Una campaña de concienciación sin complejos. Se llama “poca vergüenza” y tiene como objetivo frenar las conductas incívicas más habituales que sufre Barcelona e incrementar la corresponsabilidad ciudadana en el uso respetuoso del espacio público. El Ayuntamiento que lidera Jaume Collboni impulsa esta campaña de comunicación que el mismo consistorio define “de tono contundente y a la vez pedagógico”, para exhibir las vergüenzas de las personas que no tienen ningún respeto hacia el espacio público ni por los ciudadanos con los que conviven. Es una campaña muy ligada a la aprobación a finales del año pasado de la Ordenanza de Convivencia que entró en vigor el pasado 15 de febrero y que actualizaba la que estaba en vigor desde hacía 20 años. Y es también una campaña centrada en la responsabilidad compartida del espacio público, que exhibe situaciones cotidianas de incivismo.
En Barcelona se hacen botellones y se consume alcohol en la calle, se tiran pañuelos y papeles al suelo, se hacen necesidades fisiológicas en las esquinas, se tiran colillas y residuos pequeños, chicles y otros objetos a la calle; se dejan las bolsas de basura de manera incorrecta, los trastos viejos fuera de horas o fuera de los lugares habilitados para hacerlo, no se limpian los orines o las heces de los perros, se pintan grafitis en las paredes o se hace ruido y no se respeta el descanso de los vecinos… Bueno, no todo el mundo actúa con este incivismo, pero si hace falta una campaña como esta, es porque todavía hay personas con muy poca vergüenza que lo hace con total impunidad, aunque, con la nueva normativa, si la Guardia Urbana pilla a los culpables in fraganti, les puede costar una multa de hasta 3.000 euros, dependiendo de la infracción.
Casi un millar de denuncias la primera semana
La nueva ordenanza adapta el texto a las realidades actuales de la ciudad e introduce más agilidad sancionadora, importes actualizados, agravantes específicos y mecanismos para evitar la impunidad de infractores no residentes. Durante la primera semana de aplicación, la Guardia Urbana interpuso 982 denuncias, de las cuales el 36% corresponden al consumo de alcohol en la vía pública, un 20% a necesidades fisiológicas, un 31% a venta ambulante no autorizada y un 7% a degradación visual del entorno urbano. La campaña pone el acento en el hecho de que cada gesto incívico tiene consecuencias, y que la nueva ordenanza proporciona las herramientas necesarias para garantizar espacios seguros, limpios y respetuosos.
¿En qué consiste la campaña?
Muchos de estos incívicos se verán reflejados en algunos de los carteles que estarán presentes en OPIS y mobiliario urbano, en banderolas situadas en ejes principales, lonas de gran formato en la calle Comerç, estaciones de metro y pasillos de líneas L3 y L5 y espacios emblemáticos de la ciudad, y que se podrá ver proyectado en las fachadas de edificios como el MACBA o la Torre Agbar. Carteles donde se puede ver un papel en el suelo (que dice que tienes más de 25.000 papeleras en Barcelona), un perro haciendo sus necesidades en la calle (limpia lo que tu perro ensucia), unas botellas de alcohol en el suelo y un altavoz (respeta el descanso del vecindario) y un hombre con camisa y corbata de espaldas a la pared (no orines en la calle). Con Poca Vergüenza, el Ayuntamiento quiere reforzar la idea de que cuidar el espacio público es un deber compartido entre vecinos, administración y visitantes. Además de los carteles, la campaña también incluye siete spots de 10 segundos y un amplio despliegue de formatos en la calle, prensa, televisión, digital y redes sociales. Se trata de un plan de medios con mensajes segmentados por distritos y puntos de mayor incidencia, según los indicadores operativos de la Guardia Urbana.
