Este domingo ha entrado en vigor la nueva ordenanza de civismo del Ayuntamiento de Barcelona (llamada Ordenanza de Convivencia en el Espacio Público), que actualiza la que estaba en vigor ni menos que desde hace 20 años. Mucho ha llovido desde aquel 2006, todo ha subido en este tiempo, y también lo hacen las multas y sanciones económicas que puede costar infringir la nueva ordenanza, que incluye desde orinar en la calle, no recoger los excrementos de nuestros perros y no diluir con agua el pis que dejan a pintar grafitis, beber alcohol en la calle o hacer ruido que moleste a los vecinos. Las sanciones pueden llegar hasta los 3.000 euros. Una de las novedades es que la Guardia Urbana llevará datáfono encima para cobrar la sanción al momento y evitar —sobre todo— que los turistas vuelvan a su país sin pagar las multas. En un bando dirigido a todos los ciudadanos barceloneses, el alcalde Jaume Collboni ha explicado cuál es el espíritu y el objetivo de esta nueva normativa, que no es recaudar, sino garantizar la convivencia en el espacio público, y ha defendido que “en Barcelona, no todo vale”. Pero, ¿qué les puede costar a los barceloneses incumplir esta nueva ordenanza? 

La nueva ordenanza de convivencia se aprobó en el pleno municipal el pasado diciembre con los votos a favor de Junts, PSC y ERC, y los votos en contra de los Comuns y Vox, mientras que el PP se abstuvo. El texto que regula la normativa que permite garantizar el buen comportamiento de la ciudadanía en el espacio público ha sido revisada a fondo y se ha trabajado durante dos años de propuestas y negociaciones.

Prohibición de las rutas de botellones

Una de las novedades más destacadas es la prohibición de organizar y promocionar las “rutas etílicas”, o conocidas como las rutas de los botellones, con multas que pueden llegar hasta los 3.000 euros. Beber alcohol en la calle también puede ser sancionado hasta 1.500 euros en caso de que la fracción se produzca cerca de menores, o en zonas con su presencia. El ruido también está penado con sanciones de hasta 1.500 euros en zonas acústicamente tensionadas; si molesta a los vecinos, puede costar 600 euros, en caso de que haya peleas o música a todo trapo, se pueden sancionar con multas de un millar de euros.

Orinar en la calle y no limpiar la micción del perro

Orinar en la calle es una práctica demasiado habitual en Barcelona, pero si ahora te pillan, puede costar 300 euros más de la multa actual, que asciende a los 750 euros para aquellas personas que hagan sus necesidades en el espacio público, y puede llegar a los 1.500 euros si se hace en zonas de ocio nocturno, calles estrechas, en presencia de menores o en lugares que tengan lavabos públicos cerca. Pero no solo se sancionarán las micciones de los humanos, también los orines de los animales que no se limpien con agua —hay que llevar siempre una botellita con agua encima— pueden derivar multas de hasta 300 euros para sus dueños. Solo estarán exentos de pagarla los perros de asistencia.

Atentar a la libertad sexual

El nuevo texto también incorpora sanciones por conductas incívicas, por atentados contra la libertad y la intimidad sexuales, y contra la dignidad. El exhibicionismo, las masturbaciones en la calle, las expresiones verbales degradantes u humillantes, los tocamientos no consentidos, contemplan sanciones entre los 750 y los 15.000 euros, y también introduce el concepto del rechazo a los pobres (aporofobia). Además, transitar por la calle sin camiseta, a excepción de estar practicando alguna actividad física, también queda sancionado con multas de entre 120 y 300 euros.

Pintadas y grafitis

Los grafitis y las pintadas también están recogidos y si se hace una en un espacio no habilitado, las multas oscilan entre los 100 y los 600 euros, pero se deberá pagar un recargo por los gastos de limpieza, que puede hacer la persona sancionada. También hay contempladas otras sanciones, como en la venta ambulante, que está prohibida con multas de entre 100 y 600 euros y se agrava la sanción a los colaboradores y los compradores, con multas de hasta 600 euros. Aquellas personas que lancen, abandonen o ensucien el espacio público con objetos se enfrentarán a multas de hasta 750 euros.