KH Lloreda afronta una nueva etapa de crecimiento: invierte 5 millones de euros para ampliar la producción hasta 250.000 botellas diarias de limpiadores, insecticidas y quitamanchas en la fábrica de Canovelles (Barcelona). El proyecto, que lidera el propietario de la compañía e inventor del desengrasante KH-7, Josep Maria Lloreda, debe dar respuesta al crecimiento internacional que la compañía inició hace unos 7 años y que ha culminado con la entrada en los Estados Unidos, con un acuerdo con HEB, la cadena de distribución líder regional en el Estado de Texas.

"La idea es abarcar todo el territorio de los Estados Unidos con un producto de calidad y diferencial, porque es un mercado que no conoce esta clase de limpiador, que no tiene la cultura latina de la comida frita", asegura Josep Maria Lloreda, después de haber conquistado los lineales de los supermercados de Texas con su irrupción hace 3 años. Ahora por ahora, apunta a un posible acuerdo con Walmart, "dejamos las puertas abiertas para colaborar en un futuro", manifiesta.

Lloreda admite que la nueva política arancelaria les ha afectado con un incremento del 5% pero "es asumible y lo estamos absorbiendo porque entramos a los lineales a un precio alto". La estrategia para conquistar los Estados Unidos está siendo exitosa, porque no tienen competencia, hasta el punto que abrirán "la primera y única filial del grupo en el exterior: será en Miami (Florida)". En el resto de los 18 países donde comercializan los limpiadores y quitamanchas "siempre vamos de la mano de un distribuidor".

"No tenemos prisa para la expansión a EE. UU.", concreta Lloreda y asegura que planifican el futuro y van ganando volumen con "un producto que no compite por precio". "En Europa todavía nos compran porque tenemos 12 productos -con diversas referencias según los países- que funcionan; que conocen; el precio no es tan importante si compras un producto que te puede durar medio año", asevera. Esto les ha llevado a liderar el mercado español, "que vamos consolidando". 

La inversión industrial se hará en las instalaciones de Canovelles, con una redistribución de la zona de almacén y la entrada de nueva maquinaria que llegará antes del verano, para facilitar que todo esté listo para el inicio de 2027. Se aprovechará para remodelar otras partes de la sede social y mejorar el auditorio, tener un plató para grabaciones de spots publicitarios y de promoción y reordenar la sala de muestra de productos.

Ellos sí que tienen cultura latina y será otro foco de crecimiento es en Sudamérica. "KH-7 es líder en Chile", un mercado de casi 20 millones de habitantes y donde aterrizó hace 6 años y "el objetivo sería llegar a Brasil, más de 200 millones de habitantes, porque los brasileños son las personas más limpias del mundo", defiende el propietario de la compañía.

Las perspectivas para este año sitúan las ventas globales en unos 72 millones, después de cerrar 2025 con una facturación de 65,5 millones y unos beneficios de 5 millones de euros. La compañía tiene una plantilla de alrededor de 80 personas.

"Viajar y vivir"

Josep Maria Lloreda ya no lleva el día a día de la compañía, "me dedico a viajar y a vivir" argumenta, a pesar de que está al corriente de todo lo que sucede dentro de la sede y las naves de Canovelles y de meter la nariz y lanzar ideas desde el departamento de ingeniería de la compañía. Desde que asumió la empresa en 1994, a raíz de la muerte de su padre, el empresario no ha dejado de innovar. Inventó el desengrasante porque vio cómo su madre usaba el producto que fabricaban -destinado a la joyería- para limpiar la cocina.

Para poder "viajar", hace tres años que hizo cambios en la gobernanza del grupo. Nombró a tres consejeros delegados que tienen diferentes responsabilidades y que trabajan con los equipos de manera multidisciplinar. "Somos una empresa gestionada por expertos", afirma para explicar que "en la organización cada persona es experta en algo y los que lo son mucho pasan a ser formadores de los demás; entre todos se sacan adelante los proyectos con la participación de toda la gente que se tiene que implicar".

Josep Maria Lloreda preside el consejo de administración y el consejo de familia, formado por sus dos hijas que no tienen ninguna vinculación ejecutiva y por asesores externos. Afirma que no sabe si la cuarta generación se querrá o podrá incorporar a la empresa, "ya se verá, mis hijas han seguido otros caminos, por ejemplo". "Profesionalizamos la compañía hace tres años y esto continuará así", defiende.

Desde su posición, Lloreda sigue buscando nuevas aplicaciones y, sobre todo, vela por la sostenibilidad. Encima de la mesa de su despacho tiene algunas pruebas de las nuevas botellas que han lanzado porque "aunque parezca extraño, gracias a la IA y los prototipos 3D, se ha conseguido un nuevo formato que ahorra plástico manteniendo la misma capacidad y que usa material 100% reciclado". "Nuestra botella es la más ligera del mercado: pesa 28gr la de 750cc, cuando el resto de fabricantes las tienen de entre 50 y 60 gr".

La empresa KH LLoreda hace años que es uno de los patrocinadores de pilotos y equipos que participan en el Dakar.
La empresa KH LLoreda hace años que es uno de los patrocinadores de pilotos y equipos que participan en el Dakar.

Este es el proceso de "mejora constante" que ha marcado la trayectoria personal de Josep Maria Lloreda y, con ella, el devenir industrial de una marca que está implantada ya en 18 países de todo el mundo y que "no dejará de crecer". "Forman parte del grupo de empresas menos afectadas por la geopolítica, sostiene el propietario de Lloreda, porque la gente no dejará de comer o limpiar". A pesar de todo, no está demasiado contento con el devenir de Europa: "se están cargando la clase media que es la que tiene poder adquisitivo para consumir". 

Aula taller y talento local

El curso pasado, Lloreda cerró la primera edición del Proyecto Aula Taller, impulsado por KH-7 junto con Alpla, Smurfit Westrock e Idilia Foods para formar jóvenes profesionales en automatismos electromecánicos y eléctricos. Siempre hemos tenido muchos estudiantes en prácticas y desde ya hace un par de años, dieron un paso más para crear un aula dentro de las instalaciones.

"Se necesita gente muy bien preparada en las últimas tecnologías. Tenemos una planta 4.0 y se necesitan personas cercanas a la empresa para poder dar servicio a este tipo de procedimientos. En Austria descubrí una empresa que lo hacía fantásticamente bien, formaba desde la base hasta la ingeniería superior. Pensé: este es un buen modelo. dando una formación adecuada con un título, reconocido por la Generalitat”.