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El actual Síndic de Greuges de Barcelona, David Bondia y García (Barcelona, 1969), aspira a la reelección para un segundo mandato de cinco años, en el marco de un proceso en el que deberá enfrentarse a la candidatura de la jurista Gemma Calvet. Doctor en Derecho y profesor de Derecho internacional público y presidente del Institut de Drets Humans de Catalunya, Bondia relevó a la anterior síndica, Maria Assumpció Vilà, en 2021. Después de un primer mandato centrado en lo que denomina “derechos humanos de proximidad”, aspira a un segundo mandato para poder “continuar el proyecto transformador que iniciamos en 2021 en la Sindicatura".

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Bondia, que presentó candidatura con el apoyo de más de cincuenta entidades sociales, muy por encima de su rival, hace un balance “globalmente positivo” del mandato 2021-2026, apuntando que el eje central del próximo mandato si resulta elegido será el de defender “el derecho a vivir bien en la ciudad”. Además, marca distancias con Calvet en cuanto a la elección del síndic o síndica, defendiendo una elección directa: “Una opción sería hacer coincidir esta votación con las elecciones municipales, siempre que se garantice una buena difusión de la figura y se deje claro que se trata de un cargo independiente de los partidos políticos”.

¿Qué le motiva a presentarse a la reelección para liderar la Sindicatura de Greuges?
Mi motivación principal es continuar el proyecto transformador que iniciamos en 2021. En aquel momento definimos 7 ejes y 33 propuestas que hemos podido desplegar, del todo, a lo largo del mandato. La Sindicatura es una institución con mucho potencial para mejorar la vida de la ciudadanía, y quiero continuar este trabajo de servicio público, sobre todo con una idea central: defender los derechos humanos de proximidad e impulsar el derecho a vivir bien en la ciudad, un concepto que todavía no se ha desarrollado lo suficiente y que puede tener muchas implicaciones positivas.

¿Cuál sería para usted el balance de su primer mandato?
El balance es globalmente positivo, aunque siempre hay margen de mejora. Hemos introducido cambios importantes en la manera de trabajar, poniendo el foco en los derechos humanos con una visión transversal y estructurada en los ámbitos de una ciudad equitativa, diversa, habitable y sostenible y garantista. También hemos impulsado la mediación, una línea de trabajo que antes no se hacía y que es muy útil. Ahora bien, la principal limitación ha sido la falta de recursos. La Sindicatura tiene más actividad y más capacidad que antes, pero sería necesaria una apuesta más decidida del Ayuntamiento para reforzar el equipo y poder llegar más lejos. Disponer de más recursos permitiría ampliar las mediaciones, crear una oficina específica en este ámbito y tener más presencia en el territorio. A pesar de ello, se han impulsado iniciativas innovadoras para acercar la institución a la ciudadanía, como materiales pedagógicos —el cuento infantil Una superheroïna sense capa, que explica qué es la Sindicatura—, proyectos culturales —la obra de teatro L’Esquerda, que da voz al proceso de reparación de niños supervivientes de violencias sexuales— o formatos audiovisuales como el videopódcast Els 73.

El modelo de ciudad también pasa porque el Ayuntamiento empadrone a todas las personas que realmente viven en la ciudad, tengan o no domicilio fijo"

¿Cuál es el eje principal de su programa para el próximo mandato?
El eje central es el derecho a vivir bien en la ciudad. Esto significa, en primer lugar, garantizar que los vecinos y vecinas no sean expulsados de sus barrios y que la juventud y todas las personas que lo necesiten puedan acceder a una vivienda digna. También implica que se respeten los derechos lingüísticos de los catalanohablantes y que la administración refuerce el uso social del catalán. Este modelo de ciudad también pasa porque el Ayuntamiento empadrone a todas las personas que realmente viven en la ciudad, tengan o no domicilio fijo, y que dé respuesta a problemáticas cotidianas como el ruido o la suciedad. Asimismo, debe garantizar la convivencia y la seguridad, y reforzar unos servicios sociales robustos que aseguren la atención a las personas más vulnerables. Finalmente, el derecho a vivir bien en Barcelona implica avanzar hacia una ciudad libre de violencias machistas, donde la mirada feminista y los cuidados impregnen todas las políticas públicas. También significa que la administración responda de manera ágil a las demandas de la ciudadanía y que la ciudad continúe progresando en clave de sostenibilidad para garantizar una buena calidad de vida para todos.

¿Cree que la ciudadanía conoce lo suficiente la figura y las atribuciones de la Sindicatura de Greuges de Barcelona?
En estos cinco años la institución ha ganado visibilidad, sobre todo gracias a la presencia en el territorio y al trabajo conjunto con entidades. Esto se ha traducido en un aumento de quejas y en la llegada a nuevos sectores de población que antes no acudían. Aun así, todavía hay margen de mejora. Habría que reforzar la comunicación, también desde el Ayuntamiento, para dar a conocer mejor la función y las atribuciones de la Sindicatura. En esta línea, también se han impulsado iniciativas para fomentar la participación de colectivos que tienen más trabas para llegar a nosotros, como personas migrantes, personas mayores o personas con discapacidad, incluyendo proyectos que utilizan herramientas de inteligencia artificial para ampliar la participación ciudadana, en el marco de un programa europeo con el que participamos.

Una opción sería hacer coincidir esta votación con las elecciones municipales, siempre que se garantice una buena difusión de la figura y se deje claro que se trata de un cargo independiente de los partidos políticos"

¿Considera que el método de elección es el más adecuado para dotar a la ciudadanía de la figura del síndico o síndica de greuges de Barcelona?
Actualmente, el síndico es escogido por el Ayuntamiento de Barcelona, pero sería interesante explorar un modelo de elección directa por parte de la ciudadanía. Una opción sería hacer coincidir esta votación con las elecciones municipales, siempre que se garantice una buena difusión de la figura y se deje claro que se trata de un cargo independiente de los partidos políticos. Esto