La charla de Sol Rashidi, tecnóloga y experta en la aplicación de la inteligencia artificial en el mundo empresarial, se ha consolidado como uno de los momentos más destacados de la segunda jornada del ISE. Ante un auditorio abarrotado, Rashidi ha ofrecido una ponencia centrada en el valor real de la IA, la necesidad de una gobernanza sólida y los crecientes retos en materia de seguridad, tres ejes que, según ha defendido, marcarán el futuro inmediato de las organizaciones. Con una trayectoria profesional vinculada a grandes compañías como IBM y Amazon Web Services, la experta ha aportado una visión práctica y crítica sobre el estado actual de la tecnología y su impacto en el mercado laboral y en la toma de decisiones empresariales.
Rashidi ha alertado sobre la creciente presión que viven las empresas para innovar y obtener rentabilidad de las fuertes inversiones realizadas en inteligencia artificial. En este contexto, ha señalado que casi el 88% de los proyectos actuales están orientados al despliegue de soluciones basadas en IA, a menudo impulsados por expectativas muy elevadas de crecimiento de negocio. Esta dinámica, según ha explicado, ha contribuido a generar problemas estructurales que ahora empiezan a aflorar. “Mejorar la validación y verificación de las fuentes” se ha convertido, en palabras suyas, en una prioridad ineludible, especialmente en un escenario donde el volumen de contenido generado automáticamente no para de crecer.
La experta no ha rehuido el debate sobre el impacto de la IA en el empleo y se ha mostrado especialmente crítica con determinadas decisiones empresariales. “Me produce alergia cuando observo que se despide a mucha gente, la IA es para amplificar no para erosionar”, ha afirmado, poniendo el foco en una tasa de paro entre graduados universitarios que, según ha indicado, es la más alta de la historia. Rashidi ha atribuido esta situación a una apuesta excesiva por la tecnología en detrimento de la contratación de jóvenes talentos con capacidad y potencial de crecimiento. En este sentido, ha defendido que "su misión actual es la seguridad para proteger el ámbito laboral y que las personas puedan escalar el ecosistema sin problemas”.
La implicación activa de los humanos
Otro de los puntos clave de su intervención ha sido la evolución de la inteligencia artificial en los últimos años. Antes de 2023, ha recordado, la mayor parte de las aplicaciones se centraban en el reconocimiento de imágenes y el aprendizaje automático, mientras que hoy en día ya se habla de sistemas capaces de crear y actuar de manera autónoma. Este cambio de paradigma, según Rashidi, obliga a replantear la gobernanza tecnológica, que debe tener como objetivo principal la implicación activa de los humanos. La pregunta que ha lanzado a la audiencia ha sido clara: si no se capacita a las personas, ¿cómo podrán supervisar los agentes del futuro?
En este escenario de integración creciente, Rashidi ha apuntado que pronto dejará de tener sentido hablar de humanos y máquinas como entidades separadas. La convivencia será tan estrecha que la frontera se difuminará hasta el punto de que las nuevas generaciones ya no distinguen entre herramientas como ChatGPT y un terapeuta humano. Esta normalización de la IA se refleja también en los datos que ha compartido, según los cuales más de la mitad del contenido actual ya es generado por inteligencia artificial y cerca del 75% de las nuevas páginas web tienen un origen automatizado.
Ante esta realidad, la experta ha insistido en que las organizaciones deberían replantear sus prioridades. Solo un 20% del tiempo, ha asegurado, debería destinarse a la herramienta y a las infraestructuras tecnológicas, mientras que la mayor parte de los esfuerzos deberían ir dirigidos a la gobernanza y la seguridad. En el ámbito de la ciberseguridad, Rashidi ha advertido que “la única forma de combatir la agitación de la IA es la capacidad nativa de la IA”, reconociendo que aún no existen todas las soluciones necesarias y que hay que empezar a hablar seriamente de los datos en movimiento, y no solo de los datos en reposo.
Mirando hacia el futuro inmediato, Rashidi ha situado el año 2026 como un momento clave para el sector, ya que será cuando las empresas querrán empezar a extraer valor real de las grandes inversiones hechas hasta ahora. En un horizonte más cercano, ha pronosticado que la IA se generalizará en los próximos seis o nueve meses y ha animado a aprovecharla como una herramienta de apoyo, sin perder la voz propia ni el pensamiento crítico. “La IA nos debe acompañar, no nos debe afectar”, ha resumido, antes de recordar que, en la era digital, ya no memorizamos la información, sino el lugar donde encontrarla, un fenómeno conocido como el efecto Google que redefine la manera como aprendemos y tomamos decisiones.
