La Comisión Europea ha instado a Meta a no cobrar ninguna tasa a los competidores que quieran ofrecer sus servicios de inteligencia artificial dentro de WhatsApp. El ejecutivo comunitario ha advertido que, si la compañía fundada por Mark Zuckerberg no modifica su política de manera voluntaria, Bruselas la obligará a hacerlo mediante una decisión formal. Esta petición supone un nuevo episodio en la investigación antimonopolio que abrió contra Meta el pasado mes de diciembre, después de que la empresa anunciara cambios en su estrategia de integración de herramientas de inteligencia artificial en su plataforma de mensajería. Europa concluyó el pasado mes de febrero que la práctica de Meta violaba las normas de libre competencia.
La polémica se originó cuando la empresa anunció en octubre que solo permitiría el uso de su propia herramienta de inteligencia artificial en WhatsApp, cerrando la puerta a cualquier competidor que quisiera ofrecer servicios similares a los usuarios de la aplicación. Ante este movimiento, Bruselas requirió a Meta que revirtiera su política argumentando que constituía un abuso de posición dominante. La compañía optó entonces por permitir entrar a competidores, pero imponiéndoles el pago de una tasa para poder integrar sus servicios de inteligencia artificial en la plataforma. La Comisión Europea ha considerado esta solución insuficiente e igualmente lesiva para la competencia. Según ha indicado en un comunicado, la imposición de esta tasa es equivalente, en esencia, a la prohibición anterior, porque mantiene un obstáculo financiero que desincentiva la entrada de rivales en el mercado y que puede tener un efecto prácticamente idéntico al de la prohibición pura y simple.
Ribera advierte que fijar precios con un efecto similar no cambia la opinión preliminar
La vicepresidenta de la Comisión Europea y responsable de la política de Competencia, Teresa Ribera, ha sido clara en su valoración sobre el cambio estratégico de Meta. Según ha explicado, sustituir la prohibición legal por una fijación de precios que produce un efecto similar no altera la opinión preliminar del ejecutivo comunitario. Bruselas mantiene que la conducta de Meta parece constituir un abuso de su posición dominante en el mercado, una práctica que podría perjudicar gravemente la competencia en el sector de los asistentes de inteligencia artificial, un mercado emergente y estratégico para el futuro digital de Europa. Ribera ha subrayado que la tasa impuesta a los competidores tiene un efecto disuasorio comparable al de la prohibición previa, ya que eleva artificialmente la barrera de entrada para los rivales y puede tener como consecuencia la expulsión o la marginación de competidores más pequeños con menos capacidad para asumir costes adicionales.
La compañía tecnológica dispone ahora de un margen de maniobra para defender su posición ante las alegaciones de Bruselas. Según el procedimiento comunitario, Meta tiene la oportunidad de rebatir los argumentos de la Comisión Europea y proponer una solución alternativa que satisfaga las exigencias del ejecutivo. La compañía podría argumentar que la tasa tiene una justificación económica razonable o que no tiene un efecto realmente disuasorio sobre los competidores, pero deberá convencer a Bruselas de que su política no constituye un abuso de posición dominante. Si la compañía no lo hace, o si el ejecutivo comunitario considera que la solución propuesta no es suficiente para restaurar la competencia efectiva en el mercado de los asistentes de inteligencia artificial, Bruselas podrá imponer a Meta una medida cautelar de manera preventiva.
El papel de las medidas cautelares
Esta medida cautelar se mantendría vigente mientras la Comisión culmina la investigación antimonopolio abierta contra Meta, un proceso que puede alargarse varios meses o incluso años en función de la complejidad del caso y de la cooperación de la compañía. Si al final de la investigación Bruselas confirma que ha habido un abuso de posición dominante, Meta podría enfrentarse a una sanción económica significativa, que en casos similares ha llegado a representar un porcentaje considerable de la facturación global de la empresa infractora. El expediente abierto contra Meta refleja la firmeza con que Bruselas está actuando en la regulación de los mercados digitales, especialmente en el ámbito de la inteligencia artificial, un sector considerado estratégico para el futuro competitivo de Europa. La decisión de la Comisión también envía un mensaje claro a otras grandes empresas tecnológicas que operan en Europa: el ejecutivo comunitario no tolerará prácticas que, bajo la apariencia de abrir el mercado a la competencia, introduzcan obstáculos financieros que en la práctica tengan el mismo efecto que una prohibición.