Jacobo Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, tercer hijo de la duquesa de Alba y conocido en ámbitos aristocráticos y culturales como Jacobo Siruela, ha impulsado un proyecto vinculado al sector agrícola desde su residencia en el Alt Empordà. El aristócrata, que también ejerce como editor y ha desarrollado una trayectoria destacada dentro del mundo cultural, vive desde el año 2000 en el municipio de Vilaür, una pequeña localidad ampurdanesa que no llega a los 200 vecinos y que se caracteriza por su entorno rural.

Es en esta población donde tiene domiciliada una sociedad mercantil orientada a la actividad agraria. Esta firma, que lleva por nombre Compañía de Producción Ecológica Nanna, tiene su domicilio social en este mismo municipio, hecho que refuerza el arraigo del proyecto en el territorio y la voluntad de desarrollar en él una actividad económica vinculada al medio rural. El objeto de la sociedad, según consta en los registros oficiales, es la administración y explotación, por cuenta propia, de fincas rústicas dedicadas a la agricultura o a la ganadería en cualquiera de sus formas.

Esta definición incluye tanto modelos de producción tradicionales como otras fórmulas más contemporáneas, como la agricultura ecológica o sostenible. La firma también incorpora dentro de sus funciones la producción, la adquisición y la comercialización de productos agrícolas o ganaderos, lo cual le permite intervenir en diferentes fases de la cadena de valor. De esta manera, no se limita únicamente a la gestión de tierras, sino que puede participar activamente en la transformación y distribución de los productos.

Además, la empresa puede dedicarse al arrendamiento, la adquisición o la venta de fincas rústicas. Este conjunto de actividades configura un objeto social amplio que abarca prácticamente todas las operaciones posibles dentro del sector agrario, desde la gestión directa de tierras hasta la compraventa de propiedades rústicas, pasando por la posible expansión del patrimonio agrícola.

Inka Martí, la otra cara que lidera el proyecto

En la gestión de esta sociedad aparece, además de Siruela, la periodista Inka Martí, que consta como administradora y que también tiene una trayectoria vinculada al mundo cultural y editorial. Martí está casada con Jacobo Siruela desde el año 2004, y ambos han desarrollado diversos proyectos conjuntos a lo largo de los años. El movimiento societario en el Empordà tiene como objetivo reproducir en este territorio otras iniciativas similares que Jacobo Siruela e Inka Martí ya habían llevado a cabo anteriormente en diferentes puntos del Estado.

SIRUELA
Imagen de archivo de Jacobo Siruela e Inka Martí | Europa Press

Aparte de la exposición mediática vinculada al linaje aristocrático de Jacobo Siruela y del proyecto agrícola representado por la sociedad Nanna, la pareja es conocida por su actividad dentro del sector editorial, donde han alcanzado un reconocimiento notable. Desde el año 2005, también desde Vilaür, Jacobo Siruela e Inka Martí dirigen Ediciones Atalanta, una editorial que tiene su domicilio social en esta misma población del Alt Empordà y que ha contribuido a situar este pequeño municipio en el mapa cultural.

La singularidad de Ediciones Atalanta radica en un fondo editorial que apuesta por la armonía visual, la reflexión profunda y la fantasía. Sus colecciones quieren crear un diálogo entre ensayo, mística, filosofía, literatura y ciencia desde una óptica humanista, todo rehuyendo las modas más comerciales.

La editorial, según expone en su página web, también publica obras que invitan a la meditación y al aprendizaje, reuniendo desde voces clásicas hasta creadores actuales. Esta apuesta por un catálogo coherente y exigente ha convertido a Atalanta en un sello de referencia dentro del panorama editorial independiente.