Ángel Escribano comunicará este miércoles su renuncia a la presidencia de Indra, en un contexto marcado por las tensiones con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) a raíz de la disputa por la orientación estratégica del grupo. La decisión llega después de que el Gobierno haya incrementado la presión en los últimos días, con la advertencia, según fuentes conocedoras del proceso, de suspender la concesión de contratos militares a la empresa que el directivo gestiona junto con su hermano, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E).
Esta tarde está prevista una reunión extraordinaria del consejo de administración para abordar las implicaciones de este movimiento. Escribano había mantenido en estricta confidencialidad la intención de dar un paso al lado, una circunstancia que, según fuentes de la empresa, desconocían incluso sus colaboradores más próximos. Hasta ahora, el máximo responsable de la empresa se había mantenido firme en su voluntad de continuar al frente, con el apoyo de ciertos miembros del consejo y de una parte del accionariado. Con todo, la estrategia desplegada por el Gobierno ha acabado decantando el equilibrio de fuerzas en la lucha por el control de la compañía.
La dimisión, en caso de formalizarse, se produce después de que los hermanos Ángel y Javier Escribano, propietarios de EM&E, renunciaran a la operación que se estaba negociando con Indra. Esta operación, que preveía una integración o alianza entre ambas compañías, quedó paralizada después de que la SEPI reclamara a los hermanos Escribano que solucionaran el conflicto de interés que, según el ente público, existía en la operación. La condición de Ángel Escribano como presidente de Indra y, al mismo tiempo, copropietario de EM&E, generó cuestiones sobre la compatibilidad de sus dos roles en el marco de las negociaciones entre ambas empresas.
El papel de la SEPI en el conflicto
La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, que es el accionista de referencia de Indra con una participación cercana al 28%, manifestó su posición contraria a la operación en los términos en los que se estaba negociando. El ente público hizo hincapié en la necesidad de garantizar la transparencia y evitar cualquier situación que pudiera comprometer los intereses de la compañía tecnológica. La negativa de la SEPI a dar luz verde a la operación precipitó la renuncia de los hermanos Escribano a continuar con el proyecto, y ahora, semanas después, se concretaría la salida de Ángel Escribano de la presidencia.
La marcha de Escribano supone un cambio significativo en la cúpula de Indra, una compañía estratégica para el Estado por su condición de subcontratista de defensa y tecnología. La empresa, que ha vivido una profunda transformación en los últimos años bajo el paraguas de la SEPI, tendrá que redefinir ahora su estrategia corporativa y la composición de su consejo de administración.
El proceso de sustitución del presidente se iniciará una vez formalizada la dimisión, en un contexto en el que la compañía mantiene abiertos varios proyectos de crecimiento y diversificación en el ámbito de la defensa, la seguridad y la tecnología digital. La SEPI, como primer accionista, tendrá un papel determinante en la elección del nuevo presidente y en la reorientación estratégica que se derive de ese cambio en la máxima instancia de gobierno de la compañía.