Las acciones de Nvidia se dispararon este jueves en la apertura de Wall Street, después de que el fabricante estadounidense de chips presentara unos resultados trimestrales que volvieron a superar las expectativas del mercado y ofreciera una previsión de crecimiento inusualmente ambiciosa para los próximos ejercicios.
Diez minutos después del inicio de la sesión, los títulos de Nvidia avanzaban un 6,56 %, en una reacción que reflejaba el alivio de los inversores ante las perspectivas de la compañía. La cotización llegó a situar a la empresa en camino de sumar cerca de 296.000 millones de dólares de capitalización bursátil si mantenía las ganancias, según cálculos de Reuters.
El movimiento bursátil se produjo después de que Nvidia presentara el miércoles, tras el cierre de la negociación, unas cifras que volvieron a poner de manifiesto la extraordinaria demanda de infraestructura para inteligencia artificial (IA).
Nvidia obtuvo un beneficio neto de 59.688 millones de dólares en el segundo trimestre de su ejercicio fiscal 2027, frente a los 26.420 millones registrados un año antes. El incremento interanual fue, por tanto, del 126%.
Los ingresos alcanzaron los 96.221 millones de dólares, más del doble que en el mismo periodo del ejercicio anterior y por encima de los aproximadamente 92.000 millones que esperaba Wall Street. En términos ajustados, el beneficio por acción fue de 2,22 dólares, frente a los 2,09 dólares previstos por los analistas, según datos de FactSet recogidos por Associated Press.
El principal motor del negocio volvió a ser el área de centros de datos. Sus ingresos ascendieron a unos 89.000 millones de dólares, un 117% más interanual y por encima de los 85.080 millones que esperaba el consenso de LSEG. El segmento concentra así la mayor parte de la facturación de Nvidia y confirma el papel central de sus procesadores en la expansión de los grandes centros de datos destinados a IA.
La compañía espera además que sus ingresos del tercer trimestre fiscal alcancen aproximadamente los 108.000 millones de dólares, con un margen de variación del 2%. La previsión supera los 104.000 millones que esperaba el mercado y supondría un crecimiento cercano al 89% respecto al mismo trimestre del año anterior.
Una previsión que sorprendió
Pero fue la perspectiva a más largo plazo la que terminó de convencer a los inversores. Nvidia prevé que sus ingresos crezcan alrededor de un 70% en el ejercicio fiscal que termina en enero de 2028, una estimación extraordinariamente elevada para una compañía de su tamaño y muy por encima del 44% que anticipaban, de media, los analistas encuestados por LSEG.
Se trata, además, de una previsión poco habitual para Nvidia, que normalmente ofrece orientación financiera para el trimestre siguiente y no se compromete públicamente con una tasa de crecimiento anual a tan largo plazo. El propio consejero delegado, Jensen Huang, reconoció que la compañía nunca había ofrecido anteriormente una previsión de este tipo.
“La IA ha alcanzado su punto de inflexión. Está haciendo trabajo útil. Sus tókens son productivos y rentables. Ahora, la computación es facturación. Y la demanda está acelerando”, afirmó Huang tras la presentación de los resultados.
La dirección de Nvidia considera que la demanda podría ser todavía mayor de no existir restricciones de suministro. La directora financiera, Colette Kress, explicó a los analistas que los clientes están proyectando un crecimiento que podría llegar a duplicarse el próximo año, pero que la compañía continúa limitada por su capacidad para abastecer el mercado.
El mercado vuelve a apostar por la IA
Los resultados llegan en un momento particularmente sensible para Wall Street. Nvidia se ha convertido en el principal termómetro de la fiebre inversora por la IA y, al mismo tiempo, en uno de los valores que más han alimentado las dudas sobre si el enorme gasto de las grandes tecnológicas puede mantenerse durante años.
Las grandes compañías de computación en la nube han anunciado inversiones gigantescas para ampliar sus centros de datos. Según AP, el gasto de capital de los cinco mayores operadores de centros de datos podría aproximarse a 800.000 millones de dólares este año y 1,3 billones en 2027, de acuerdo con las cifras citadas por Nvidia.
El mercado, sin embargo, también había comenzado a preguntarse si el crecimiento de Nvidia podía estar llegando a un punto de madurez. La compañía había ganado más de un 1.000% en los últimos tres años y se había convertido en la empresa más valiosa del mundo, pero sus acciones avanzaban apenas alrededor de un 12% en lo que iba de 2026 antes de los resultados, muy por detrás de otros valores del sector de semiconductores.
El anuncio de una expansión de ingresos del 70% para el ejercicio fiscal 2028 ha contribuido a disipar temporalmente esas dudas. Reuters señala que al menos 16 firmas de análisis elevaron sus precios objetivo para Nvidia tras conocer los resultados, al considerar que la demanda de la próxima generación de procesadores de IA, basada en la plataforma Rubin, continúa siendo muy sólida.
Nuevos clientes
Nvidia también está ampliando el horizonte de su negocio más allá de los grandes gigantes tecnológicos tradicionales. La compañía señaló que la demanda procedente de laboratorios de IA podría representar aproximadamente una cuarta parte de su negocio global el próximo año.
Asimismo, Nvidia y Amazon Web Services anunciaron una ampliación de su alianza para desplegar dos millones adicionales de GPU de Nvidia en la infraestructura mundial de Amazon durante 2027 y 2028. La compañía también prevé un fuerte crecimiento de su negocio de procesadores para servidores, con unos ingresos que podrían más que duplicarse en el ejercicio fiscal 2028.
La nueva plataforma Vera Rubin, que ya ha comenzado a enviarse a clientes, aportaría aproximadamente una quinta parte de los ingresos del negocio de centros de datos durante el trimestre en curso, según Reuters.
El principal obstáculo para Nvidia ya no parece ser encontrar compradores, sino producir suficientes chips para atenderlos. La empresa ha advertido de problemas en toda su cadena de suministro y de un encarecimiento de determinados componentes, especialmente de la memoria. Estas presiones podrían reducir el margen bruto hasta aproximadamente el 71%-72% en el cuarto trimestre, frente a niveles cercanos al 74%-75% previstos para los trimestres anteriores.
China constituye otra incógnita. Las restricciones estadounidenses a la exportación de chips avanzados han complicado las ventas de Nvidia en el gigante asiático, hasta el punto de que la compañía no ha incluido ingresos procedentes de centros de datos chinos en su previsión para el próximo trimestre.