Los retrasos dejan de ser una excepción y se convierten en algo habitual en los viajes en tren. Más de la mitad de los viajeros que utilizan trenes de alta velocidad, larga distancia o media distancia aseguran sufrir retrasos frecuentes, una situación que amenaza con erosionar la confianza en uno de los medios de transporte, hasta ahora más fiables, y que las administraciones impulsan como alternativa sostenible al coche y al avión.
Así se desprende de una encuesta realizada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) entre el 17 y el 22 de abril, cuyos resultados reflejan un deterioro de la experiencia de los pasajeros en prácticamente todos los segmentos ferroviarios y que deja constancia de que la puntualidad del ferrocarril en España atraviesa uno de sus momentos más delicados.
Los datos son especialmente llamativos en los servicios de alta velocidad y larga distancia. El 62% de los usuarios que viajaron durante los últimos tres meses afirma haber sufrido problemas recurrentes de puntualidad. Además, más de un tercio de ellos (35%) señala que los retrasos superaron los 30 minutos.
La situación tampoco mejora en los trenes regionales y de media distancia donde el 55% de los pasajeros consultados denuncia retrasos frecuentes y uno de cada cinco asegura haber llegado a destino con más de media hora de demora.
Incluso los servicios de cercanías, fundamentales para miles de desplazamientos diarios por motivos laborales, muestran síntomas de deterioro. El 48% de los viajeros afirma sufrir impuntualidad de forma habitual, mientras que un 3% asegura que el último servicio que debía tomar fue cancelado o ni siquiera llegó a salir.
Para la OCU, estos datos evidencian que los retrasos han dejado de ser episodios aislados para convertirse en una incidencia recurrente. La organización considera que esta situación genera incertidumbre entre los usuarios y puede acabar favoreciendo el uso de otros medios de transporte menos sostenibles, como el vehículo privado.
Tanto es así, que el country manager de BlaBlaCar en España confirma que la crisis ferroviaria que atraviesa España, especialmente desde el accidente de Adamuz, ha disparado la oferta y la demanda de coche compartido. Sobre todo en zonas como Catalunya donde los pasajeros se están viendo gravemente afectados por Rodalies.
Reclamaciones e indemnizaciones
La OCU recuerda que los pasajeros tienen derecho a compensaciones económicas cuando los retrasos alcanzan determinados umbrales. La normativa europea establece indemnizaciones mínimas equivalentes al 25% del importe del billete cuando la demora oscila entre 60 y 119 minutos y del 50% cuando supera las dos horas.
No obstante, las condiciones varían según el operador y el tipo de servicio. Algunas compañías de alta velocidad ofrecen devoluciones superiores, mientras que en cercanías no existe actualmente un compromiso de puntualidad que garantice compensaciones automáticas.
Ante el aumento de las incidencias, la Organización reclama una revisión de la política ferroviaria y plantea medidas como la creación de un sistema homogéneo de indemnizaciones desde los 15 minutos de retraso, la extensión de las compensaciones a los servicios de cercanías y la automatización de los procesos de reclamación.
