La empresa catalana Caviaroli, que lleva en el ADN la industrialización de la cocina molecular, quiere sacar rendimiento a las instalaciones fabriles que estrenó hace apenas un año y que va proveyendo de nueva maquinaria y automatización de procesos para multiplicar la producción. Con una inversión de 3 millones de euros y un millar de metros cuadrados destinados a la producción, la nave está adaptada para potenciar la diversificación e intensificar la exportación. "Para escalar el negocio", concreta el director general, Ramon Ramon. El objetivo del grupo de la familia Ramon es consolidar el crecimiento a doble dígito que, en 2025, ha permitido situar las ventas en poco más de 3 millones de euros, con un incremento anual del 15%.

La compañía que nació en 2011 con las perlas de aceite encapsulado reconoce que se ha "convertido en un compañero de viaje para los cocineros" y esta es "la esencia que nos debe mantener y garantizar el futuro". La innovación en nuevos productos, a la que destinan el 20% de las ganancias, "nos diferencia" y "transforma el producto de un aderezo del plato a un ingrediente". Es este "valor aplicable", como lo califica Ramon Ramon, director ejecutivo de la compañía, que gestiona con sus hermanos Santi y Rocío, lo que quieren preservar para ofrecer "productos útiles" a la gastronomía más exquisita.

Algunas de las últimas innovaciones lo muestran: la Pintura de Gamba, una emulsión prémium de gamba roja mediterránea que permite a los cocineros añadir una firma de sabor marino intenso a sus creaciones con la precisión de un pincel; o las Perlas Mignonette, una propuesta creada exclusivamente para el servicio de ostras que encapsula la esencia de la salsa Mignonette en delicadas esferas, consiguiendo el equilibrio perfecto entre acidez y estética moderna.

La empresa Caviaroli, de Esparreguera
La empresa Caviaroli, de Esparreguera

Los profesionales y los VIPs

Caviaroli es consciente de que el negocio lo sigue generando en el canal profesional, en el Horeca, y es en el que "nos sentimos más cómodos", manifiesta Santi Ramon. Por ahora, el 90% de la producción se dirige al canal Horeca para el que dispone de más de 20 referencias en esferificaciones. La innovación y la tecnología que hay detrás de cada innovación da lugar a nuevos ingredientes gastronómicos industrializados: "Es una nueva forma de comunión y de ejecución que quien más lo entiende es el cocinero", argumenta para defender que el canal retail también es interesante, pero que "el consumidor no siempre lo entiende y, por lo tanto, se limita a comprarlo para ocasiones o festividades puntuales, como Navidad".

En cambio, la gastronomía —especialmente la de más alta gama— entiende el producto y lo valora tanto en España como fuera de fronteras. Actualmente, con presencia en más de 20 países de Europa, Asia, América y Oceanía, muchos de los mejores restaurantes del mundo tienen la marca Caviaroli. La exportación representa el 80% de la producción —la empresa no da datos del porcentaje sobre las ventas—. "Somos un ente vivo en constante evolución" que quiere "seguir siendo familiar", afirman los hermanos Ramon.

Comercialización directa en Alemania e Italia

Las ventas al exterior son uno de los ejes de crecimiento, por lo que ha reforzado el departamento comercial y ha decidido cuáles serán los mercados prioritarios. Así, en Alemania, desde hace pocos meses, y próximamente en Italia, la marca Caviaroli tendrá un equipo comercial propio. "El principal freno para la venta es el conocimiento empírico que tienen los cocineros del producto y, por lo tanto, es importante que personal de Caviaroli le acerque la experiencia directamente", asegura Santi Ramon. También tienen presencia en mercados como Estados Unidos, Japón u Oriente Medio, siempre que la geopolítica o las guerras comerciales no lo impidan. Una buena manera para difundir la marca es, entre otras iniciativas, buscar clientela entre las empresas de catering o las cocinas que sirven a las aerolíneas y los cruceros más lujosos.

Difundir conocimiento sobre la marca es también el motivo por el que la compañía ultima un espacio de exposición, cata y cocina en las nuevas instalaciones de Esparreguera, que se identifican por la fachada de color amarillo, como el color del aceite que transforman. "Es nuestra identidad de marca y de valor empresarial", remacha Ramon Ramon.

Una imagen de marca que explota también en la colaboración B&B con otras empresas —algunas cadenas de restauración o marcas de bebidas— para las que elabora productos a medida. Esta actividad "también tiene recorrido" pero funciona "de manera reactiva"; es decir, Caviaroli elabora y produce bajo la demanda de terceros y el desarrollo se hace conjuntamente, en muchas ocasiones.