La compañía leridana Rodi Motor Services ha cerrado un capítulo fundamental en su trayectoria corporativa con la recompra formal de la participación accionarial que el gigante mundial Michelin mantenía en su capital desde el año 2011. Esta operación, que pone fin a una etapa de cerca de quince años de alianzas y copropiedad, se plantea desde ambos bandos no como una ruptura, sino como la culminación lógica y satisfactoria de una colaboración estratégica que las dos firmas califican de "clave" para su crecimiento mutuo, la consolidación del proyecto y el fortalecimiento de sus respectivas estructuras operativas.
Según detalla un comunicado oficial emitido por la empresa con sede en Lleida, la transacción se ha llevado a cabo de forma "ordenada, consensuada y en un clima de plena sintonía entre las dos organizaciones", reflejando un proceso de desvinculación pactada y respetuosa. Con este movimiento, la propiedad original de Rodi recupera el control absoluto del 100% del capital social, reafirmando su autonomía en un momento que la dirección identifica como punto de inflexión para la siguiente fase de desarrollo.
La alianza con Michelin ha marcado a fondo la identidad y las capacidades de Rodi durante este largo período. La compañía, que en la actualidad cuenta con una red de más de 180 centros propios, una flota de 370 vehículos de asistencia en carretera, una plantilla que supera los 2.000 profesionales y una cartera de más de 700.000 clientes anuales en España, Andorra y Portugal, ha experimentado una transformación profunda. Estos quince años han sido testigos de una evolución constante, caracterizada por una ampliación geográfica significativa, la diversificación dentro del sector de la movilidad y la postventa automovilística, una profesionalización intensiva de los procesos internos y la consolidación de un modelo de crecimiento orgánico basado en la integración eficiente de equipos humanos y sistemas tecnológicos.
Desde la dirección de Rodi se enmarca esta recompra no como una reacción sino como un "paso natural" dentro de la evolución orgánica del grupo. La empresa se enfrenta ahora a una nueva etapa en la que pretende desplegar con plena libertad estratégica su propio plan de crecimiento. En este contexto, fuentes cercanas a la operación apuntan a que la existencia de una red propia de talleres por parte de Michelin podría haber comenzado a generar potenciales conflictos de intereses o fricciones estratégicas con los objetivos de expansión agresiva que Rodi aspira a alcanzar en el mercado ibérico.
No obstante, y de manera significativa, ambos actores insisten en el hecho de que la separación accionarial no supone una fractura en la relación profesional. Tanto Rodi como Michelin subrayan que el vínculo se mantendrá en "términos positivos" y que continuarán colaborando estrechamente en diversos proyectos concretos en un futuro inmediato. Esta continuidad en la cooperación operativa sugiere que la relación ha trascendido la mera inversión financiera para convertirse en una alianza comercial sólida, en la que la logística, la distribución de ciertos productos o los acuerdos de servicios podrían seguir estando en vigor, al tiempo que se disuelven los lazos de propiedad.
En definitiva, la operación simboliza la mayoría de edad de un operador estatal que, tras haber crecido y madurado bajo el amparo de uno de los grandes nombres globales de la automoción, se considera preparado para navegar en solitario. Rodi Motor Services entra así en una época definida por la soberanía decisoria completa, con el reto de capitalizar todo el conocimiento y la enorme escala adquiridos durante su alianza con Michelin para trazar un rumbo propio en el competitivo y cambiante panorama de la movilidad y la asistencia al vehículo.
AUTOMOCIÓN
La propiedad de Rodi recupera el control de la empresa tras adquirir las acciones de Michelin
El grupo afirma que la operación se ha hecho para reforzar "la autonomía estratégica"
- Aleix Ramírez
- Barcelona. Martes, 20 de enero de 2026. 17:53
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