El grupo automovilístico chino GWM ha comenzado esta semana su actividad en el Port de Barcelona como primer paso de su aterrizaje en el mercado español. La operación se enmarca en un plan más amplio de expansión europea que la compañía está desplegando en los últimos meses. Un total de 500 unidades de la marca han desembarcado en una de las dos terminales especializadas en el tráfico de vehículos del recinto portuario barcelonés. Los coches han llegado a bordo de un barco con capacidad para transportar hasta 9.500 unidades. El barco procedía de un puerto del litoral del este de China, y ha realizado el recorrido en las últimas semanas.
Los 500 vehículos que han desembarcado en Barcelona no pertenecen a un solo tipo de motorización, sino que ofrecen una muestra variada de lo que la compañía china quiere ofrecer al mercado estatal. La partida incluye unidades con motores de combustión interna, modelos híbridos no enchufables y también vehículos completamente eléctricos. Esta diversificación responde a la estrategia de GWM de cubrir diferentes segmentos de mercado y de adaptarse a las preferencias variadas de los conductores españoles. Una vez los vehículos hayan recibido los preparativos finales en la terminal barcelonesa, serán enviados a los concesionarios que la marca tiene previsto abrir en las principales ciudades estatales. La compañía confía en que este primer desembarco sea el primero de una serie de entregas regulares que consoliden la presencia de GWM en el mercado peninsular.
El grupo chino, que tiene su sede central en la ciudad de Baoding, en la provincia de Hebei, ya anunció el pasado mes de abril sus planes para España. Según explicó entonces, la compañía prevé comenzar la actividad comercial en junio con una primera red de concesionarios ubicados en Madrid, Barcelona, València y Sevilla. Esta fase inicial debe servir para testear la acogida de la marca entre los compradores españoles y para ajustar la estrategia comercial a los gustos locales. El objetivo de GWM es llegar a las 50 instalaciones antes de que acabe el año. Este ritmo de apertura, si se cumple, supondría un despliegue muy rápido para una marca que hasta ahora no tenía presencia física en España. La compañía confía en aprovechar la experiencia acumulada en otros mercados europeos y en países como Australia, donde la marca ya tiene una implantación consolidada desde hace más de una década.
La compañía defiende su compromiso con todos los sistemas de propulsión
En su comunicado de anuncio de la llegada a España, GWM subrayó que su incursión en el mercado peninsular consolida la estrategia de expansión europea y refleja su compromiso de ofrecer soluciones de movilidad para todos los perfiles de usuarios. La compañía defiende que su oferta cubre todos los terrenos, todos los sistemas de propulsión y todas las necesidades de movilidad, desde los vehículos de combustión más tradicionales hasta los eléctricos más avanzados, pasando por las soluciones híbridas. Esta versatilidad es uno de los argumentos de venta que GWM quiere destacar en un mercado europeo donde la transición hacia la eléctrica no es uniforme y donde muchos compradores siguen optando por motores de combustión o híbridos por razones de precio, autonomía o disponibilidad de puntos de recarga. La marca china confía en capturar una parte de esta demanda diversa gracias a su capacidad para ofrecer productos en diferentes segmentos.
GWM es uno de los mayores fabricantes de automóviles independientes de China y el líder nacional en la producción de vehículos SUV y de tipo pick-up. La compañía dispone de trece plantas de producción distribuidas entre China, Tailandia y Brasil, lo que le otorga una capacidad de fabricación importante y una cierta resiliencia ante posibles disrupciones en alguna de sus ubicaciones. Además, la marca ofrece un centro de diseño europeo situado en Múnich desde el que se elaboran los modelos destinados al mercado europeo. El año pasado, GWM vendió 1,32 millones de unidades en todo el mundo, una cifra que refleja su dimensión industrial. De este total, más de medio millón de vehículos se comercializaron fuera de China, lo que supone un crecimiento del 7,33% respecto al año anterior.
Estos datos ponen de manifiesto la progresiva internacionalización de la compañía, que busca reducir su dependencia del mercado local y ganar peso en regiones como Europa, Asia-Pacífico y América Latina. Uno de los mercados donde GWM ha tenido más éxito fuera de China es Australia. Desde que empezó a operar en el país oceánico en 2009, la compañía ha acumulado más de 200.000 unidades vendidas, una cifra considerable para un mercado de dimensiones relativamente reducidas como el australiano. Este historial demuestra que la marca es capaz de competir en mercados desarrollados con fabricantes establecidos, una experiencia que ahora quiere aprovechar en su desembarco en España y en el resto de Europa.
