El BBVA tiene cada vez menos contratos blindados. El banco lleva años reduciéndolos, como la mayoría de las empresas del Ibex-35, pero lo hizo aún más durante la recta final de la opa al Sabadell, que de haber salido adelante hubiera provocado cambios en la alta dirección, incluyendo salidas e indemnizaciones que la entidad debía pagar.
Así, durante el año 2025 el BBVA redujo en casi un 20% el número de cargos con contratos blindados hasta un total de 41, la cifra más baja en más de una década. El grupo no cuenta con compromisos de pago de indemnizaciones a los consejeros ejecutivos (Carlos Torres y Onur Genc) ni a ningún miembro del consejo de administración.
Pero sí a algunos miembros de la alta dirección y directivos, que según lo establecido en sus contratos, tienen derecho a una indemnización en el caso de cese siempre que no sea debido a su propia voluntad, jubilación, invalidez o incumplimiento grave de sus funciones.
El importe de esta indemnización se calcula teniendo en cuenta la retribución y la antigüedad del empleado, explica el BBVA, que solo procede a pagar estas indemnizaciones cuando son despedidos de forma improcedente o se pone fin a la relación contractual con motivo de una opa u otra operación. En el caso de los dos consejeros ejecutivos, el BBVA fija una compensación por pacto de no competencia que dura dos años.
Blindar contratos es muy habitual en las cúpulas de las grandes empresas para retener talento, pero los salarios han subido tanto en los últimos años que muchas de ellas han ido reduciéndolos para evitar indemnizaciones millonarias. Además, las normas de gobernanza exigen ahora más transparencia y los fondos (principales accionistas de la mayoría de cotizadas) muestran una postura mayoritariamente crítica hacia estos contratos.
CaixaBank, por ejemplo, tiene suscritas cláusulas de blindaje con 30 directivos frente a los 40 que alcanzó durante la fusión con Bankia. Durante las operaciones de consolidación, sin embargo, es más habitual que estos contratos aumenten. Se vio con CaixaBank y se ha visto con el Sabadell, que durante la opa del BBVA elevó de 33 a 40 el número de contratos blindados. Es decir, el número de directivos que tenían que percibir indemnización si salían del banco.
De esta manera, de haber prosperado la opa del BBVA, sería este banco el que hubiera tenido que hacer frente a las indemnizaciones. En estos casos la compensación suele ser de una o dos anualidades de retribución fija para los supuestos de despido improcedente o cambio de control.
Entre los grandes bancos cotizados, el Santander declara unos 22 contratos con 'cláusulas de garantía o blindaje', CaixaBank tiene 30 contratos blindados y el BBVA, 41. Una cifra muy superior a la de sus competidores, pese a que el banco la ha ido reduciendo cada año.
Según los datos consultados por ON ECONOMIA, el BBVA llegó a tener unos 90 contratos con cláusulas de garantía o blindaje en el año 2013, desde entonces la cifra ha ido cayendo pero se ha mantenido por encima de 60 hasta el 2021. Ya ha sido entre el 2022 y el 2025 cuando el banco ha logrado reducir estos contratos de 65 a 41, con mayor énfasis en el último año.
Desde la entidad explican que la cifra ha caído, entre otros motivos, porque se ha dado un cambio de perímetro. Hasta el 2022 el BBVA reportaba los empleados ‘Risk Takers’ y ‘Key Roles’ de todo el grupo. Pero desde entonces, pasó a reportar solo el perímetro del BBVA SA y parte de la evolución responde a este cambio metodológico.
Asimismo, influye que haya cambios de responsabilidades entre los directivos. Y si el empleado deja de tener esas funciones dentro del banco o tiene unas nuevas, puede que ya no necesite un contrato con esta cláusula.
