La planta de Serra Soldadura en la Zona Franca de Barcelona se enfrenta a un cierre definitivo después de que la subasta celebrada este miércoles no haya atraído a ningún comprador. Ni un solo lote de los dos puestos a la venta ha recibido una oferta, lo cual frustra las esperanzas de un futuro para la centenaria empresa de componentes de automoción. El fabricante, que se dedica al diseño y fabricación de líneas de soldadura, da empleo de manera directa a 180 personas y genera empleo indirecto para otros 320 trabajadores. La subasta era considerada la última oportunidad para encontrar una salida industrial después de que el concurso de acreedores de liquidación voluntaria se diera por finalizado.
Los sindicatos han expresado su indignación por el resultado de la subasta, especialmente porque el administrador concursal y las administraciones públicas habían informado de que había "hasta una decena de posibles compradores" interesados en adquirir alguna de las partes de la empresa. Finalmente, ninguno de estos supuestos interesados ha concretado una oferta, lo cual ha dejado a los representantes de los trabajadores en estado de shock. Los sindicatos han reclamado que se redoblen los esfuerzos para conseguir un comprador antes del día 29 de mayo, fecha en que expira el plazo para negociar el expediente de regulación de empleo que afecta a la plantilla.
Una empresa viable según los trabajadores
Los representantes de los trabajadores han reprochado a la propietaria Aernnova, que controla la empresa desde hace dieciocho años, su "incapacidad" para encontrar viabilidad económica a una compañía que, a su parecer, "funciona bien". Según han expuesto los sindicatos, Serra Soldadura ha tenido en los últimos ejercicios facturaciones por encima de los 70 millones de euros sin registrar pérdidas, lo cual hace que los trabajadores no entiendan la decisión de poner la empresa en liquidación. El delegado sindical de la CGT, Sebastián Zamora, ha sido especialmente crítico con la gestión de Aernnova. En declaraciones a los medios, Zamora ha asegurado que la empresa vasca "ha dejado morir una empresa centenaria y puntera en el tejido industrial 4.0 catalán". Según el sindicalista, la dirección de Aernnova ha llevado a cabo una "gestión pésima" y "unas muy malas decisiones empresariales", sin mostrar "ninguna intención de buscar soluciones" para garantizar la continuidad de Serra Soldadura.
Ante la situación límite, los trabajadores han decidido trasladar su protesta al País Vasco, sede de la empresa matriz. Este jueves tienen previsto llevar a cabo movilizaciones en la sede de Aernnova y en el Parlamento Vasco, con el objetivo de denunciar lo que consideran una actitud deliberada de desinversión y abandono por parte de la propietaria. Los manifestantes quieren poner en conocimiento de las instituciones vascas las consecuencias de una decisión que, a su parecer, responde a una lógica de grupo y no a la situación real de la filial catalana.
Los representantes sindicales han advertido que, si no aparece un comprador de última hora antes del 29 de mayo, el ERE se hará efectivo y los 180 trabajadores directos pasarán a engrosar las listas de paro, al igual que una parte significativa de los 320 puestos de trabajo indirectos. Los sindicatos han reclamado la implicación tanto de la Generalitat como del Gobierno para presionar a Aernnova y evitar que una empresa con capacidad de generar beneficios acabe cerrando por decisiones empresariales que consideran poco justificables. Mientras tanto, la plantilla vive con angustia los últimos días de un proceso que podría sellar el final de una historia industrial centenaria en la Zona Franca de Barcelona.