El registro de la jornada laboral entró en vigor en 2019, pero el Gobierno prepara un real decreto que, entre otras medidas, introducirá que este registro sea exclusivamente digital, de manera que los inspectores de Trabajo podrán acceder fácilmente a los datos para comprobar si las empresas cumplen con la normativa de horarios.
Lo que el Ministerio de Trabajo y sindicatos llaman “refuerzo” del registro horario, debía aprobarse en el Consejo de Ministros de este martes, el último del curso, pero se ha aplazado hasta la vuelta de las vacaciones. Pese al ultimátum lanzado por los sindicatos, que fijaron un plazo máximo hasta el 31 de julio, la aprobación se aparca hasta septiembre, como mínimo. Tal como avanzó El País, los ministerios de Carlos Cuerpo (Economía) y Yolanda Díaz (Trabajo) todavía discuten las modificaciones que introducirán respecto al actual redactado. De esta forma, el último Consejo de Ministros del curso se centrará en las medidas para contener la subida de los alquileres de la vivienda, que serán presentadas en la rueda de prensa posterior por Pedro Sánchez.
Pese a que todavía no han anunciado los cambios concretos, la reforma del registro horario busca “reforzar el control de la jornada laboral” para reducir las horas extraordinarias no pagadas y facilitar las inspecciones.
El Ministerio de Trabajo plantea que sea exclusivamente digital –ahora aún es posible realizarlo manualmente, mediante anotaciones en un papel–, lo que permitirá a Inspección del Trabajo tener un ojo sobre las empresas en tiempo real.
En la actualidad, el 54,1% de las empresas todavía registra la jornada laboral de forma manual, aunque el porcentaje se está reduciendo año tras año (el 59,8%, en 2025), según datos del Barómetro de la Asesoría 2026, elaborado por la consultora Wolters Kluwer. Este estudio apunta que el uso de software específico para el control horario ha aumentado hasta el 33,1% (el 25,9%, en el barómetro de 2025). Y el uso del Excel para estos menesteres sigue cayendo, del 14,3% al 12,8% en un año.
Una de las propuestas que debe aclarar el decreto que prepara el Gobierno es el plazo en que será obligatorio el registro horario exclusivamente digital tras su aprobación. El ministerio de Carlos Cuerpo defiende un plazo de un año, pero desde el ministerio de Yolanda Díaz lo acortan a solo seis meses.
Estos serían los cambios más destacados:
- Registro exclusivamente digital. No serían válidos los registros en papel o las hojas de Excel fácilmente modificables.
- Registros inalterables. El sistema tendría que dejar constancia de cualquier modificación realizada, garantizando su trazabilidad.
- Acceso remoto para la Inspección de Trabajo. Los inspectores podrían consultar los registros electrónicamente sin tener que esperar a una visita presencial.
- Registro más detallado. Se registrarían con precisión el inicio y el fin de la jornada, y el sistema debería cumplir requisitos de objetividad, fiabilidad y accesibilidad.
- Plazo de conservación de los datos. Sería de cuatro años, como ya exige la normativa actual.