Los fans de El Foraster hace semanas que estamos un poco huérfanos desde que el maravilloso programa presentado por el bueno de Quim Masferrer no está en la parrilla de TV3. Seguro que dentro de poco volveremos a verlo recorrer el país y conociendo muy bueeeena gente que se vaya encontrando en los pueblos que visita, pero de momento, sus seguidores hemos tenido una buena dosis de Qum en una entrevista deliciosa que le han hecho en el programa Kids XS de Catalunya Ràdio. El actor y presentador, que recientemente se ha separado de su pareja, Xantal Llavina, nos ha emocionado a todos con el mensaje de calor que le ha dedicado a la madre de su hija al saberse que ella sufre un cáncer de mama que la tendrá alejada de los micrófonos durante un cierto tiempo:
Delante de los micrófonos de Catalunya Ràdio ha explicado algunas intimidades de su relación con su querida hija, como por ejemplo, que de pequeña, ella se pensaba que todos los padres y madres salían en la tele, ya que su propia experiencia así se lo hacía pensar, al tener dos padres a los que hemos visto a menudo en la pequeña pantalla:
La hija de Quim no ha crecido como lo hizo su padre, en las calles de un pequeño pueblo, en la casa de Can Rucà en Sant Feliu de Buixalleu, en la comarca de La Selva. De aquella época donde él era un niño, Masferrer tiene algunos recuerdos que han llamado la atención a los oyentes con alguna confesión inesperada. Él vivía en un pueblo muy pequeño "y muy peculiar. A mí de pequeño no me gustaba nada vivir allí, porque no había niños ni niñas. Yo acababa la escuela, iba a Arbúcies, el pueblo más próximo, y en el pueblo solo había mi hermana, que nos llevamos un año. Echaba de menos el ambiente de calle, yo decía '¿cómo puede ser que haya nacido aquí??'. Preguntaba a mis padres por qué había nacido allí y no tenía amigos. Tenía un sueño recurrente, que el pueblo crecía y había niños y niñas por la calle".
La conversación con Txell Bonet y Guillamino aborda entonces otras cuestiones cuando le preguntan qué emoción tiene todavía ligada a cuándo era pequeño. Y él no lo duda ni un momento: "La primera vez que la muerte llama a casa". Y explica cómo y en qué circunstancias fue, cosa que todavía ahora, muchos años después, nunca ha olvidado: "Murió un señor, que no era de la familia, pero como si lo fuera, en casa. El señor Serrat". Murió en casa, en la fonda familiar, donde tenía una habitación. Un señor de Barcelona, en una época donde los velatorios no se hacían en el tanatorio, sino en las casas. "Había pasado muchas navidades en la habitación del hostal. Un día volviendo de escuela mi abuelo me dijo que se había muerto en una habitación de casa. Aquello a mí me marcó mucho". De niño y todavía ahora: "Al señor Serrat le quería mucho. Encontrarte con la muerte, a unos metros solo de tu habitación... Me trastornó muchísimo. Hasta el punto que ya de grande, cuando yo ya no vivo allí arriba en casa, cuando paso por delante de aquella puerta, todavía noto lo que sentía cuando era pequeño y pasó eso... El primer encuentro con la muerte nos marca, nos pone en su sitio".
Tiene toda la razón del mundo. Recuperen toda la conversación. Indispensable.
