El escaparate de la Mobile World Capital ha servido para presentar un exoesqueleto robótico diseñado para permitir que personas con graves problemas de movilidad se puedan volver a poner de pie. La presentación se ha situado en el contexto de las iniciativas que promueven la transferencia de tecnología hacia aplicaciones con impacto directo en la salud y la calidad de vida de la ciudadanía. El proyecto ejemplifica la colaboración entre el sector tecnológico y el sistema sanitario público con el objetivo de incorporar innovaciones a la práctica asistencial.
El director de Innovación de la Mobile World Capital, Eduard Martín, ha afirmado que “la investigación en datos para tener un impacto social tangible es una de las principales misiones de la Mobile World Capital”. Esta declaración enmarca la iniciativa dentro de una estrategia orientada a generar aplicaciones tecnológicas con retorno social medible.
Desarrollo y colaboración sanitaria
El dispositivo ha sido desarrollado por la empresa catalana Able Human Motion, fundada hace siete años por su consejero delegado, Alfons Carnicero. La compañía ha presentado la tecnología conjuntamente con el Hospital del Mar, destacando su implementación dentro de la red pública de salud catalana y la cooperación con equipos médicos especializados en rehabilitación.
Carnicero ha explicado cómo “intentamos que las tecnologías existentes lleguen a todos los pacientes de una forma económica y accesible” y ha detallado que la empresa tiene 40 trabajadores y está presente en 35 centros hospitalarios con crecimiento a nivel internacional. El emprendedor también ha indicado que “estamos trabajando en dos productos, uno para el ámbito doméstico y el otro para la pediatría”. Estas líneas de desarrollo amplifica el alcance de la tecnología más allá del entorno hospitalario y contempla nuevos perfiles de pacientes.
Características técnicas y aplicación clínica
El exoesqueleto consiste en una estructura robótica que se adapta al cuerpo del paciente y asiste el movimiento durante las sesiones de rehabilitación. El sistema está concebido para ajustarse a diferentes morfologías y necesidades funcionales, con mecanismos que facilitan la incorporación a la posición erecta y la realización de pasos de manera controlada.
Su función no es únicamente facilitar el desplazamiento puntual, sino promover la recuperación funcional mediante la repetición estructurada de la marcha y la estimulación neurológica asociada al movimiento.

La jefa del servicio de Medicina Física del Hospital del Mar, Esther Marco, ha señalado que “la tecnología no sirve de nada si no llega a las personas” y ha explicado que “el exoesqueleto lo aplicamos con personas que tienen ELA y otras enfermedades similares”.
También ha remarcado que “no queremos crear falsas esperanzas. El exoesqueleto no evitará la evolución natural de la enfermedad, pero sí minimiza sus efectos y, a la vez, mejora la calidad de vida”. Las declaraciones sitúan el uso del dispositivo dentro de un marco terapéutico realista, orientado a la mejora funcional y al mantenimiento de las capacidades.
Los perfiles de los pacientes
La tecnología está orientada a personas con limitaciones graves de movilidad provocadas por lesiones medulares, ictus, esclerosis múltiple, ELA, distrofias musculares y otras enfermedades neurodegenerativas o minoritarias que afectan el sistema motor. En estos casos, la posibilidad de recuperar la posición erguida en condiciones seguras constituye un elemento relevante en el proceso de rehabilitación. El entrenamiento asistido permite trabajar la musculatura, favorecer la circulación y estimular circuitos neurológicos vinculados al movimiento.
La responsable de Enfermedades Minoritarias del Servei Català de la Salut, Ariadna Tigri-Santiña, ha manifestado que “debemos tener la capacidad de promover la innovación, pero a la vez que esta se pueda incorporar al sistema”. Esta afirmación hace referencia al proceso necesario para que las nuevas tecnologías puedan integrarse en la cartera de servicios del sistema público, con criterios de accesibilidad y sostenibilidad.
Integración al sistema público de salud
La implementación del exoesqueleto dentro de la red pública de salud catalana ejemplifica un modelo de cooperación entre empresa, centro hospitalario y administración sanitaria. El proyecto pone de manifiesto la voluntad de incorporar soluciones tecnológicas avanzadas en la atención a pacientes con patologías complejas, garantizando que su uso se desarrolle en entornos clínicos reales y bajo supervisión profesional.
La presentación del dispositivo ha evidenciado la confluencia de actores implicados en la innovación aplicada a la salud, con el objetivo de consolidar herramientas que permitan ampliar las opciones terapéuticas disponibles y reforzar los procesos de rehabilitación de personas con afectaciones graves del sistema motor.