Marimar Torres Riera, de 80 años, hermana del presidente de las bodegas Torres, se fue a Canadá y Estados Unidos en la década de los setenta, como comercial de la empresa familiar, y decidió quedarse a vivir en California: allí crio a su hija y compró unos terrenos en el condado de Sonoma, al norte de la bahía de San Francisco, donde en 1986 plantó las primeras cepas. Este es el origen de los viñedos y de la bodega Marimar Estate, que este año conmemora su 40 aniversario.

Madre e hija están al frente de esta bodega californiana, que elabora vinos exclusivamente con el producto de sus dos viñedos, llamados Don Miguel y Doña Margarita, en honor a sus padres. En estos 80 acres —32,4 hectáreas— cultivan sobre todo chardonnay y pinot noir, pero también albariño, godello y tempranillo. Comercializan entre 90.000 y 120.000 botellas al año en función de la cosecha. Y venden en Estados Unidos —su principal mercado—, España, Reino Unido, Japón, México y Suecia, según señalan fuentes de la empresa. A principios de los noventa construyeron una nueva bodega, que se asemeja a una masía catalana.

Marimar precisa a ON ECONOMIA que su nombre de pila es María Margarita, el mismo que su madre, pero como "con una Margarita en casa ya había suficiente", desde que era una adolescente la llaman Marimar, que "¡ahora me gusta mucho más!". De joven, se fue a Norteamérica, de comercial de los vinos Torres, pero con el deseo de montar su propia bodega. Se casó con un estadounidense, crítico de vinos, del que se separó al cabo de cuatro años, pero no se equivocó con la finca. Tenía que decidir entre una propiedad en Napa Valley y otra, más grande, en Russian River Valley, y apostó por esta última por su clima más fresco y brumoso. En 1986 plantó cepas y, dos años después, nació su única hija, Cristina Torres, actual directora general de Marimar Estate.

Viven entre California y Catalunya porque también poseen casa en Sitges. Marimar Torres, miembro de la cuarta generación de esta estirpe empresarial catalana, conserva una participación minoritaria en la empresa familiar (Miguel Torres SA) y forma parte de su consejo de administración, pero la bodega californiana Marimar Estate es totalmente de su propiedad.

Desde 2023, su hija, Cristina Torres, de 38 años, lidera Marimar Estate como directora general. Aunque en un principio parecía que se dedicaría a la moda —incluso trabajó para Mango y otras firmas en París—, se acabó formando en vitivinicultura, si bien esto fue después de licenciarse en Economía en Princeton y cursar un MBA en The Warton School. Antes de trabajar en la bodega de su madre, lo hizo en el Reino Unido para Fells, importador británico de vinos de calidad, y en California, para Jackson Family Wines. Participó en la fundación de la International Wineries for Climate Action (IWCA), entidad que reúne bodegas comprometidas con la lucha contra la emergencia climática, de la cual también forman parte las bodegas catalanas de sus familiares Torres.

Marimar Estate Winery Aeria
La bodega de Marimar Estate, en California

Las tres ramas de este linaje empresarial forman parte de la Fundació Família Torres, con sede en Vilafranca del Penedès y dedicada a proyectos sociales por todo el mundo, en cuyo patronato solo hay mujeres —incluidas Mariamar y su hija Cristina— con la excepción de su presidente, Miguel Agustín Torres Riera. Este último, de 85 años, continúa al frente de Torres, un grupo con presencia en las denominaciones de origen Penedès, Conca de Barberà, Priorat y Costers del Segre, pero también en las llamadas “cuatro erres” españolas: Rioja, Ribera del Duero, Rueda y Rías Baixas. Desde 1979 poseen una bodega en Chile, en la zona vitivinícola de Curicó, en la región del Maule. También comercializan licores, desde whisky escocés a vermuts sin alcohol.

Torres anunció a finales de 2023 que Miguel Agustín Torres Riera cedería la presidencia del grupo al año siguiente a su hijo Miquel Torres Maczassek, de 52 años, pero este relevo no se ha llegado a producir. En 2025 incorporó un ejecutivo externo a la familia, Fabrice Ducceschi, como director general, y hace unos meses, Miquel Torres Maczassek se situó como director corporativo de Torres, según precisan fuentes cercanas a la compañía. Su hermana Mireia continúa como directora de sostenibilidad, así como de la bodega Jean Leon y preside la fundación.

Orígenes familiares

El origen de este linaje empresarial comienza en 1559, con unos viticultores del Penedès, pero no fue hasta 1870 que se creó Casa Torres y Cía. Después de hacer fortuna en Cuba, Jaume Torres Vendrell (1843-1904) se juntó con su hermano Miquel (1832-1910) para producir y exportar vino. El único hijo de este último, Joan Torres Casals (1865-1932), comenzó con la producción de brandy. En la tercera generación, Miquel Torres Carbó (1909-1991) tuvo que reconstruir la bodega familiar destruida durante la Guerra Civil. A partir de los años cuarenta, inició la exportación de vino a Estados Unidos, pero no con botas como se hacía hasta entonces, sino con botellas.

Miquel Torres Carbó tuvo tres hijos, que son la cuarta generación: Juan María (1932-2021), Miguel Agustín (1941) y Marimar (1945). La quinta generación está integrada por siete primos: los Torres Maczassek, hijos de Miguel Agustín y de Waltraud Maczassek —Ana, Mireia y Miquel—, los Torres Rosselló —Marta, Arnau y Pau— y por Cristina, hija de Marimar.