Algunas playas de Barcelona podrían tener que cerrar el próximo verano si el Estado español no aporta más arena. Así lo ha explicado este lunes la directora de playas de Barcelona, Patrícia Giménez, a Betevé, dónde ha explicado que ya hace años que se espera la respuesta del Ministerio de Transición Ecológica.

"Siempre nos dicen que lo tienen presente, pero estamos a la espera de que nos digan cuándo lo harán. La situación del litoral de Barcelona es delicada y la falta de arena ya ha obligado a cerrar, por ejemplo, la Mar Bella," ha asegurado. Algunas de las playas que también se podrían ver afectadas son la de Sant Miquel, donde ya ha quedado al descubierto una cañería, la del Somorrostro o la de la Nova Mar Bella.

Las playas de Barcelona son mayoritariamente de origen artificial, pero forman parte de un sistema "altamente dinámico", por lo cual experimentan constantemente modificaciones como respuesta natural a la acción del oleaje. La falta de aportaciones naturales de sedimento y el impacto del oleaje y las corrientes marinas desencadenan un retroceso de la línea de la costa hasta amplitudes que en algún punto llegan a ser "críticas", con menos de 25 metros de amplitud.

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Creación de un grupo de expertos

El concejal de Emergencia Climática y Transición Energética, Eloi Badia, ha anunciado que el Ayuntamiento de Barcelona ha creado un grupo de expertos para frenar el deterioro de las playas a largo plazo a causa del cambio climático. En una rueda de prensa, Badia ha dicho que las medidas que establezcan los expertos se plantean con un horizonte temporal 2030-2050, aunque ha incidido que es un documento "vivo, que se irá actualizando" porque tiene la mirada puesta en un periodo que alcanza hasta finales de siglo.

Actualmente, las playas tienen problemas como la contaminación del agua y la acumulación de residuos. En concreto, este grupo de trabajo abordará la pérdida de arena en las playas, los usos que se harán de estos espacios y el papel de la biodiversidad. Está previsto que se trabaje la cuestión durante un año y que a finales de 2021, se definan las propuestas de actuación.

La aportación del ministerio, insuficiente

Badia ha recordado que en 2005 el Ayuntamiento y el Ministerio de Medio Ambiente firmaron un Protocolo para la protección y reparación de la fachada marítima de Barcelona y hasta 2010 se ejecutó el Proyecto de Estabilización. Sin embargo, el concejal ha alertado de que el problema persiste y actualmente las pérdidas de arena se sitúan sobre los 40.000 metros cúbicos al año: "Tenemos una parte de recuperación que es natural, pero hay una necesidad muy grande y necesitamos una aportación extraordinaria".

Las últimas aportaciones se hicieron en el 2009 (100.000 metros cúbicos) y 2010 (750.000) y, desde entonces, las únicas aportaciones se han hecho con sedimentos procedentes de la bocana del Puerto Olímpico de Barcelona, de un orden de entre 6.000 y 8.000 metros cúbicos anuales.

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