Iberdrola ha dado un paso decisivo en su estrategia de transición energética con la inauguración de su nueva y monumental planta fotovoltaica en el término municipal de Ciudad Rodrigo. Esta infraestructura no solo se erige como la segunda instalación de la compañía en la provincia de Salamanca, sino que se consolida inmediatamente como una de las mayores y más potentes de toda la comunidad autónoma de Castilla y León, reflejando el compromiso de la empresa con la descarbonización y el desarrollo económico local.

El corazón de esta gigantesca instalación late con una potencia instalada de 316 megavatios (MW), una capacidad que le permitirá generar energía 100% renovable suficiente para abastecer anualmente a más de 155.000 hogares.

Para dimensionar su impacto, esta cifra supera la población total de una capital de provincia como Valladolid. El beneficio ambiental es igual de monumental: se estima que la planta evitará la emisión de aproximadamente 75.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera cada año, un aporte crucial en la lucha contra el cambio climático.

Desplegada sobre una vasta extensión de 439 hectáreas entre los parajes de la sierra de Torralba, la planta es un mar tecnológico compuesto por más de 460.000 módulos fotovoltaicos que captan la energía del sol. Iberdrola ha cifrado la inversión total en este proyecto en alrededor de 200 millones de euros, unos fondos que han tenido un efecto inmediato y positivo en la economía de la comarca. Durante los picos de su fase de construcción, el proyecto generó hasta 800 puestos de trabajo, actuando como un potente dinamizador del empleo y la actividad empresarial local.

La compañía ha insistido en que su visión va más allá de la mera generación de electricidad. En un comunicado, destacó que "con la inversión en energías renovables, Iberdrola no solamente invierte en medio ambiente y futuro, sino que es ejemplo de convivencia". Este principio se ha traducido en un robusto plan de medidas ambientales diseñado para proteger y enriquecer la biodiversidad del entorno. 

El proyecto de Iberdrola en Ciudad Rodrigo trasciende lo energético y lo ambiental para adentrarse en el ámbito cultural y social. La empresa ha firmado un acuerdo con el Ayuntamiento para adecuar y mejorar los accesos a la histórica Catedral de Santa María. Además, ha patrocinado el innovador proyecto Astróbriga, una ruta turístico-científica que reproduce a escala el sistema solar y que busca potenciar la divulgación científica y atraer visitantes a la región.

Esta nueva planta refuerza la posición de Castilla y León como la comunidad autónoma neurálgica para la generación renovable de Iberdrola en España, donde ya cuenta con una capacidad instalada de 6.297 MW. En el segmento solar, la compañía dispone ya de seis plantas en la región (en Palencia, Burgos y Salamanca) que suman una potencia de 890 MW. A esto se suma que Castilla y León alberga un hito tecnológico nacional: la primera planta híbrida eólica-solar del país, ubicada en Ballestas y Casetona.

Un aspecto clave del proyecto ha sido la intensa participación de empresas de la zona, asegurando que la inversión revierta directamente en la economía comarcal. La ingeniería salmantina Tecinsa fue la encargada de construir la subestación transformadora, Pérez Coco suministró las grúas, y Solar B-Max ejecutó el montaje mecánico. Otras sociedades locales como Montero, Sierra de Francia y Sánchez Cepa aportaron hormigón y áridos; La Ilustración y La Serrana facilitaron zahorra y arena; Maderas Caeval realizó tareas de limpieza vegetal; y Cubas Goyo se ocupó de los trabajos de riego. Esta colaboración masiva convierte a la planta en un verdadero proyecto de y para el territorio.