El Govern ha aprobado este martes la Estrategia catalana de terminales ferroviarias (ECTF) que debe servir para impulsar el transporte de mercancías por tren. Han programado inversiones de aquí a 2031 por un importe de 127 millones de euros. El objetivo es que las empresas ganen competitividad con un sistema ferroviario que reduce costes y mejora la eficiencia operativa, además de minimizar el impacto ambiental.
La ECTF plantea situar las terminales ferroviarias catalanas en cuatro zonas estratégicas del país: Empordà, Penedès, Terres de l'Ebre y Lleida. Estas terminales se coordinarán con infraestructuras estatales como la de la Llagosta, las terminales de los puertos de Barcelona y Tarragona y la de Portbou, esta última considerada como una "terminal de apoyo". Además, prevé potenciar un "eje transversal" ferroviario desde Lleida que, a la altura de Igualada, se bifurcaría hacia Barcelona y Girona.
Esta "estrategia" pretende incrementar el volumen de mercancías que se mueven por ferrocarril en Catalunya —actualmente, alrededor del 4%, muy lejos del 17% de media de la UE— hasta alcanzar una cuota del 10% en el año 2030, que es el objetivo del gobierno español, si bien también queda lejos del 30%, que es el objetivo de la UE para ese mismo año.
Para impulsar el transporte ferroviario de mercancías, el Govern considera que es necesario el corredor mediterráneo, el mencionado "eje transversal" ferroviario de Catalunya y una red de terminales que conecte el territorio. Los promotores de esta estrategia mantienen que estas terminales son "viables porque tienen demanda contrastada" que proviene de sectores diferentes: en el caso de Empordà-Vilamalla, de producto fresco, cárnico y coches; del Penedès, vitivinícola y coches; del Ebre, muebles y agroalimentario; y de Lleida, piensos, cereal y agroalimentario.
La Estrategia catalana de terminales ferroviarias tiene un alcance de diez años (2026-2036). La primera fase, planificada entre el año 2026 y el 2031, prevé una inversión de cerca de 127 millones de euros. El presupuesto es progresivo, desde los 325.000 euros de este 2026 a los 38,5 millones del 2030.
Calculan que estas inversiones supondrán un ahorro de más de 1.100 millones de euros en las "externalidades generadas" a causa de la reducción del transporte de mercancías por carretera con la consiguiente reducción de impactos ambientales.
Desde el Govern se apunta que, a partir de una distancia de 100 kilómetros, resulta más económico para las empresas el transporte de mercancías por ferrocarril que por carretera. Y ponen como ejemplo Freixenet, que desde hace cinco años utiliza el ferrocarril para exportar sus botellas de cava a Europa.
En cuanto a la gobernanza, subrayan la coordinación entre administraciones y entidades del sector, con liderazgo público pero apostando por la colaboración público-privada en la gestión.
El pasado junio, el Govern ya presentó el Plan de servicios ferroviarios 2030–2040 (PDSF), que define la nueva red de Rodalies y Regionales de Catalunya. No es un plan cerrado porque en la presentación ya se indicó que se pueden incorporar mejoras fruto del proceso de diálogo con los actores involucrados. Establece cómo se deben organizar los servicios, qué recursos hay que movilizar y qué red se quiere construir hasta 2040. La planificación incluye tanto Rodalies en Catalunya como Ferrocarrils de la Generalitat (FGC) y busca generar nueva demanda, reforzar el equilibrio territorial y competir con el vehículo privado.