Clàudia Canals es, desde hace tres años, la directora general de Avançsa, la entidad de la Generalitat que está encargada de impulsar el tejido empresarial catalán mediante colaboración público-privada. La entidad tiene un rol estratégico en el sostenimiento del tejido, en el reequilibrio territorial, en la creación de empleo de calidad y en el fomento de los nuevos sectores, entre otros. Avançsa se creó hace justo 40 años.
¿Qué impacto ha tenido la labor de la entidad en la economía catalana?
El papel que hemos tenido en el pasado, a propósito, es el mismo que en el futuro. Por lo tanto, hablamos del rol que ha tenido Avançsa en los últimos 10 años y que reforzará en el futuro, porque queremos ser más grandes y queremos colaborar más con el sector privado.
Dígame.
En el pasado, Avançsa apoyaba especialmente a las empresas industriales más clásicas que tenían ciertas dificultades y que, sobre todo, eran empresas territorialmente importantes o muy importantes. Por lo tanto, durante unos 30 años, Avançsa se centró en ayudar a empresas que tenían dificultades y que debían superarlas para garantizar su continuidad industrial y su aportación al territorio. Esta labor se sigue haciendo, a través de una línea de financiación para la reactivación industrial. Pero en la actualidad también disponemos de dos líneas más de financiación enfocadas al fomento de la nueva industria; el tejido empresarial que también queremos que prospere en Catalunya.
¿En qué consisten estas nuevas líneas de financiación y a quién van dirigidas?
Las líneas Innova y Proyectos Extraordinarios están dirigidas a proyectos innovadores, estratégicos, que generan empleo de calidad y que a menudo vienen del territorio, de la descentralización del tejido industrial. Es decir, van ligadas al fomento de la nueva industria 4.0, muy relacionada con la revolución industrial en la que estamos inmersos y que progresa más rápidamente que las revoluciones industriales anteriores.
¿Se dirigen a algún sector en concreto?
Engloban muchos tipos de proyectos; no van a un único sector. Abarcamos el sector salud, la movilidad, los semiconductores, la industria New Space... Siempre que tengan este carácter innovador, que hagan énfasis en digitalización, en descarbonización o en proyectos estratégicos para el país y que generen ocupación de calidad.
¿Quién o qué determina que reciban el apoyo de Avançsa?
Hasta ahora, generalmente, las empresas llamaban a la puerta de Avançsa directamente o reconducidas desde otros organismos de la Generalitat, como por ejemplo, Acció, la agencia para la competitividad. Pero, al mismo tiempo, Avançsa contacta con las empresas, porque participamos en diferentes eventos, a menudo de emprendimiento, y vemos muchos proyectos y muchos de interesantes. Siempre valoramos que sean proyectos que nos encajen dentro de nuestra estrategia y, también, que nosotros les encajemos. Muchas veces, los proyectos se encuentran en fase de búsqueda de financiación por parte del capital privado, pero no es suficiente. Es entonces que Avançsa entra en las rondas de financiación para completarlas, hacerlas exitosas, siempre que los proyectos nos encajen.
¿Esta colaboración siempre se hace adquiriendo participación en la empresa o también hay solo financiación como socio inversor?
Mayormente, financiamos vía préstamos participativos convertibles, a tipo de interés de mercado, pero que a la vez son préstamos pacientes, porque damos un período amplio de carencia de la amortización del capital principal. Un tiempo que va bien a esta clase de proyectos para que crezcan y puedan acceder a otras alternativas o capitales de inversión. Son préstamos participativos que, por las características de los proyectos, no dan beneficios hasta pasados 5 o 6 años.
Los préstamos de Avançsa son pacientes
2024 fue el primer año que Avançsa recogió beneficios y repartió su primer dividendo de 5 millones de euros a la Generalitat. ¿Estos recursos se reinvierten?
En Avançsa, que es una entidad dependiente del Departamento de Empresa y Trabajo, el año pasado coincidieron diferentes factores. Había unas inversiones que en los últimos años habían ido muy bien y nuestra participada Idiada también ha estado dando beneficios importantes. Idiada es una participada importante que nos da dividendos, que se pueden destinar a nuevos préstamos.
Entre beneficios y dividendos, el año pasado, ingresaron 13 millones. ¿Todo se reinvertirá en Avançsa?
Eso lo decide nuestro accionista, el Departamento de Empresa y Trabajo. Es el departamento quien determina el destino de estos fondos.
Entiendo que también es quien fija el presupuesto de Avançsa. ¿Cuál es la inversión media anual?
En los últimos 5 años, la media de inversión anual ha sido de unos 15 millones de euros y hemos realizado 10 operaciones. En 2024, fue un poco más, 18 millones. Podríamos decir que el ticket medio de inversión está entre los 750.000 euros y el millón de euros, pero hemos llegado a los 3 millones en algunos proyectos.
¿Un presupuesto de 15 o 18 millones es suficiente?
La verdad es que últimamente nos encontramos con que los proyectos que vemos interesantes son más ambiciosos y piden más financiación y, por lo tanto, también son más complicados de evaluar porque muchos están en fase semilla, no tienen el producto aprobado y lanzado al mercado porque estamos hablando de tecnologías muy innovadoras que es complejo discernir sobre cómo irán a futuro. Esto nos hace pensar que nuestro presupuesto debería crecer en dos o tres años, para acercarnos a los 25-35 millones; duplicarlo.
¿Qué tienen en cartera, pendiente de aprobar y qué cifra invertirán este año?
Este año tenemos proyectos que ya hemos validado y aprobado, que son muy interesantes, pero que todavía no hemos cerrado la financiación porque estamos a la espera de que las rondas consigan un inversor privado. Avança nunca lidera una ronda de financiación, acompaña al capital privado que la lidera, y siempre entra a posteriori con un capital igual o inferior, nunca superior.
¿Pero también tienen participaciones en capital?
Sí, en casos muy concretos, entramos en el capital. El año pasado, por ejemplo, entramos en Inbrain Neuroelectronics, un proyecto que todavía está en el desarrollo de la fase clínica, de estudio, pero que consideramos que es un proyecto importante que combina la vertiente estratégica de la biomedicina. Estamos muy interesados en el sector salud, en los semiconductores.
¿Cuándo se retiran de las empresas participadas?
Tenemos pocas participadas. En algunas, como Idiada, la intención no es desinvertir, sino quedarse de manera permanente, porque además, Idiada está en unos terrenos de la Generalitat y, por lo tanto, aquí sí que habría como permanencia absoluta. Tenemos otras que son del ámbito de la salud, y a estas lo que queremos es darles oxígeno, con la idea de estar entre 5 o 6 años, que es lo que haría un capital riesgo, pero, de hecho, en muchas de ellas lo hemos como reevaluado, y nos hemos dado cuenta de que debemos ser un capital un poco más paciente. Por lo tanto, el propósito es un período más largo, de unos 10-11 años, para acompañarlas en un recorrido suficiente. Después tenemos algunas que provienen de la etapa inicial de Avançsa, de reactivación industrial, y aquí depende, porque para algunas es importante que estemos por un aspecto territorial. En otras, quizás debemos estar de manera mucho más permanente, con una participación minoritaria y muy pequeña, pero de manera permanente, para arraigarlas al territorio, y esta yo diría que sería como la combinación perfecta: algunas de manera permanente con un carácter muy minoritario y alguna este período como de diez años, más largo que los típicos cinco o seis años de un capital riesgo.
¿La cartera actual de Avançsa suma unas 80 empresas, con una valoración de 150 millones de euros?
Correcto. Es verdad que aquí pesan mucho las participadas que vienen del histórico, como Idiada y Comforsa, con una participación importante y que forman parte de estos activos que tenemos. De hecho, la valoración de las empresas que hemos acompañado con financiación sería, más o menos, la mitad; unos 70 millones de euros.
Ha mencionado Comforsa, ¿en esta empresa también hay voluntad de permanencia?
Territorialmente, Comforsa ha sido y es una empresa que hace territorio, por lo tanto, hay voluntad de permanencia. Es una compañía con 300 trabajadores directos e importante para la comarca porque indirectamente genera muchos otros puestos de trabajo. Por lo tanto, es muy relevante. Ha estado durante más de 30 años y la intención de permanencia, de momento, sigue ahí. Como pasa con Idiada.
En Comforsa, hay voluntad de permanencia
¿A futuro, en qué sectores quieren centrarse?
Lo que perseguimos, más que un sector concreto, es esa combinación entre nueva tecnología, pero con una vertiente industrial. Preferimos que el proyecto de la industria 4.0 esté enlazado relativamente con la industria más clásica. Eso es lo que más nos encaja, pero no siempre es así.
¿Qué tienen sobre la mesa?
Siempre analizamos proyectos. Ahora mismo, tenemos tres sobre la mesa, del ámbito de la salud. Este año nos han llegado muchos proyectos del sector salud. El año pasado, en cambio, tuvimos más propuestas de semiconductores, de satélites, Ebro, investigación, muebles...
La entrevista íntegra se puede ver a continuación
