El fabricante chino SAIC Motor, matriz de la marca MG, tiene previsto establecer en España su primera planta de producción de vehículos eléctricos en Europa, una decisión que descartaría la candidatura de Hungría como sede alternativa. Esta apuesta por España permitiría al fabricante asiático reducir el impacto de los aranceles que la Unión Europea aplica a los vehículos importados de China, que actualmente pueden llegar hasta el 45,3% en el caso de los eléctricos de SAIC.

Aunque la balanza se ha decantado a favor del Estado, fuentes de la operación han advertido que la decisión aún no es definitiva. El volumen de inversión, la capacidad de producción de la planta y el calendario de construcción son aspectos que aún se tienen que concretar y que podrían experimentar modificaciones en las próximas semanas. La compañía china estaría ahora mismo inmersa en la fase de definición de estos parámetros antes de hacer el anuncio definitivo.

La decisión de fabricar directamente en suelo comunitario responde a una estrategia de fondo del gigante chino para minimizar la carga arancelaria que soportan sus vehículos. Desde que Bruselas intensificó el control sobre los subsidios y la dinámica competitiva del mercado del vehículo eléctrico, los fabricantes chinos han visto cómo una producción local se convertía en una necesidad para mantener el crecimiento en la región. En el caso de MG, fundada originalmente en el Reino Unido en 1924, pero adquirida por SAIC en 2005 después de la quiebra del grupo MG Rover, la conexión histórica con Europa le otorga cierta ventaja en términos de imagen de marca respecto a otros competidores asiáticos.

El ecosistema industrial y los incentivos del Gobierno

España ha logrado posicionarse como un centro clave para la inversión en vehículo eléctrico gracias a una combinación de ventajas competitivas. Por un lado, cuenta con un tejido industrial consolidado alrededor del sector de la automoción, con plantas de grandes fabricantes como Stellantis en Zaragoza. Por otro lado, el Gobierno ha desplegado incentivos económicos como los fondos PERTE del vehículo eléctrico y conectado para atraer inversiones extranjeras en este ámbito. Este ecosistema, que incluye una red de proveedores y una mano de obra cualificada, ha decantado la balanza a favor del Estado en detrimento de otras ubicaciones como Hungría, que en los últimos años había atraído inversiones significativas de compañías como BYD.

Dentro del territorio estatal, diversas regiones han mostrado interés en acoger la inversión. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, mantuvo durante su reciente visita oficial a China una reunión con el equipo directivo de SAIC Motors para ofrecerles las posibilidades que ofrece Galicia en el sector de la automoción. En concreto, la Plataforma Logística de Salvaterra-As Neves se ha situado como una de las opciones más firmes para la ubicación de la factoría. Galicia cuenta con 250 empresas vinculadas al mundo de la automoción, que dan empleo a 24.000 trabajadores y representan el 15,5% del PIB regional.

En cuanto a los modelos que saldrán de la futura planta europea, todo apunta a que el primero podría ser el MG2, un vehículo utilitario eléctrico que competirá directamente con el Renault 5 y el futuro Volkswagen ID.2. El director de MG en Europa, William Wang, anunció a principios de año la intención de la compañía de empezar a producir localmente, argumentando que la marca ya se considera local y que necesita asegurarse de que la ubicación elegida cuenta con el apoyo gubernamental y la cadena de proveedores adecuada.

Aunque la producción local encarecerá los vehículos respecto a los importados de China, la compañía confía en mantener su competitividad mediante una estrategia basada en la relación calidad-precio y no únicamente en el precio más bajo. El objetivo es que la fabricación en Europa pueda arrancar a lo largo de 2027.