Telefónica ha adquirido la totalidad del capital social de FiBrasil, compañía dedicada a la infraestructura y servicios de fibra óptica. La operación se ha concretado con la compra del 25% que aún no controlaba a Telefónica por un importe de 458 millones de reales brasileños, el equivalente a unos 78 millones de euros. Según ha informado la compañía, la transacción se ha formalizado mediante un contrato de compraventa de acciones y el pago se ha efectuado en un único desembolso. Con esta adquisición, la multinacional española pasa a controlar el 100% del capital de FiBrasil, lo cual le permite consolidar íntegramente esta filial en sus estados financieros.

La compañía enmarca este movimiento en su estrategia para reforzar la eficiencia y las sinergias operativas en el negocio de redes de fibra óptica, considerado uno de los pilares fundamentales de su crecimiento en el mercado brasileño. La integración completa de FiBrasil permitirá a Telefónica optimizar la gestión de la infraestructura, reducir costes administrativos y acelerar el despliegue de nuevas conexiones en un mercado donde la demanda de banda ancha de alta velocidad no ha dejado de crecer.

Una compra por fases que empieza en 2025

La operación anunciada esta semana es el desenlace de un proceso de integración que se inició en julio del año pasado. En aquella fecha, Telefónica llegó a un acuerdo con el fondo canadiense Caisse de dépôt et placement du Québec (CDPQ) para adquirir el 50% de FiBrasil que aún no controlaba. Aquella transacción, valorada en 850 millones de reales (unos 145 millones de euros), permitió a Telefónica elevar su participación hasta el 75%, mientras que Telefónica mantuvo el 25% restante. Este porcentaje residual es precisamente el que se ha vendido ahora, de modo que Telefónica pasa a controlar indirectamente la totalidad de la compañía de fibra óptica.

FiBrasil nació como una sociedad participada al 50% entre el fondo canadiense CDPQ y Telefónica, a través de sus filiales Vivo y Telefónica Infra. El objetivo inicial era desplegar y operar redes de fibra óptica en el mercado brasileño aprovechando la experiencia de la operadora y la capacidad financiera del socio institucional. No obstante, la decisión de Telefónica de asumir el control total refleja la importancia estratégica que el negocio de la fibra óptica tiene para la compañía en uno de sus mercados más grandes fuera de Europa. La salida del socio canadiense, que entró en el proyecto en una fase inicial, responde a la voluntad de Telefónica de gestionar directamente un activo considerado crítico para su futuro competitivo.

La fibra óptica, pilar estratégico en Brasil

Brasil es uno de los países donde la demanda de conectividad de alta velocidad ha experimentado un crecimiento más acelerado en los últimos años, impulsado por la digitalización de la economía, el teletrabajo y el consumo de contenidos en streaming. Telefónica, a través de su marca Vivo, ha convertido el despliegue de redes de fibra óptica en una de sus prioridades estratégicas para competir con los operadores locales y mantener su liderazgo en el segmento de banda ancha. Con el control total de FiBrasil, la compañía espera acelerar las inversiones, optimizar recursos y mejorar la rentabilidad de un negocio donde los márgenes dependen en gran medida de la escala y la eficiencia operativa.

La transacción, que ya se ha efectuado mediante un único pago, no requiere la aprobación de órganos reguladores adicionales dado que se trata de una operación interna dentro del mismo grupo empresarial. Con este movimiento, Telefónica cierra la reestructuración de su negocio de fibra en Brasil y refuerza su compromiso con un mercado donde la competencia por la conectividad de alta velocidad se ha intensificado en los últimos años. La compañía, que ya dispone de una de las redes de fibra más extensas del país, confía en que la plena integración de FiBrasil le permitirá mejorar la eficiencia en la gestión de la infraestructura y ofrecer servicios más competitivos a sus clientes, tanto del segmento residencial como del empresarial.

Brasil es, junto con España, uno de los mercados centrales para Telefónica, que tiene una presencia histórica y una cuota de relevancia en los servicios de telecomunicaciones. La filial Vivo es líder en varios segmentos, como la telefonía móvil y la banda ancha fija, y ha apostado decididamente por la fibra óptica como vector de crecimiento en un entorno de progresiva saturación del mercado móvil. El control total de FiBrasil da a Telefónica más flexibilidad para decidir el ritmo de inversión, las áreas de despliegue y las condiciones comerciales, sin necesidad de pactar con un socio las decisiones estratégicas.

En un momento en que los operadores de telecomunicaciones en todo el mundo buscan reducir la deuda y mejorar la rentabilidad, la plena integración de activos de fibra permite a Telefónica capturar todas las sinergias y presentar unas cuentas más sólidas a los inversores. La compañía no ha revelado si tiene previsto repetir un esquema similar en otros mercados donde todavía comparte infraestructuras de fibra con socios financieros, pero la operación brasileña establece un precedente claro en su estrategia de concentración de propiedad en activos considerados estratégicos.