La generación del baby boom se acerca a la edad de jubilación y abre una nueva etapa de salidas en la banca. Tras los grandes expedientes de regulación de empleo (ERE) de los últimos años, motivados por la digitalización y reducción de costes, las entidades vuelven a reducir plantilla, aunque ahora mediante prejubilaciones dirigidas a los trabajadores de mayor edad. El Santander, el Sabadell, Unicaja e Ibercaja ya tienen planes en marcha; CaixaBank afronta la presión de la plantilla para seguir estos pasos y el BBVA ha activado un programa de bajas incentivadas.

Las salidas que se están viendo este 2026 responden a un doble objetivo. Por un lado, miles de empleados nacidos durante el baby boom han alcanzado edades próximas a la jubilación y demandan salidas pactadas, de forma anticipada. Por otro, los bancos buscan rejuvenecer unas plantillas para incorporar perfiles más digitales y especializados en tecnología, en un momento marcado por la automatización de procesos y el despliegue de la inteligencia artificial.

El Santander ha sido el último banco en mover ficha. Este martes inicia con los sindicatos la negociación de un nuevo acuerdo marco de prejubilaciones. La representación de los trabajadores no espera que la entidad fije un número cerrado de salidas, sino que pacte unas condiciones económicas que permitan la adhesión voluntaria de empleados a lo largo del año, como viene sucediendo desde el ERE de 2022.

Bajo este modelo, el banco prejubiló a 446 empleados en 2022, a otros 502 en 2023, también a 826 en 2024 y alcanzó un récord de 1.238 salidas en 2025. Fuentes sindicales aseguran que, solo en el primer semestre de este año, ya han abandonado Santander España más de 400 trabajadores por esta vía —sin contar las filiales— y prevén que el ritmo aumente una vez que se cierre el nuevo acuerdo.

"Queremos un acuerdo marco para mejorar las condiciones del último ERE, que son las que están adoptándose en las últimas prejubilaciones. El banco ha ganado 13.000 millones de euros, no atraviesa una situación complicada y puede hacerlo", señalan desde la representación sindical.

Desde el Santander han explicado que no se trata de una reestructuración ni de un nuevo ERE y que no existe un objetivo cuantitativo de salidas. El propósito es acordar condiciones para que puedan acogerse voluntariamente empleados de 55 años o más, a quienes el banco complementa los ingresos hasta la jubilación definitiva, entre los 63 y los 65 años, en función de los años cotizados.

En paralelo, el Santander continúa reduciendo su red comercial. Entre enero y junio ha clausurado unas 180 oficinas y prevé realizar nuevos cierres, aunque de forma más limitada, durante la segunda mitad del año, según las mismas fuentes.

El Sabadell reactiva su plan

Banc Sabadell también ha reactivado el plan de prejubilaciones que dejó en suspenso durante el proceso de la opa. Aunque inicialmente estaba diseñado para unas 300 personas, finalmente ha recibido alrededor de 400 adhesiones.

El objetivo también es rejuvenecer la plantilla. A comienzos de año la entidad contaba con unos 2.800 empleados mayores de 55 años, 2.300 con más de 56, alrededor de 1.300 con más de 58 y cerca de 400 con más de 60 años, el colectivo que mayoritariamente abandonará el banco este ejercicio.

Al mismo tiempo, el Sabadell prevé cerrar unas 80 oficinas durante este año, según ha comunicado a los trabajadores.

Unicaja e Ibercaja se suman a las prejubilaciones

Unicaja confirmó a principios de año un nuevo programa de prejubilaciones para alrededor de un centenar de empleados mayores de 57 años, con condiciones similares a las pactadas en 2025, cuando salieron unas 150 personas. La entidad ha provisionado 27 millones de euros para afrontar estos costes de reestructuración.

Ibercaja también ha puesto en marcha recientemente un plan de bajas incentivadas y prejubilaciones voluntarias dirigido a un centenar de empleados de entre 60 y 62 años.

Mientras tanto, en CaixaBank los sindicatos llevan meses reclamando la apertura de un nuevo plan de prejubilaciones para facilitar el relevo generacional, aunque la entidad todavía no ha iniciado una negociación. Ni su intención de hacerlo.

El BBVA, sin embargo, ha optado por otra vía. Tras el fin de la opa al Sabadell, el banco ha activado un programa de bajas incentivadas para unos 750 empleados del grupo, de los que hasta 300 corresponden a España. La entidad ha asegurado que las salidas han sido voluntarias y que no responden al despliegue de la inteligencia artificial, cuya implantación se encuentra todavía en una fase inicial. En el primer trimestre registró un coste de reestructuración de 125 millones de euros asociado a este programa.