El gigante del comercio electrónico Amazon ha publicado unos resultados financieros para el año 2025 que, a pesar de reflejar una salud empresarial robusta y crecimiento en todos los frentes, han acabado eclipsados por una proyección futura que hizo temblar a los inversores. La empresa, bajo la dirección de Andy Jassy, ha presentado unos beneficios netos de 65.000 millones de euros, un aumento del 31% respecto al ejercicio anterior. Este impresionante salto en la rentabilidad, sin embargo, quedó inmediatamente en un segundo plano después de que la directiva anticipara unos desembolsos de capital para el año próximo de una magnitud que sorprendió negativamente al mercado. Las cifras globales del grupo para el periodo cerrado confirman la expansión de su imperio. Las ventas netas acumuladas ascendieron a 607.000 millones de euros, marcando un crecimiento sostenido del 12%.

Esta trayectoria ascendente encontró su principal motor en el pilar tecnológico de la empresa: Amazon Web Services (AWS), el negocio de la nube inteligente que continúa impulsando tanto los ingresos como la imaginación de Wall Street. El periodo culminante del cuarto trimestre, siempre observado con lupa por los analistas, ofreció un balance mixto: un beneficio trimestral que creció un 6%, hasta los 17.000 millones de euros, sostenido por unas ventas de 180.000 millones de euros, un 14% superiores a las del mismo periodo de 2024. No obstante, el foco se desplazó rápidamente de las conquistas del pasado a las ambiciones del futuro. La compañía decepcionó las expectativas de los inversores al pronosticar unos gastos de capital para 2026 cercanos a los 169.000 millones de euros, una cifra muy superior a la que habían anticipado los analistas. La reacción de los mercados no se hizo esperar: las acciones de Amazon experimentaron una caída de hasta un 10% en las operaciones electrónicas posteriores al cierre de la bolsa.

En medio de este escenario de gastos futuros, el ejecutivo en jefe ha querido destacar el rendimiento excepcional de AWS, que continuó siendo la gran estrella de los resultados. El brazo de la nube registró un crecimiento del 24% en el último trimestre del año, con unos ingresos netos de 35.579 millones de dólares. La empresa atribuyó parte de este éxito a una ronda de acuerdos estratégicos firmados con compañías de primer orden como OpenAI, Visa, BlackRock, United Airlines o Perplexity. Además, Amazon remarcó el "impulso significativo" que están experimentando sus chips personalizados, una apuesta tecnológica de máxima prioridad.

En este sentido, la empresa avanzó que espera que su nuevo chip Trainium4 empiece a estar disponible a partir de 2027, al tiempo que celebró el rendimiento de otros semiconductores propios como el Trainium y el Graviton, que actualmente ya generan una tasa de ingresos anuales combinada que supera los 8.400 millones de euros. Desglosando los resultados por segmentos geográficos y de negocio para el conjunto de 2025, el peso principal de los ingresos continuó recayendo en el mercado doméstico de América del Norte, que contribuyó con 361.000 millones de euros, un 10% más que el año anterior.

El negocio internacional
siguió en segundo lugar, con ingresos de 137.000 millones de euros y un crecimiento del 13%. Cerrando el trío, AWS se consolidó como el segmento de expansión más alta, con unos ingresos de 109.000 millones de euros que representan un incremento notable del 20%. Esta radiografía confirma que, a pesar de la incertidumbre generada por sus planes de inversión, Amazon mantiene un motor de crecimiento diversificado y potente, aunque el mercado cuestione ahora el coste que tendrá alimentarlo en los próximos años.