El sindicato Comisiones Obreras ha convocado una huelga en Glovo. La protesta se articulará en varias jornadas: comenzará el próximo 24 de abril a partir de las ocho de la tarde, continuará durante toda la jornada del día 25 y finalizará el 26 de abril entre las doce del mediodía y las cuatro de la tarde.

Además, como acto previo de movilización, el sindicato ha convocado una concentración delante de la sede central de la empresa en Madrid el día 15 de abril a las seis y media de la tarde. Fuentes de la organización han confirmado que esta concentración servirá como pistoletazo de salida de un ciclo de protestas que podría ampliarse si no hay una respuesta favorable de la compañía a las reivindicaciones planteadas.

Fuentes sindicales han señalado que la convocatoria de paro responde a lo que consideran un “abuso laboral persistente” sobre los trabajadores y trabajadoras de la plataforma, una situación que, lejos de resolverse con la laboralización ordenada por la normativa, ha derivado en nuevas formas de precariedad. Según denuncian los representantes de los empleados, la empresa habría impuesto condiciones que califican de límite después de que la obligación de contratar repartidores en régimen de asalariado entrara en vigor el año 2025.

CCOO asegura que ha intentado sin éxito, durante meses, abrir mesas de diálogo para rebajar la tensión y mejorar las condiciones de trabajo, pero lamenta que la compañía haya mantenido una actitud que describen como obstructiva. En este sentido, los portavoces sindicales han subrayado que la paciencia de la plantilla se ha agotado después de comprobar que las conversaciones bilaterales no conducían a ningún avance concreto ni a ningún compromiso por escrito por parte de la empresa.

Un régimen sancionador y un ERE en el centro de las reivindicaciones

Entre las demandas concretas que sustentan el calendario de huelgas, CCOO ha puesto especial énfasis en la derogación de lo que describe como un “régimen sancionador ilegal” aplicado a los repartidores. Según el sindicato, este sistema castigaría conductas vinculadas a la disponibilidad horaria y la organización de las rutas, sin basarse en ninguna normativa pactada previamente con la representación legal de los trabajadores.

El sindicato detalla que las sanciones podrían ir desde amonestaciones por no aceptar turnos de trabajo con poca antelación hasta suspensiones de empleo y sueldo por errores en el proceso de reparto que consideran inevitables en cualquier actividad logística. Asimismo, el sindicato exige que la empresa retire el expediente de regulación de empleo (ERE) presentado recientemente, una medida que afectaría a unas 750 personas, cifra que representa una parte significativa de la fuerza laboral después del proceso de laboralización. Este ERE, según la denuncia sindical, habría sido comunicado sin justificación económica o técnica suficiente y pondría en riesgo la continuidad de muchos trabajadores que justamente vieron regularizada su situación hace pocos meses.

Negociación colectiva y libertad sindical

Otra de las líneas rojas trazadas por el sindicato es la reclamación de un convenio colectivo propio para el sector del reparto digital con plataforma, un instrumento que hasta ahora no se ha consolidado en Glovo a pesar de los cambios en la relación contractual. CCOO subraya que la compañía habría mostrado resistencia a sentarse en una mesa de negociación sectorial, algo que a su parecer vulnera los principios básicos del derecho laboral.

Sin un convenio que regule jornadas, descansos, complementos salariales o indemnizaciones, los trabajadores quedan expuestos a decisiones unilaterales de la empresa, denuncian las fuentes consultadas. Además, la central ha denunciado que la empresa estaría dificultando el proceso de organización de los trabajadores a través de las elecciones sindicales que se han ido celebrando en los últimos meses, una situación que consideran una injerencia inaceptable en el ejercicio de la libertad sindical. Según el relato de CCOO, habría presiones a los delegados y obstáculos para la celebración de reuniones asamblearias dentro de los locales de la empresa.

De momento, desde Glovo no se ha emitido una respuesta oficial detallada a la convocatoria de huelga, aunque fuentes cercanas a la compañía apuntan que la empresa defiende que ha cumplido con la legislación laboral después de la integración de los repartidores como plantilla fija. En declaraciones anteriores a otros medios, la dirección ha negado que exista un régimen sancionador arbitrario y ha argumentado que el ERE responde a necesidades de reestructuración interna.

Con todo, el ambiente entre los trabajadores es de creciente malestar, y los sindicatos ya avisan que, si no hay una respuesta antes del 15 de abril, la concentración ante la sede de Madrid será solo el primer acto de un calendario de movilizaciones que podría extenderse a otras ciudades españolas.

Con estos paros, el sindicato pretende visibilizar un conflicto que, a su entender, puede convertirse en un precedente clave para todo el sector de las llamadas economías de plataforma en el Estado, especialmente en un momento en que el debate sobre los límites de la subcontratación y los algoritmos de gestión de plantilla vuelve a ser noticia.