Los turistas están priorizando los destinos seguros en un contexto internacional marcado por la guerra en Irán, un escenario que está desviando la demanda hacia el sur de Europa y situando a España como la gran beneficiada. Todo apunta a que el país superará en 2026 la barrera histórica de los 100 millones de visitantes internacionales. El auge turístico, sin embargo, llegará acompañado de un encarecimiento de los viajes, impulsado tanto por el aumento de la demanda como por la subida del precio del combustible, que ya está elevando el coste de los billetes de avión y alimentando las presiones inflacionistas derivadas del conflicto.
Así lo señalaron este martes expertos del sector durante un foro organizado por el diario Expansión, donde coincidieron en el doble efecto que está provocando la crisis geopolítica: mientras muchos viajeros descartan destinos de Oriente Medio y del Golfo, España gana atractivo turístico. Al tiempo, aumentan los costes energéticos y del transporte aéreo.
El presidente y consejero delegado de Meliá, Gabriel Escarrer, aseguró que España “va a verse afectada positivamente como destino refugio”, aunque pidió prudencia. “Hay que ser buenos por méritos propios y no por desgracias ajenas”, afirmó, al tiempo que advirtió de que el encarecimiento del combustible de aviación terminará repercutiendo en los precios turísticos.
“Volar barato será cada vez más difícil”
La directora ejecutiva de innovación de ONU Turismo, Natalia Bayona, alertó de que si la crisis se prolonga “más de un mes” el turismo en Oriente Medio podría caer entre un 20% y un 23% durante el verano, con pérdidas millonarias para la economía regional. En este sentido, recordó que hubs estratégicos como Doha o Dubái ya están viendo afectada su conectividad y confianza internacional.
Mientras tanto, España vive un momento de fuerte crecimiento turístico. Las previsiones apuntan a un nuevo récord de gasto turístico este año, superando los 115.000 millones de euros, impulsado en parte por el trasvase de viajeros que buscan destinos considerados más seguros. Sin embargo, el auge turístico llega acompañado de un incremento de precios. El conflicto ha disparado el coste del petróleo y del queroseno, poniendo en cuestión el modelo de vuelos low cost que impulsó el turismo europeo durante las últimas décadas.
El presidente de Grupo Barceló, Simón Pedro Barceló, fue contundente: “Volar barato será cada vez más difícil”. El empresario recordó que la aviación es “extremadamente sensible” a las crisis energéticas y geopolíticas y anticipó que los billetes de avión serán más caros “en los próximos meses y años”.
El aumento de los costes energéticos ya está trasladándose a hoteles, transporte y restauración. El precio del combustible en España se ha disparado en las últimas semanas debido a la tensión en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del petróleo mundial. Pese a ello, el sector turístico mantiene el optimismo.
Tanto Meliá como Barceló cuentan con presencia en Oriente Medio y ya están notando el impacto del conflicto en esa región. Aun así, ambas compañías reivindican la “enorme resiliencia” que ha demostrado históricamente el sector turístico ante crisis de gran magnitud, desde los atentados del 11-S hasta la crisis financiera o la pandemia. Con ese precedente, los grupos hoteleros confían en que la industria volverá a superar este nuevo episodio de incertidumbre geopolítica.
Al mismo tiempo, las cadenas hoteleras se están viendo favorecidas por el creciente peso de España como destino refugio para turistas que han descartado viajar a otros mercados. El sector interpreta este liderazgo como una oportunidad para consolidar la posición del país como potencia vacacional, aunque advierte de que el gran reto será preservar la competitividad en un contexto marcado por el aumento de los costes operativos y energéticos.