Ernestina Torelló Llopart, de 83 años, es la primera mujer que preside el Cercle del Liceu, el elitista club social de la Rambla con cerca de dos siglos de historia que no admitió a mujeres como socias hasta hace solo 25 años. Además, ha destacado en un mundo tradicionalmente masculino como el de la vitivinicultura, al liderar Torelló, uno de los fundadores de Corpinnat, que reúne a elaboradores de espumosos de calidad que abandonaron la Denominación de Origen Cava. El Govern de la Generalitat le otorgó en abril pasado la Creu de Sant Jordi.
En una conversación con ON ECONOMIA, Ernestina precisa que representa la 21.ª generación de la familia propietaria de Can Martí, que en realidad son dos masías medievales —Can Martí de Dalt y Can Martí de Baix— situadas en medio de una explotación de viña del municipio de Gelida (en la comarca del Alt Penedès). Sus dos hijos, Paco y Toni de la Rosa Torelló, son la 22.ª generación y sus seis nietos, tres chicos y tres chicas, la 23.ª, pero ninguno de estos últimos se ha incorporado todavía a la empresa familiar.
Este linaje está arraigado a Can Martí desde 1395, como lo acredita un pergamino de compra de la finca. En estos 631 años, han ido sucediéndose los apellidos de la familia —de los iniciales Miquel y Martí a los más recientes Mir, Llopart y Torelló— con cada mujer heredera. Ernestina señala que, en los tiempos en que no existía el Registro de la Propiedad, cada vez que una mujer heredaba la finca, se tenía que dejar constancia por escrito —"¡y jurar sobre los cuatro evangelios, porque no basta con uno!"— quién era la sucesora. Y en Can Martí ha habido unas cuantas pubilles (herederas).
En la historia de la familia destacan nombres como los de Marc Mir Capella (1851-1903), bisabuelo de Ernestina, que lideró la lucha contra la filoxera. Era un perito agrónomo, autor de diversas obras y escritos sobre la viña, muy viajado, que importó cepas americanas resistentes a la plaga. Formaba parte de un grupo de viticultores conocidos como "los siete sabios de Grecia", que tuvieron un papel clave en la erradicación de la filoxera. Era el heredero de Can Guineu, una masía de Sant Sadurní d'Anoia, que fue alcalde de esta ciudad (1881-1883) y diputado provincial por el Partido Conservador. Una calle de Sant Sadurní lleva su nombre. Ernestina apunta que criterios de cultivo que describía en su obra se están aplicando en la actualidad por su sostenibilidad.

Otro de los destacados fue su padre, Francesc Torelló Casanovas (fallecido en 1997), que se casó con Josefa Llopart Mir, pubilla de Can Martí. Era un emprendedor, nacido en una familia de sastres y músicos de Sant Sadurní, amigo de Pau Casals. Ernestina explica que su padre se dio cuenta de que, de agricultor, no se podía vivir y, en 1951, transformó una empresa agrícola –que vendía vino a granel, además de cereales y legumbres– en otra industrial. Aquel año realizaron la primera vendimia de vino espumoso. Precisamente, en 2025 lanzaron la edición especial Torelló 75, para conmemorar los 75 años de su primer espumoso, que no comercializan como cava porque, en 2018, decidieron salir de esta denominación de origen para formar parte de la marca conjunta Corpinnat. Sus bodegas tienen una normativa más estricta que la de la DO Cava, motivo por el cual argumentan que sus elaborados son de mejor calidad.
Juan Antonio Samaranch y Francesc Torelló “parecían la pareja de la Guardia Civil porque siempre iban juntos”
Francesc Torelló Casanovas era amigo íntimo, además de familiar, de Juan Antonio Samaranch Torelló (1920-2010), que fue presidente del Comité Olímpico Internacional. Ernestina precisa que Samaranch era primo de su abuela paterna –de la madre de Francesc Torelló–, pero, como estos eran casi de la misma edad, eran como hermanos: “Parecían la pareja de la Guardia Civil porque siempre iban juntos. Se decía que mi padre le guardaba todos los secretos porque eran muy, muy, muy amigos”. Samaranch ayudó a Torelló en la expansión internacional de la bodega, y Torelló se implicó en el mundo del deporte, del cual fue directivo de la Federación Española de Hockey. Los dos hijos de Samaranch, Juan Antonio y María Teresa ‘Mo’ Samaranch Salisachs aún mantienen la relación con los Torelló y han visitado Can Martí.
Francesc Torelló y Josefa Llopart tuvieron tres hijos, pero solo Ernestina continuó en el negocio del vino y el espumoso. Una hermana falleció cuando era joven y un hermano optó por otras actividades, a pesar de que, durante un tiempo, también se dedicó a la empresa familiar.
Ernestina Torelló se licenció en Derecho. En realidad, compaginó la carrera con la empresa y la familia porque, cuando estaba en segundo curso, se casó con el economista mallorquín Lluís de la Rosa (que falleció en marzo de 2025 a los 88 años) y, en tercer curso, ya era madre. De su esposo, Ernestina explica que vino a Barcelona por la carrera "y después ya se quedó, como tantos mallorquines". Montó un despacho de economistas. Sus dos hijos, Paco (nacido en 1964) y Toni de la Rosa Torelló (1969) están ahora al frente de Torelló, pero, previamente, se formaron en otras compañías. El mayor estudió Economía y Enología y, el segundo, Derecho, si bien se ocupa del área de marketing.

De los seis nietos de la última generación, hay quienes todavía estudian y otros que ya trabajan, pero no en la empresa familiar. Como establecen sus estatutos, para que un miembro de la familia se incorpore a Torelló, antes deberá titularse en una carrera, dominar el inglés... y haber trabajado en otra compañía. "Tienen que saber lo que es la calle. No pueden estar entre algodones porque son de casa", dice Ernestina, que está convencida de que, de sus seis nietos, "dos o tres" acabarán en Torelló.
Ernestina se ha estrenado este julio como presidenta del Cercle del Liceu, un club social fundado por la burguesía barcelonesa en 1847, el más antiguo de España, situado junto al Liceu pero independiente de esta institución operística. De hecho, era la vicepresidenta primera desde hacía cuatro años. Destaca la obra del presidente saliente, Francisco Gaudier, que ha situado el Cercle en una situación "extraordinaria" —"¡no hay ni una bombilla fundida y mira que hay lámparas!", dice de broma—, con 1.060 socios, un 30% mujeres.
Es la primera mujer que preside el Cercle del Liceu, que hasta 2021 no aceptó mujeres socias porque, con anterioridad, solo se les permitía el acceso como consortes o hijas de socios masculinos. Una campaña, en la que se implicó la diva Montserrat Caballé, consiguió cambiarlo.
Que presida el Cercle del Liceu no impide que sea socia del otro gran club social de la ciudad, el Círculo Ecuestre, fundado en 1856, nueve años después. Su padre, Francesc Torelló, ya era socio de ambas entidades. Ernestina asegura que no se hacen la competencia. Define el Ecuestre como más político, y el Cercle del Liceu, como más cultural.
El pasado abril, el Govern distinguió a Ernestina Torelló con una Creu de Sant Jordi por "su trayectoria empresarial vinculada al sector vitivinícola y su contribución a la proyección y el prestigio de los vinos espumosos del país". La nota de la Generalitat también recalcaba su apuesta por "la calidad, la innovación, la sostenibilidad y la proyección internacional" de los vinos y espumosos Torelló.