La Alianza por la Competitividad de la Industria, que agrupa a nueve de los principales sectores industriales del Estado, ha advertido de que la crisis energética derivada del conflicto en el Golfo Pérsico tendrá un impacto de 7.400 millones de euros en sobrecostes energéticos para la industria manufacturera. La organización ha hecho un llamamiento a adoptar medidas "urgentes" que permitan preservar la competitividad de las empresas, la inversión industrial y el empleo. Según las estimaciones elaboradas a partir de la evolución y los futuros de los mercados TTF, de gas, y OMIE, de electricidad, el encarecimiento del gas y de la electricidad desde el inicio de la crisis podría generar un sobrecoste energético de casi 7.400 millones de euros para la industria manufacturera española desde el inicio del conflicto y hasta final de año. En concreto, el impacto asociado al incremento de los precios del gas ascendería a cerca de 4.220 millones, mientras que el sobrecoste derivado de la electricidad alcanzaría los 3.175 millones.

El portavoz de la entidad, Carlos Reinoso, ha afirmado que la crisis de Ormuz "no ha originado los problemas de competitividad de la industria española, pero sí que ha intensificado unas dificultades que ya iban afrontando". "El fuerte incremento de los costes energéticos registrado durante los últimos meses exige una respuesta inmediata y decidida que permita mantener la actividad industrial, la inversión y el empleo", ha añadido. Ante esta situación, la organización considera necesario adoptar medidas "urgentes y de mayor alcance" que las activadas hasta ahora, teniendo en cuenta que el precio del gas ha superado la plataforma de los 80 euros por megavatio hora y que el mercado diario de la electricidad ha registrado una media cercana a los 150 euros el megavatio hora desde principios de septiembre, frente a los 61 euros por megavatio hora del mismo mes del año anterior.

"Nos encontramos ante una situación excepcional que requiere medidas excepcionales", ha remarcado el portavoz, que ha subrayado que la industria ha "demostrado una enorme capacidad de adaptación, pero difícilmente puede absorber en solitario un impacto energético de esta magnitud". La Alianza apuesta por que estas actuaciones se planteen desde una perspectiva "constructiva" y de colaboración público-privada, con el objetivo de proteger la actividad industrial y reforzar la posición competitiva de España en un momento de elevada incertidumbre internacional.

Un impacto que podría empeorar

La entidad ha recordado que la industria española opera en un entorno de abierta competencia internacional y que la crisis de Ormuz ha actuado como detonante de una situación que ya generaba preocupación entre los sectores industriales más intensivos en consumo energético. Asimismo, ha resaltado que el deterioro de los costes energéticos "coincide con señales de desaceleración de la actividad industrial en España, lo que refuerza la necesidad de adoptar medidas que contribuyan a sostener la capacidad productiva y el tejido industrial del país".

El organismo ha apuntado que el mayor impacto en el coste energético "todavía podría estar por llegar". "Si durante los seis primeros meses de la crisis energética la industria manufacturera española habría soportado un sobrecoste aproximado de 2.337 millones de euros por gas y electricidad, las cotizaciones actuales de los mercados energéticos anticipan un impacto adicional de más de 5.000 millones entre septiembre y diciembre", ha explicado. Así, el 70% del coste total asociado a la crisis de Ormuz se concentraría en el tramo final del año, precisamente cuando muchas de las medidas de apoyo actualmente vigentes expiran y las empresas afrontan más demanda energética vinculada a su actividad productiva. Esta coincidencia temporal podría agravar todavía más la situación de la industria española, que debería asumir un sobrecoste elevado en un momento de menor apoyo público y de necesidad más elevada de recursos para mantener la producción.