Sweanty despliega la tecnología contra los golpes de calor a más de 1.000 trabajadores
La tecnología SweaTracker para medir la pérdida de líquidos y electrolitos se implanta en más de 20 empresas en el último año
- Maria Teresa Coca
- Barcelona. Sábado, 1 de agosto de 2026. 05:30
- Tiempo de lectura: 4 minutos
Los riesgos laborales por golpes de calor son más frecuentes que nunca en situaciones como la vivida este mes de julio en que Catalunya ha sufrido diversas y progresivas olas de altas temperaturas. Lo que antes era un tema más esporádico o acotado a zonas del territorio y a determinados trabajos, con el cambio climático se ha extendido por todas partes.
Ante este fenómeno, las empresas deben extremar las precauciones y actuar preventivamente. Deben diseñar un plan de actuaciones y están obligadas a revisar sus protocolos de seguridad en el trabajo para proteger a los trabajadores en entornos especialmente expuestos a este fenómeno. Sectores como la construcción, logística, agricultura intensiva, industria, limpieza viaria u otros servicios urbanos se encuentran entre los más afectados.
En la comarca del Maresme, los invernaderos para el cultivo de frutas y hortalizas y de flores son un punto crítico, pero a la vez se han convertido en un banco de pruebas para extraer datos fehacientes que permitan escalar las soluciones tecnológicas que procuran enmendar estas situaciones.
Dos de los protagonistas de estos avances son Sweanty, una start-up tecnológica fundada en Barcelona como spin-off del CSIC, y su socio colaborador la empresa Semillas Fitó que ha contribuido a la puesta en marcha de un sistema que mediante la medición del sudor previene los accidentes laborales por golpes de calor. Sweanty la fundaron, en julio de 2021, cuatro investigadores: Anna Llorella (CEO), Laura Ortega (CTO), Neus Sabaté (Profesora de Investigación del CSIC) y Juan Pablo Esquivel (asesor científico).
En 2025, el equipo de investigadores realizó el primer piloto de la nueva herramienta tecnológica SweaTracker en los invernaderos de Fitó en el Maresme, actuando sobre una plantilla de 20 trabajadores, con resultados muy positivos. Aquello permitió que Sweanty haya creado esta nueva línea de negocio, con una solución dirigida al mundo laboral y a la seguridad y la salud de las personas trabajadoras.
Semillas Fitó tiene sus principales instalaciones de I+D y su estación experimental en el Maresme, concretamente en el municipio de Cabrera de Mar. "Siempre tenemos que agradecer a Semillas Fitó que confiara en nosotros en aquel momento inicial", explica Anna Llorella, CEO y cofundadora de Sweanty. La experiencia fue tan provechosa que "este año no hemos repetido exactamente el mismo piloto en los invernaderos del Maresme, sino que hemos dado un paso más: hemos implementado la solución en la plantilla de Fitó en Almería, donde trabajan más de 100 personas", señala.

SweaTracker es una solución que combina un dispositivo que mide la pérdida de líquidos y electrolitos a través del sudor, con una plataforma de análisis y modelos predictivos que permiten generar protocolos de hidratación personalizados e informes preventivos para la empresa. SweaTracker recoge principalmente datos fisiológicos vinculados al riesgo de deshidratación de cada persona y, a partir de ahí, elabora protocolos de hidratación totalmente individualizados.
Tanto en el Maresme, como ahora en Almería, se tomaron los datos durante una jornada laboral a cada uno de los empleados y actualmente los trabajadores ya están siguiendo sus protocolos de hidratación personalizados. Llorella constata que, con los informes de Sweanty, Fitó ha adoptado medidas complementarias a lo que ya eran sus protocolos de prevención para reforzarlos.
"El feedback recibido es muy positivo y esta experiencia nos ha ayudado mucho a poder implantar la solución en más de 20 empresas actualmente", concreta su impulsora. El dispositivo Sweanty se ha trasladado a empresas del sector de la construcción, la agricultura o los servicios urbanos, donde el calor y la humedad provienen principalmente del ambiente exterior, pero también en industrias pesadas como la metalurgia, la cerámica, el cemento o entornos con hornos y procesos de alta temperatura. Actualmente, entre las diferentes empresas con las que trabajan, están llegando a más de 1.000 trabajadores en todo el territorio español.
El piloto del Maresme ha permitido escalar la aplicación hasta un millar de trabajadores
De la puesta en práctica del sistema en los invernaderos del Maresme se ha extraído que hay una gran variabilidad que había entre trabajadores expuestos a una misma actividad laboral y a unas mismas condiciones de temperatura y
humedad. La solución comienza con un análisis previo para entender la casuística de cada empresa y la exposición de los trabajadores. Después hay una jornada de toma de datos, en la que los trabajadores llevan el SweaTracker en el pecho durante una jornada laboral representativa. A partir de estos datos, los expertos de la firma elaboran protocolos de hidratación personalizados para cada trabajador, que tienen una validez aproximada de tres meses. También entregan un informe agregado al
departamento de prevención de la compañía que los implanta para que tenga información objetiva sobre el riesgo de deshidratación de sus equipos y, finalmente, hacen una formación para facilitar la aplicación de las recomendaciones.
Por lo tanto, aunque la toma de datos se hace en una jornada, la intervención preventiva tiene una duración aproximada de tres meses, ya que la manera como una persona suda puede variar con el tiempo, según factores como la dieta, el estilo de vida, la aclimatación o las condiciones ambientales. Con el piloto en los invernaderos "vimos que algunos trabajadores perdían alrededor de 0,4 litros de sudor por hora, mientras que otros llegaban hasta 1,8 litros por hora. También observamos diferencias muy importantes en la concentración de sodio en el sudor, que podía multiplicarse por cuatro entre diferentes personas", explica la CEO de la start-up.

La hidratación debe personalizarse, no todos los trabajadores la sufren igual
Esto confirmó que no todos los trabajadores tienen el mismo riesgo ante el calor y que, por lo tanto, las medidas preventivas no pueden ser iguales para todos. La hidratación debe poder adaptarse a cada persona, a su nivel de pérdida
de líquidos y electrolitos y a las condiciones reales de trabajo.
A escala institucional también hay entidades del mundo laboral y sanitario que se han interesado en conocer esta tecnología, como FREMAP, Foment del Treball, UGT, FEAF, Asepeyo y otras entidades que están creyendo en el proyecto.
Semillas Fitó, una empresa preventiva
La preocupación de Semillas Fitó por la seguridad en el trabajo fue el punto de partida de esta experiencia. La empresa se enteró de la existencia de unos dispositivos parecidos que Sweanty desarrolló en 2024 para optimizar
la estrategia de hidratación de deportistas y mejorar su rendimiento y se interesó en las opciones que habría para aplicarla al mundo laboral. "Fitó nos ayudó a dar el salto hacia el mundo laboral y a adaptar esta tecnología a las necesidades reales de las empresas y de los trabajadores", reconoce Llorella.