Raventós Codorníu ha cerrado la venta de Artesa Winery, su bodega situada en Napa Valley, en California, al empresario del sector vitivinícola Jean-Charles Boisset, propietario del grupo Boisset Collection. La compañía catalana culmina así una operación que supone la salida del mercado norteamericano y que deja Argentina como único activo del grupo fuera del Estado. Artesa, que anteriormente se llamaba Codorníu Napa, fue creada en el año 1991 por la familia Raventós. La bodega dispone de 140 hectáreas de viñedo y tiene una producción anual de 230.000 botellas. Jean-Charles Boisset es un viticultor francés que gestiona más de 30 bodegas a través de Boisset Collection. Su trayectoria en el sector vitivinícola y su conocimiento del mercado norteamericano lo convierten en un comprador con experiencia para una bodega como Artesa.

El grupo Boisset Collection tiene una larga experiencia en la comercialización de vinos en diferentes mercados internacionales. Su presencia en Borgoña y California le proporciona un conocimiento profundo de las dinámicas del sector y de las preferencias de los consumidores. Esta experiencia es especialmente relevante para Artesa, que opera en un mercado competitivo como el de Napa Valley y que requiere una estrategia comercial sólida para mantener su posición. Con esta operación, Raventós Codorníu concentra su actividad en el Estado y mantiene como único activo en el exterior una bodega en Mendoza (Argentina). Esta decisión se enmarca en la estrategia del grupo de centrarse en sus mercados principales y de simplificar su estructura de activos.

Resultados del último ejercicio

Codorníu ganó 14 millones de euros el año pasado, un 17% más que en el ejercicio 2024-2025, gracias a la mejora de las ventas y a la política de contención de costes. La compañía batió su récord histórico de ingresos, con 234 millones de euros de ventas brutas y 197 millones de euros de ventas netas, un 1% más. La empresa comercializó 55 millones de botellas, en línea con el año anterior. Estas cifras reflejan la buena marcha del grupo, que ha conseguido mejorar su rentabilidad a pesar de un contexto de mercado exigente. La compañía ha sabido mantener el volumen de ventas y, a la vez, ha aplicado una política de contención de costes que le ha permitido incrementar el beneficio. La combinación de estos dos factores ha dado como resultado un ejercicio especialmente positivo para Raventós Codorníu, que consolida su posición como uno de los principales grupos vitivinícolas de Catalunya y el Estado.

La venta de Artesa Winery es una decisión estratégica que permite al grupo simplificar su estructura y centrarse en los mercados donde tiene una presencia más sólida. Con esta operación, Raventós Codorníu reafirma su apuesta por España y por Argentina, dos mercados donde la compañía tiene una trayectoria consolidada y donde puede seguir creciendo en los próximos años. Raventós Codorníu es uno de los grupos vitivinícolas más antiguos del Estado y tiene sus raíces en Catalunya.

La compañía ha sabido combinar la tradición con la innovación y ha ampliado su actividad a diferentes mercados internacionales. El grupo tiene una amplia cartera de marcas y una red de distribución que le permite llegar a consumidores de todo el mundo. Su apuesta por la calidad y por la sostenibilidad ha sido uno de los elementos que le han permitido mantener una posición de liderazgo en el sector. La venta de Artesa Winery no altera esta estrategia, sino que forma parte de un proceso de simplificación.