Ángel Simón ya es presidente de Indra. Después de un larguísimo consejo de administración extraordinario, a las tres y media de la madrugada ya de este jueves, la empresa de tecnología y defensa controlada por el Estado ha anunciado el nombramiento de Simón como presidente no ejecutivo. José Vicente de los Mozos continúa como consejero delegado y primer ejecutivo de la cotizada.
Con la llegada del directivo catalán, que fue presidente de Agbar, consejero delegado de CriteriaCaixa y vicepresidente de Veolia, Indra cierra una crisis abierta hace unas semanas por el enfrentamiento entre la SEPI, la empresa pública propietaria del 28% de Indra, y el hasta ahora presidente, Ángel Escribano, que dimitió en el consejo de este miércoles. También resuelve la gobernanza dentro de la compañía, ya que Escribano y De los Mozos se habían distanciado.
Hacía semanas que corrían quinielas sobre quién podía ser el preferido de Moncloa para sustituir a Escribano, entre las cuales figuraban el exministro Miguel Sebastián, que ya es consejero de Indra, o Raül Blanco, expresidente de Renfe. Finalmente, la SEPI propuso un perfil mucho más empresarial, con mayor experiencia en la gestión de grandes compañías y menor vinculación política.
La sorpresa en Indra se produjo el miércoles por la mañana, cuando se filtró que Escribano había convocado un consejo extraordinario para presentar su dimisión. Lo cierto es que su enfrentamiento con el Gobierno español se arrastraba desde hacía semanas, pero la SEPI había intentado destituirlo en los dos últimos consejos sin lograrlo. Ahora, sin embargo, decidió dar un paso al lado por desgaste y por el bien de la compañía, según aseguró en una carta.
“Los acontecimientos de las últimas semanas han generado una situación que, además del desgaste personal, amenaza con comprometer los objetivos que me impulsaron desde el primer día y que considero esenciales para el futuro de Indra y del sector. Fiel a los valores de responsabilidad y lealtad que siempre he defendido, no puedo permitir que mi continuidad pueda interferir en la estabilidad de la compañía, en sus profesionales y en la confianza de sus inversores”, señalaba la carta.
La SEPI perseguía la destitución de Escribano al considerar que existía un conflicto de intereses del presidente en la negociación de la fusión de Indra con EM&E, empresa de defensa en la que la familia Escribano tiene una participación de control. Lo cierto es que, cuando hace poco más de un año se propuso el nombramiento del directivo como presidente de Indra, ya existía esta vinculación y también la intención de fusionar ambas compañías para impulsar el crecimiento de la tecnológica en el sector de la defensa. De hecho, Escribano era presidente de EM&E cuando la SEPI le ofreció el mismo cargo en Indra.
Simón, un directivo con una dilatada trayectoria
El manresano Ángel Simón Grimaldos es un ingeniero de caminos por la UPC con formación en IESE y una larga trayectoria en el sector del agua y las infraestructuras. Inició su carrera en cargos técnicos y de gestión, incluyendo la gerencia del Área Metropolitana de Barcelona, y se incorporó a Agbar, donde ocupó responsabilidades en Portugal y en el ámbito internacional antes de asumir cargos directivos.
En 1999 se trasladó a Chile para dirigir Emos, posteriormente Aguas Andinas, y entre 2002 y 2004 lideró la filial de agua y saneamiento. En 2004 fue nombrado director general de Agbar y, tras más de una década en el grupo, asumió la presidencia en 2010, cargo que ocupó hasta 2024. Durante esta etapa impulsó la expansión internacional de la compañía y operaciones corporativas relevantes, en paralelo a la integración dentro de Suez.
Tras 14 años al frente de Agbar, en junio de 2024 fue fichado por Isidre Fainé para liderar Criteria con el objetivo de acelerar su estrategia inversora. En poco más de un año, desplegó un plan ambicioso y movilizó cerca de 5.000 millones de euros para reforzar participaciones en grandes empresas como Telefónica, ACS o Colonial, así como para entrar en grupos como Puig y Veolia.
