Moeve ha presentado los resultados del primer semestre del año con un beneficio de 458 millones de euros, lo que supone un incremento del 41% respecto al mismo periodo del año anterior. La compañía ha atribuido esta evolución a la solidez de sus negocios, a pesar del impacto de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio sobre los mercados energéticos, que han generado volatilidad en los precios del crudo y de los derivados. El resultado bruto de explotación ajustado ha alcanzado los 1.178 millones.

Las inversiones han crecido un 20% durante el semestre, hasta los 605 millones, y el 69% de esta cifra se ha destinado a proyectos de transición energética. La empresa ha marcado uno de sus hitos más importantes en el ámbito de la descarbonización: el inicio de la construcción de la primera fase del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, de 300 megavatios, que se convierte en el proyecto de hidrógeno verde más grande de Europa. El acto oficial de colocación de la primera piedra está previsto para el próximo 17 de septiembre, una fecha que supondrá el pistoletazo de salida de una infraestructura estratégica para el conjunto del continente.

Esta infraestructura, que se ubica en el sur del Estado, busca reforzar la seguridad energética del continente, la competitividad industrial y la creación de empleo. La apuesta por el hidrógeno verde es uno de los ejes centrales de la estrategia Positive Motion de Moeve, que quiere convertirse en líder en la producción de moléculas verdes, con el objetivo de sustituir progresivamente los combustibles fósiles en sectores industriales de difícil electrificación. La primera fase del proyecto, de 300 MW, supondrá una inversión de cientos de millones de euros y creará cientos de puestos de trabajo directos e indirectos. El hidrógeno verde producido en el Valle Andaluz se utilizará para descarbonizar la misma actividad industrial de Moeve y para suministrar a otros sectores, como el transporte pesado, la industria química y la generación de energía.

Contribución fiscal y política financiera

Durante el primer semestre, Moeve ha contribuido con 2.088 millones de euros en impuestos al Estado. De esta cifra, 1.269 millones han sido asumidos directamente por la empresa y 819 millones recaudados por cuenta de Hacienda, lo que pone de manifiesto el peso fiscal de la actividad energética en el conjunto de la economía. La compañía ha reducido su apalancamiento hasta 1,2 veces, lo que refleja su capacidad de generar caja y la prudencia de su política financiera. Esta ratio de endeudamiento, que se mantiene en niveles bajos para el sector, permite a la empresa afrontar las inversiones previstas sin comprometer su estabilidad financiera. El flujo de caja de las operaciones ha alcanzado los 762 millones, una cifra que combina la disciplina financiera con la inversión continuada en la transformación de la compañía. La generación de caja operativa se ha mantenido en niveles saludables, a pesar del incremento de la inversión en proyectos de transición energética.

En respuesta a los elevados precios de la energía, Moeve ha lanzado una campaña comercial de descuentos en las estaciones de servicio para los días de mayor tráfico del verano, que duplica las ofertas habituales. La iniciativa está dirigida tanto a clientes particulares como a profesionales, en un momento en que los precios de los carburantes continúan presionando el bolsillo de los consumidores. Paralelamente, la empresa mantiene conversaciones "constructivas" con Galp para una potencial integración del negocio downstream. Según ha explicado el consejero delegado de Moeve, Maarten Wetselaar, todas las partes mantienen la intención de continuar con una operación que crearía dos plataformas con la resiliencia y capacidad de inversión necesarias para avanzar en la transición energética en la península Ibérica. El objetivo es firmar un acuerdo vinculante durante el segundo semestre del año.

Wetselaar ha destacado que la empresa ha obtenido unos resultados financieros sólidos a la vez que ha impulsado inversiones sin precedentes en materia de transición energética. El directivo ha subrayado que la estrategia de Moeve se centra en desarrollar un modelo energético europeo más resiliente y sostenible, reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles importados. El contexto geopolítico y los fenómenos meteorológicos extremos han llevado a la empresa a abordar la transición energética con urgencia.

La ejecución del proyecto de hidrógeno verde y la posible integración con Galp son dos de los frentes principales que marcarán el futuro de la compañía en los próximos años, en un escenario de transformación acelerada del sector energético. La compañía continúa trabajando para diversificar sus fuentes de ingreso y reducir su exposición a los combustibles fósiles, a la vez que mantiene la rentabilidad necesaria para financiar su transformación. La combinación de resultados financieros sólidos, inversión en proyectos verdes y disciplina financiera sitúa a Moeve en una posición favorable para afrontar los retos de la transición energética en Europa.