La correduría de seguros Ferrer&Ojeda piensa "a largo plazo". La visión a largo plazo da algo que es muy importante en la economía: estabilidad. Esta es la visión empresarial de esta compañía familiar que acaba de conmemorar 126 años de trayectoria en el sector asegurador en Catalunya y España y cobertura en 130 países.

Lluís Ferrer y su hijo Albert Ferrer, consejero delegado y director ejecutivo, respectivamente, están al frente de los diferentes equipos "pensando que tomas decisiones y ejecutas para servir a los clientes -las aseguradoras- y a los asegurados con el máximo nivel de competitividad, exigencia y servicio de valor", defienden.

Lluís Ferrer defiende que "todas las corredurías tienen futuro, sea cual sea su dimensión" y que el secreto está en "hacer las cosas bien hechas desde un inicio, en la póliza, porque es donde se reconoce el trabajo de un mediador de seguros". "El asegurado debe tener una póliza que incluya las coberturas que necesita y del tipo que requiere su realidad personal o, en el caso de los negocios, en función de las características de la empresa", argumenta. Para conseguirlo, sin tener nada en contra de las nuevas tecnologías ni de las iniciativas insurtech, la familia Ferrer considera básico el asesoramiento personal, un aspecto que "nos caracteriza"; "hemos llegado a recorrer un castillo para poder hacer un seguro", relata Albert Ferrer.

"Tramitamos 40.000 siniestros al año y en un 99% de los casos se resuelven favorablemente", dice satisfecho Lluís Ferrer y se apoya en este resultado para insistir en el hecho de que "es fundamental que haya un mediador que asesore en el momento de la contratación de un seguro -de la clase que sea- porque esto evita tener problemas en el momento de los siniestros". Al mismo tiempo, las pólizas se deben ir revisando a lo largo de la vida de una persona o una familia y también en las empresas y "buscar siempre la mejor opción de lo que ofrecen las diversas compañías que operan en el sector de los seguros y que son muchas". Para llevar a cabo esta tarea, también es importante "conocer bien al cliente", subrayan y recuerdan que cualquier persona o empresa puede tener tantos seguros como riesgos detecte a lo largo de su vida, "lo que ocurre es que de alguna manera hay que estudiarlos y en cada momento adecuar este riesgo a la cobertura que necesite".

Lluís i Albert Ferrer a les oficines del grup a Barcelona. / Foto: Carlos Baglietto
Lluís y Albert Ferrer en las oficinas del grupo en Barcelona. / Foto: Carlos Baglietto

Nuevas necesidades

La sociedad va evolucionando y se crean nuevas necesidades aseguradoras —"han surgido los temas de medio ambiente, de ciberseguridad, las mascotas, los patinetes...", dicen para mencionar algunas— porque "cuanto más madura es una sociedad, más quiere protegerse contra las eventualidades y contra los riesgos", dice Lluís Ferrer.

En el caso de España, el coste medio de las primas que tiene una persona "puede estar en unos 1.800 euros al año", explica Albert Ferrer y denota que es "una cifra muy inferior a la media de los países de referencia en Europa —Alemania, Italia, Francia o el Benelux, donde el coste por habitante es el doble o el triple que en España".

Con esta perspectiva, Ferrer&Ojeda va especializando sus equipos de profesionales y cuenta con nuevas tecnologías como la inteligencia artificial que "nos ayudará a hacer todavía mejor el trabajo y a liberarnos de algunas tareas para poder dedicar más horas a la atención personalizada". Anualmente invierten alrededor de un millón de euros en mejoras tecnológicas para garantizar un mejor servicio a los clientes.

Dos corredurías y una fusión

También dedica esfuerzos a ganar dimensión. En los últimos 40 años, la integración de otras compañías les ha permitido crecer a doble dígito. En concreto, han realizado más de 40 integraciones en los últimos 20 años incorporando personas, clientes y valor al proyecto y "sin despedir a nadie", destacan los Ferrer. "Sumar" ha sido la tónica de la compañía, que tiene sus orígenes en 1898 cuando nació Seguros Ojeda, en Barcelona, ya con una visión global del negocio a personas y a empresas. La otra raíz del negocio es Assegurances Ferrer que, con el mismo propósito, se constituyó en 1912, en Cornellà. Actuaron por separado hasta 1986, año en que protagonizaron una fusión.

Lluís Ferrer, conseller delegat i tercera generació a Ferrer&Ojeda. / Foto: Carlos Baglietto
Lluís Ferrer, consejero delegado y tercera generación en Ferrer&Ojeda. / Foto: Carlos Baglietto

Los Ferrer —con la tercera generación representada por Lluís Ferrer Gaya y Jordi Ferrer Gaya y la cuarta con Albert Ferrer— y los Ojeda han seguido en el negocio desde entonces. Con Lluís y Albert Ferrer trabajan Juan Luís —director comercial— y Sofía Ojeda —gestora de clientes y desarrollo de negocio—, representantes de la quinta generación de los Ojeda. Mientras que Juan Ojeda, de la cuarta generación, es miembro del consejo de administración. Es una muestra más de "la estabilidad" de la compañía con unos accionistas que reinvierten más del 80% de los beneficios para "seguir creciendo".

"Crear y sostener los valores de la empresa familiar" es básico, hasta el punto de que la correduría fomenta la vinculación de los hijos de los empleados con el programa Impulsa Familia, unas estancias en prácticas en verano: "es importante que sepan a qué se dedican sus padres" y es, también, una manera de despertar vocaciones por un trabajo que "quizás está un poco desprestigiado", advierte Lluís Ferrer. En el año 2025 acogieron a 24 jóvenes, "con salario y contrato", destacan.

Alrededor del siglo XXI, con más de 20 incorporaciones -Blay Tusquets, Alsina, Escudé, Lorente, Martí&Homs y Unibrok, entre otras-, el grupo necesitó ampliar sus oficinas y eligió una nueva ubicación, en la calle Tamarit, una planta baja y entresuelo de 1800 m², que había sido la sede del Diari de Barcelona y que llevaba 15 años cerrada. Lluís Ferrer admite que cuando adquirieron el local encontraron un antiguo escudo del Diari de Barcelona y bastantes cajas con fotografías, pero que "desgraciadamente, no sabremos nunca qué pasó, pero desaparecieron".

El director executiu de Ferrer&Ojeda, Albert Ferrer. / Foto: Carlos Baglietto
El director ejecutivo de Ferrer&Ojeda, Albert Ferrer. / Foto: Carlos Baglietto

El siglo XXI y el relevo generacional

El relevo generacional se inició en 2021 y ya se está ultimando. La cuarta generación de los Ferrer y la quinta de los Ojeda tienen entre manos un grupo con 250 empleados -más de la mitad destinados al área comercial- y unos equipos directivos con una media de 40 años. Con una hoja de ruta para consolidarse como grupo independiente -familiar- en el mundo de la correduría en España, con una facturación de 230 millones de euros, 100.000 asegurados y más de 220 millones en primas intermediadas. Cerca del 70% del negocio se genera en el segmento empresarial, un 22% corresponde a pólizas de particulares y un 10% a administraciones e instituciones públicas. Por sectores, el negocio de Ferrer&Ojeda tiene un peso significativo de los seguros contra riesgos y daños industriales, salud y automoción.

Este año tienen previsto cerrar alguna otra adquisición, pero "lo importante es que el negocio siga creciendo por sí mismo". Las previsiones apuntan a unos ingresos de 35 millones en 2027, año en que concluye el actual plan estratégico, con un incremento sobre los 30 millones actuales. Para crecer, el grupo fomenta los acuerdos específicos para determinadas aseguradoras y también da servicios a administraciones públicas. Quieren "balancear" crecimiento orgánico a doble dígito con más integraciones de "firmas que tengan el mismo talante" y que sean complementarias. La expansión se centra en el norte de España, Madrid, Levante y las Illes Balears.