El terremoto de las sillas de plata está llegando a niveles que pocos se podían imaginar hace unos días. Cuando parecía que podía agrietar la Cambra de Comerç de Barcelona, la onda expansiva está llegando mucho más allá y está provocando temblores en Pimec y en la unión empresarial que tiene con la Cambra y seis entidades más, el llamado G8.

Este lunes, están convocados a una comida los presidentes de esta unión, como avanzó ON ECONOMIA: Pau Relat (Fira de Barcelona), Carles Puig de Travy (Col·legi d’Economistes de Catalunya), Teresa Garcia-Milà (Cercle d’Economia), Tatxo Benet (Femcat), Josep Lluís Sanfeliu (Barcelona Global) y Josep Mateu (RACC), además de Antoni Cañete (Pimec) y Josep Santacreu (Cambra de Comerç). Pero la comida, convocada antes del terremoto, está en el aire, y alguno de los convocados se está pensando si asistir por las tensiones provocadas, consideran, por Pimec. Crecen las voces que creen que el G8 se debe deshacer y, de hecho, cada vez se reúne menos. Hay quienes ven con extrañeza alguno de sus componentes, y otros creen que, si lo que se trata es de tener una gran voz empresarial y de la sociedad civil a favor de algunos grandes temas de país, debería estar Foment.

Donde también podría haber bajas es en Pimec. El movimiento de Cañete y su número dos, Josep Ginesta, que en su día se opusieron a la reducción de sillas de plata por parte de Eines de País, no se ha entendido. No tanto la defensa de la presencia de más pymes en la Cambra como el hecho de llevarla al extremo y provocar la ruptura con Santacreu y el enfrentamiento con las grandes empresas en un momento en que todas las voces del mundo empresarial parecían remar en la misma dirección.

La sintonía patronal que había reinado en los últimos años se ha ido al traste y esto hace que algunas personas de la junta y empresas socias de la patronal de pymes, que también están en la Cambra o en Foment, se planteen continuar en Pimec. La patronal de pequeñas y medianas empresas tiene una junta muy grande y tiene personas que también están en otras organizaciones y especialmente en las cámaras, donde el papel es diferente porque prima la defensa del conjunto de la empresa, no de un gremio o un tipo concreto, y esto también hace crecer las susceptibilidades.

Hay malestar entre algunos socios de Pimec por las alianzas tejidas en los últimos tiempos, especialmente con los Comuns

Una persona que podría dejar Pimec es Eulàlia Planes, que entró en la junta en diciembre en representación del holding de la familia que controla Fluidra, el líder mundial de las piscinas. Su hermano Eloi es uno de los miembros del pleno de la Cambra nombrados por Foment y mano derecha de Santacreu y, de hecho, había sonado como predecesor de Santacreu en la presidencia de la Cambra. La entrada de Eulàlia en Pimec respondía a la voluntad de la familia de estar con todas las sensibilidades empresariales. Ahora, este papel se ha comprometido. Eloi Planes fue quien negoció con Emili Rousaud, vicepresidente de la Fundació Pimec, un acuerdo por las sillas de plata que finalmente no llegó. El presidente de Factor Energía es otro de los que podría alejarse de Cañete, ya que su relación ha quedado muy tocada después de que el presidente de Pimec no aceptara la propuesta de acuerdo que Planes y Rousaud le hicieron.

Podría haber más casos como estos. Pimec ha crecido mucho en los últimos años y ha incorporado asociaciones y empresas de cierto volumen. Las hay, de hecho, que son socias tanto de Foment como de Pimec. Y entre estas hay malestar por las alianzas que ha tejido la patronal de pymes en los últimos tiempos. Por ejemplo, con Eines de País en contra de las sillas de plata, ya que este grupo de empresarios soberanistas, que gobernaron la Cambra entre 2019 y 2023, pasaba por horas bajas después de la derrota de las últimas elecciones. Derrota, cabe decir, a la que Pimec contribuyó. Y aún menos han entendido la alianza con los Comuns.

La ley de Cámaras ha sido un caballo de batalla que parecía superado, pero que ha tenido un último (de momento) giro inesperado. Después de años de negociaciones y decenas de borradores, se consiguió consensuar. Esta semana tenía que pasar finalmente el trámite del Parlament, pero se ha pospuesto a después del verano después de que los Comuns y la CUP hayan llevado al Consell de Garanties Estatutàries una consulta sobre la legalidad de las sillas de plata. ¿Casualidad? Nadie lo cree. Se anunció el viernes, pero fuentes presentes en el pleno de la Cambra del jueves aseguran que alguien ya hizo correr en el pleno que la ley no se aprobaría esta semana. Por lo tanto, conocían el movimiento de los de Jéssica Albiach. Algún directivo se ha mostrado "alucinado" por la aparición de la CUP en este embrollo.

Hay malestar en el mundo empresarial y Cañete no es una excepción. Fuentes de su entorno explican que se siente traicionado por Santacreu porque le apoyó en las elecciones de 2023 y buscó el consenso con Foment para las seis sillas reservadas a patronales, con perfiles que no eran de su total confianza –como Miquel Martí, de Moventia–, pero el presidente de la Cambra no ha recompensado sus esfuerzos durante estos años. Por eso consideró "innegociable" el incremento de las sillas de plata.

Es una incógnita hasta dónde llegarán las réplicas y la onda expansiva del terremoto. Otras voces de Pimec le quitan hierro. Creen que la causa era noble y que esta vez ha tocado perder, pero esto no debería ir más allá. La cuestión es si los principales implicados prefieren calmar las aguas o seguir tensando la cuerda. Y también qué papel jugará, si juega alguno, Salvador Illa, que había encontrado en la Cambra y Pimec la sintonía que ya no tenía con Josep Sánchez Llibre y que observa ahora cómo sus aliados se pelean mientras la voz más crítica con el Govern se lo mira desde fuera.