Iberdrola ha dado un paso decisivo para reforzar su presencia en el mercado brasileño después de adquirir un 14,2% adicional de su filial Neoenergia, una operación que ha elevado su participación total hasta el 98%. La transacción se ha materializado mediante una oferta pública de adquisición de carácter voluntario, cuyo precio ha sido de 33,77 reales brasileños por acción. Este importe supone un desembolso total de 5.826 millones de reales, el equivalente a aproximadamente 980 millones de euros al cambio actual. La compañía que preside Ignacio Sánchez Galán ha explicado que el precio ofrecido es equivalente al que ya pagó el pasado mes de octubre para adquirir la participación del 30,29% de PREVI, una cifra que ha sido actualizada según la tasa oficial de tipos de interés de Brasil y posteriormente minorada por el efecto del dividendo extraordinario que Neoenergia declaró el 31 de diciembre de 2025. Este mecanismo de actualización garantiza que los accionistas minoritarios reciban un precio justo y ajustado a las condiciones de mercado del momento.
Iberdrola no descarta que pueda alcanzar el 100% del capital de Neoenergia antes de que finalice el segundo trimestre de este mismo año. Este hito sería posible a consecuencia del potencial ejercicio del derecho de exclusión por parte de la empresa brasileña, un mecanismo legal que permite a los accionistas mayoritarios forzar la venta de las participaciones minoritarias restantes una vez superado un determinado umbral de control. La oferta pública de adquisición ha sido destacada por los analistas como una de las mayores transacciones de exclusión de bolsa realizadas hasta ahora en Brasil, a la vez que ha conseguido uno de los niveles de aceptación más altos registrados en el país sudamericano. Este éxito refleja la confianza de los inversores en la operación y en la gestión que Iberdrola hará de la filial una vez integrada plenamente.
La apuesta por las redes eléctricas
Desde Iberdrola han subrayado que la operación tiene un impacto positivo en los resultados consolidados del grupo desde el primer año, gracias a los múltiples atractivos a los que se ha cerrado la transacción. La compañía española ha querido poner de relieve que este movimiento refuerza su apuesta estratégica por Brasil y, muy especialmente, por el crecimiento centrado en las redes eléctricas. Este negocio representa el 90% de la actividad de Neoenergia, lo cual encaja perfectamente con los planes de Iberdrola de expandirse en negocios regulados y con pocos riesgos de volatilidad. Las redes de distribución y transporte de electricidad ofrecen ingresos estables y previsibles, un perfil que la compañía presidida por Galán valora especialmente en un contexto de incertidumbre geopolítica y de tipos de interés.
Neoenergia es un gigante del sector eléctrico brasileño. La compañía suministra electricidad a cerca de 40 millones de brasileños a través de cinco empresas distribuidoras que operan en los estados de Bahía, Rio Grande do Norte, Pernambuco, Sao Paulo, Mato Grosso do Sul y en el Distrito Federal de Brasilia. Además, cuenta con dieciocho líneas de transporte que interconectan el sistema. Esta dimensión la convierte en el primer grupo de distribución del país por número de clientes, una posición de liderazgo que Iberdrola quiere consolidar con la adquisición total del capital. La filial tiene presencia en dieciocho estados y el Distrito Federal, gestiona más de 725.000 kilómetros de líneas de distribución eléctrica y 8.000 kilómetros de líneas de transporte, y dispone de una capacidad de generación renovable de 3.600 megavatios, principalmente de origen hidroeléctrico, un activo clave en la transición energética del país.
Esta transacción se añade a una lista de movimientos corporativos que Iberdrola ha llevado a cabo desde principios de año. Entre las operaciones más destacadas figuran la adquisición del parque eólico de Ararat en Australia, una instalación que refuerza su presencia en el mercado oceánico. Al mismo tiempo, la compañía ha continuado con su proceso de rotación de activos, que le ha permitido desprenderse de su negocio de generación terrestre en Francia, vender activos minihidroeléctricos y de purines en España, y enajenar sus participaciones en Hungría. En el capítulo de nuevas inversiones, Iberdrola ha incorporado 650 megavatios de energía solar a su empresa conjunta con el fondo noruego Norges, una operación que refuerza su apuesta por las renovables a escala global. Con todas estas iniciativas, la compañía española demuestra una capacidad de gestión de cartera muy activa, que le permite centrarse en los mercados y los negocios donde puede generar más valor para sus accionistas. La OPA sobre Neoenergia es el último ejemplo y uno de los más significativos en términos de importancia estratégica y volumen financiero.
