La compañía Ferrer Wines, propiedad de la familia Ferrer expropietarios de Freixenet, se ha adentrado en un proceso de reordenación para el periodo 2026-2028 que la tiene que llevar a garantizar la rentabilidad de un proyecto personal de Pere Ferrer Noguer, en compañía de sus hermanas Mercè y Dolors y de su primo José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España.

Para ordenar el grupo, formado por siete bodegas en España y una en Argentina, la dirección general está en manos de Ferran Ribalta desde hace un año. La trayectoria de Ribalta en el sector de las grandes marcas de bebidas lo convierte en el perfil que tiene que recomponer el grupo con dos objetivos: reforzar la estructura vitivinícola con un plan de inversiones —que están perfilando— y relanzar las marcas más prestigiosas a escala nacional, e internacional, especialmente; limpiando la cartera de productos y diseñando una propuesta vitivinícola de valor y singular.

Ribalta explica a ON ECONOMIA que están revisando todas las marcas, bodega por bodega, para obtener una oferta muy rentable. "En una coyuntura de mercado muy polarizada donde funciona el volumen y bajo coste o las marcas con reconocimiento y bagaje, apostamos por esta segunda opción y por conseguir que nos desencasillen del segmento del cava", argumenta el director general.

Aun admitiendo que "la elaboración de cava sigue siendo importante y el eje vertebrador, con el 50% de las ventas", el grupo dotará de contenido a cada bodega para que "tengan su propio ecosistema y funcionen de manera independiente". "Tendremos que afinar mucho en las marcas y relanzarlas nacional e internacionalmente de cara a 2028 para tener ya una nueva cartera definida", asegura Ribalta. En esta línea, acaban de hacer el relanzamiento de la gama Panot Gaudí, un cava elaborado en Caves Hill, con el que quieren expresar que "la calidad no es un lujo inalcanzable reservado a unos cuantos: es el resultado de respetar el proceso, de elegir bien la materia prima, de no tener prisa". Lo hacen con una etiqueta de lujo que reproduce el panot del paseo de Gràcia de Barcelona.

Ferrer Wines ha relanzado la gama de cava Panot Gaudí

Ferrer Wines surge como fruto de la adquisición realizada por Pedro Ferrer de cuatro bodegas emblemáticas pertenecientes al grupo Freixenet: Valdubón (Ribera del Duero), Orube (Rioja Alavesa), Vionta (Rías Baixas y Monterrei) y. Y a una historia que se remonta a una larga tradición familiar iniciada en 1616, cuando la familia Ferrer se adentró en el mundo del vino en la Freixeneda, ahora el cuartel general del grupo Ferrer Wines y su emblema internacional. En el siglo XIX, en la finca familiar de Can Sala, se empezó a elaborar cava con una prensa Dubois, la tecnología más avanzada llegada desde Francia en aquel momento que dio nombre a uno de los cavas más populares de la casa y predecesor del Freixenet Cordón Negro, y que todavía se conserva en la masía hoy en día transformada en un espacio de enoturismo.

De hecho, las bodegas familiares Can Sala -con elaboración de cavas de paraje calificado- y la Freixeneda se sumaron posteriormente al grupo y también se incorporó Cavas Hill, que compraron en 2021, que se ha convertido en la bodega más grande, que pertenece a la DO Penedès. Además, Ferrer Wines elabora vinos en otras denominaciones de origen como Priorat, desde 1997, en la bodega Morlanda situada en Bellmunt del Priorat, y DO Rioja, en Laguardia, con la bodega Solar Viejo. También elabora licores gallegos de alta calidad e innovación, como Habelas Hailas.

Viñedos del grupo Ferrer Wines, de la familia Ferrer

¿Serán 30 millones o más?

El plan 2026-2028 pasa también por una serie de inversiones progresivas que se han iniciado en 2026, que incluyen diversas actuaciones. Ribalta menciona algunas: adecuación de líneas, mejora de precisiones, elaboración con barricas, buscar la calidad quizás con vinificaciones diferentes... Ribalta no se pronuncia sobre si habrá que verter 30 millones de euros en las bodegas -como ha apuntado recientemente Pere Ferrer-, porque "será lo que haga falta para poner orden y repensar el modelo vitivinícola". La primera actuación ha sido en alguna de las líneas de Cavas Hill -situada en el núcleo urbano de Moja, en el término municipal de Olèrdola- por un importe de 250.000 euros.

El grupo también ha ultimado una inversión iniciada en 2025 en Bodegas Valdubón, con producto de la DO Ribera del Duero y DO Rueda, por valor de 2,3 millones de euros para reforzar los vinos de calidad que, justamente, encaja con las actuaciones del plan de inversiones global: construir una sala de barricas renovada y todo un sistema de trabajo por gravedad para mejorar la calidad en las elaboraciones.

Lo que sí tiene claro Ferran Ribalta es que el 2026 ha empezado a dar un giro significativo: "Después de unos meses de enero y febrero complicados, el resto ha ido bastante bien, con la exportación como eje de crecimiento, con un aumento de entre el 5% y el 7% según los mercados". Las marcas Ferrer están en Estados Unidos -en fuerte competencia y sufriendo los aranceles-, Centroamérica, centro Europa y Asia.

El director general destaca que encaran la exportación desde dos prismas: entrar cualitativamente en nuevos mercados -lo han hecho en Italia- y reforzar la presencia de las marcas en el canal de hostelería en los mercados tradicionales -China, Japón, Francia o México- y también en los nuevos. De momento, el canal de distribución del sector de la alimentación no es un foco prioritario, pero de manera puntual "este año tenemos entradas en el canal de alimentación en mercados del centro de Europa".

Este contexto lo lleva a asegurar que el 2026 se cerrará con un crecimiento del negocio de un 8% sobre los 30 millones de facturación del 2025. Una vez finalice el plan creciendo en valor y disminuyendo en volumen, "el negocio se podrá multiplicar por 4", augura Ribalta.