El Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat han firmado este lunes un acuerdo para reforzar la enseñanza de la lengua catalana en la capital del país mediante el refuerzo estructural del Consorci per a la Normalització Lingüística (CPNL). De cara al próximo curso 2026-2027, el CPNL incorporará 23 nuevos profesores en Barcelona y se generarán 5.000 nuevas plazas anuales para que personas adultas puedan aprender la lengua catalana. Esto será posible gracias a un aumento considerable de la aportación anual que hace la corporación municipal al Centro de Normalización Lingüística de Barcelona, que pasará de los 1,9 millones a un mínimo de 3,1 millones de euros cada año. El alcalde de la ciudad, Jaume Collboni, ha presentado el acuerdo con el conseller de Política Lingüística del Govern, Francesc Xavier Vila y la comisionada de uso social del catalán en la ciudad, Marta Salicrú. En palabras de Collboni, las cifras de la oferta de plazas son “históricas”, así como “los recursos destinados, con lo que acabamos prácticamente la lista de espera de usuarios que quieren aprender catalán”.
Preguntada por las listas de espera, Salicrú ha dicho que hay trimestres en los cuales hay una lista de espera un poco superior. El primer trimestre estaba alrededor de las 2.000 personas y, en cambio, el segundo trimestre eran de 1.700 personas. “Con este cálculo aproximado que, en función del trimestre y de dinámicas diversas, la lista de espera no es estable y hemos llegado a la conclusión de que 5.000 plazas serán suficientes para satisfacer la demanda de lista de espera a lo largo de todo el curso”. Salicrú ha dicho que hay un 6% de lista de espera “estructural” y que es “muy difícil de absorber porque depende de cuestiones organizativas y de la manera como la demanda se puede repartir”. En esta línea, Collboni ha manifestado que el objetivo de este aumento con 5.000 nuevas plazas es “acabar con las listas de espera y llegar prácticamente al 100% de la demanda no atendida”. Sin embargo, admite que siempre hay un porcentaje “técnico”, que no se cubre por el propio funcionamiento y las propias variaciones que puede haber de demanda puntual.
El alcalde de la capital catalana asegura que, con este acuerdo, “ponemos en práctica el compromiso inequívoco de la ciudad por el uso social de la lengua con la convicción de que este trabajo es la mejor manera de combatir discursos críticos con estas políticas”, ha concluido. Por su parte, el conseller ha destacado la colaboración entre administraciones “para cumplir con el compromiso firmado entre todas en el Pacto por la Lengua”. “Nuestro objetivo es claro: el catalán es fundamental para la integración y las administraciones debemos tener un papel clave”, ha añadido. Este acuerdo es el resultado de un proceso iniciado en marzo de 2025, cuando el Departamento de Política Lingüística puso en marcha el Plan de choque para la enseñanza del catalán a personas adultas para dar respuesta a una demanda que no paraba de crecer y que el sistema no tenía suficiente capacidad para absorber. Las actuaciones en el marco de este plan, sin embargo, no han sido suficientes, y por eso se impulsa ahora el acuerdo que han firmado Ayuntamiento y Generalitat.
Refuerzo permanente al CNL de Barcelona
Ahora, el refuerzo al CNL de Barcelona por parte del consistorio pasa a ser permanente y se destinará un 50% más del presupuesto municipal que hasta ahora. La aportación de 3,1 millones de euros anuales queda fijada como aportación ordinaria y pasa a formar parte de la financiación estructural del CPNL, de acuerdo con su sistema de financiación por tramos y el criterio específico de capitalidad de Barcelona previsto estatutariamente. Este acuerdo se enmarca en una nueva iniciativa del Govern para alcanzar más de 150.000 plazas de enseñanza y acreditación del catalán de los niveles A1 y A2 para el curso 2026-2027, lo cual supone 50.000 plazas más que hasta ahora. El acuerdo se inscribe también en el mandato del Pacto Nacional por la Lengua, al cual el Ayuntamiento de Barcelona se adhirió el septiembre pasado después del nombramiento de la comisionada de uso social del catalán, Marta Salicrú.