Philip Morris supera la barrera de los 1.000 trabajadores en España. La compañía ha triplicado su plantilla desde 2017, cuando inició el cambio de modelo de negocio, y ha pasado de ser un fabricante de cigarrillos a convertirse en una multinacional que, a través de ciencia y tecnología, ha logrado sustituir su negocio tradicional por productos sin humo.

En este contexto, Philip Morris ha incorporado a más de 260 jóvenes profesionales a su plantilla en el último año, a través de acuerdos con universidades para la incorporación de talento joven, según ha desvelado la compañía este jueves durante la presentación en Madrid de su primer informe “Impacto socioeconómico de Philip Morris en España: empleo, oportunidades y progreso”, elaborado por The European House Ambrosetti, que analiza la contribución económica, fiscal y social de la compañía en el país.

El estudio aporta otras cifras, como que en la última década, —tras el cambio del modelo de negocio iniciado a nivel mundial en 2015— Philip Morris ha logrado que el 42% de sus ingresos netos globales ya provenga de su negocio sin humo, que está presente en 106 mercados. "En 2014, antes de la transformación, la facturación de productos distintos al cigarrillo era cero y ahora suponen un 42% de nuestra facturación; es un ejemplo relevante de esta transformación", ha declarado el presidente de Philip Morris España, Daniel Cuevas.

El presidente ha destacado también que el 99% de la plantilla trabaja ya en las alternativas sin humo, frente al 1% que se mantiene en productos tradicionales. "Es una transformación seria", ha agregado. 

En cuanto al impacto económico de la compañía, según el estudio, la actividad de Philip Morris en España genera un impacto económico total superior a 3.300 millones de euros, una cifra equivalente al 0,23% del producto interior bruto (PIB) del país. Este impacto nace de la suma de varios factores: la mayor parte, 2.600 millones, proviene de la recaudación fiscal (IVA y Especiales).

A ello se suman otros 415 millones generados por la actividad directa de la compañía y sus compras a proveedores locales; y, finalmente, 325 millones que corresponden al beneficio que obtienen los estancos por la venta de sus productos.

Inversión en España

En España, el sector del tabaco tiene un impacto significativo en la economía nacional y Philip Morris juega un papel relevante, ya que invierte en varias regiones del país. En el caso de Extremadura, donde se produce más del 90% del tabaco de España. En los últimos diez años, la multinacional ha invertido 230 millones de euros en hoja de tabaco en la región, aportando 91 millones de euros en valor añadido al PIB de Extremadura, consolidando el sector agrícola como un elemento clave para el desarrollo económico de la región. La firma emplea a 150 personas de manera permanente en los centros de Olivenza y Almendralejo.

Por su parte, en Canarias, la compañía ha invertido 15 millones de euros para trasladar parte de la producción al archipiélago, que abastece a 12 países de la Unión Europea. Asimismo, las exportaciones de productos del tabaco desde las Islas suman casi 96 millones de euros, lo que representa el 4,1% del total de las exportaciones de la región, siendo el principal producto de exportación, superando a uno de los productos más emblemáticos del archipiélago, el plátano.

En cuanto a Madrid, además de abrir su primera flagship, en la calle Serrano, Philip Morris ha llevado a cabo un cambio relevante. "Antes éramos cerca de 150 personas que daban soporte a la red de ventas en España. Pero ahora hemos traído a Madrid hubs internacionales que dan soporte a todo el mundo", ha desvelado el presidente de la compañía. 

Philip Morris pide una mejora fiscal para avanzar en España

España va por detrás de Europa en la transformación hacia productos sin humo. "En la vecina Portugal, nuestro tabaco calentado se ha convertido en el más vendido, por encima de la competencia, al igual que en Italia, donde está por encima de 20 puntos de cuota de mercado y allí se puede estimar que en unos años dejarán de vender cigarrillos, lo mismo que en Grecia y en Suecia, donde se consumen más las bolsas de nicotina", ha comentado el presidente de Philip Morris España.

"Lo lógico es moverse en esa dirección, pero para que esto ocurra debe haber una clasificación fiscal para estos nuevos productos, debe existir un marco fiscal, predecible y lógico", ha advertido. En España esto no ocurre y el tabaco calentado se considera otro producto de tabaco, como una pipa. Mientras que las bolsas de nicotina, que es el producto con el perfil de riesgo más bajo de todos, tiene una carga fiscal bastante alta.

"En España vamos con mucho retraso en estos temas, penaliza a estos productos y beneficia al peor, que es el cigarrillo". Por ello, la compañía pide que a nivel fiscal se trate a cada producto de forma proporcional a su riesgo. En este sentido, ha desvelado que en España más del 90% del mercado de nicotina es cigarrillo tradicional, mientras que los productos de nueva generación no pasan del 10%.