El matinal de Telecinco ha arrancado acaloradamente, con el debate sobre la suspensión de los presos políticos electos inflamando las venas de Eduardo Inda, Ketty Garat, de Libertad Digital, y Daniel Montero, del Español. Un dream-team del unionismo televisivo, horrorizados por las formulas utilizadas para acatar la Constitución. Tan horrorizados que incluso se mordían los unos a los otros, compitiendo por ser el que más gritaba, por poner el calificativo más recalcitrante. La única que no compartía el aquelarre del absurdo, Esther Palomera, observaba el simulacro de documental de bestias de la naturaleza con expresión de vergüenza ajena. Y Ana Rosa, la reina del cotarro, encantada de la vida, encontró que era el momento de hablar de Rafael Hernando. Sí, el de los gin-tonics con VOX y nuevo senador del PP, que interrumpió a Raül Romeva de manera muy maleducada y después dobló la apuesta con un "que se joda" y "desgraciado".

En un mundo con un mínimo de juicio y decencia, las palabras de Hernando (por las cuales Esquerra ha pedido su reprobación) hubieran recibido la censura de los tertulianos del programa, por no hablar de la presentadora. Desgraciadamente, podemos seguir soñando. "Corto se quedó el Sr. Hernando", aplaudía Inda, un ser empecinado en denunciar ultrajes hasta en los lavabos de Telecinco: "¡Juran por el 1 de Octubre!". El pim-pam-pum fue in crescendo entre los colaboradores, hasta que Montero hizo una gracieta que entusiasmó a la jefa Quintana, al argumentar que las fórmulas de acatamiento de los encarcelados eran ridículas ya que "es como si un señor decide hacer el juramento vestido de ardilla". La falta de respecto a una autoridad política electa del Estado (que tan a menudo les llena la boca), encerrado preventivamente desde 2017 y que no ha sido todavía condenada es tan brutal que en vez de reír, entran ganas de vomitar.

Daniel Montero el Español Quezamvideo

@Quezamvideo

Ana Rosa, que vive a caballo entre el mundo de las piruletas y golosinas de las celebrities, el sensacionalismo más vergonzoso y el turbio vínculo que mantiene con las cloacas del Estado (cortesía de su marido, Juan Muñoz), ya estaba contenta. Acababa de incluir el chiste de uno de sus bufones en su repertorio. Cada vez que se vuelva a hablar de los juramentos en las cortes, tendrá la ocurrencia preparada. De hecho, no tardó al repetir la ofensa, por si alguien se la había perdido: "La próxima vez, que vayan disfrazados de ardillas. Me encanta la idea".

Ana Rosa Juan Muñoz @nerowolffe

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Del que no te das cuenta, Quintana, es que incluso las ardillas son mucho más decentes que tú.