Los accionistas de Aigües de Barcelona han aprobado por unanimidad los resultados financieros y el informe de gestión del ejercicio 2025. La compañía ha superado un año marcado por la emergencia hídrica estructural con un balance positivo que le permite mantener el pulso inversor en infraestructuras hidráulicas. La dirección de la empresa ha defendido ante los accionistas el cumplimiento de un triple objetivo: garantizar el suministro sin recortes en la calidad, fortalecer su posicionamiento en materia ambiental, social y de gobernanza, y acelerar la transformación del territorio en clave de sostenibilidad.

La situación de sequía que afecta al sistema hídrico catalán no ha impedido que Aigües de Barcelona mantenga su ritmo inversor, gracias a la recuperación de la normalidad financiera que se ha consolidado durante el último ejercicio. La compañía ha subrayado que la sostenibilidad económica es la base que permite afrontar los proyectos de mejora de la red y de adaptación a los nuevos retos climáticos.

El Informe sobre el Cálculo del Valor Social Integrado, elaborado con la colaboración de la consultora Valora, cuantifica el impacto de Aigües de Barcelona sobre la economía catalana. La actividad de la compañía generó el año pasado 866 millones de euros de contribución al producto interior bruto de Catalunya, lo cual equivale al 0,27% del PIB catalán. Esta cifra refleja el peso de una empresa que, a pesar de operar en un sector regulado, tiene una incidencia significativa sobre el conjunto de la actividad económica del territorio. En el ámbito laboral, Aigües de Barcelona da empleo directo a 1.235 personas, pero el efecto multiplicador de su actividad eleva la cifra hasta los 7.958 puestos de trabajo cuando se tienen en cuenta los indirectos y los inducidos. La compañía ha destacado que, de los 1.464 proveedores con los que trabaja, casi el 97% son nacionales y tres de cada cuatro tienen su sede en la provincia de Barcelona, lo cual evidencia su apuesta por el tejido productivo local.

El convenio colectivo y las condiciones laborales, en el centro de la política de personal

La junta de accionistas ha puesto de relieve la importancia del nuevo convenio colectivo, que fue aprobado después de un proceso de negociación entre la dirección y los representantes de los trabajadores. El acuerdo, que mejora las condiciones laborales de la plantilla, es un ejemplo del clima de diálogo social que la compañía quiere mantener como seña de identidad. Aigües de Barcelona cuenta actualmente con 1.249 profesionales que tienen la responsabilidad de suministrar agua potable a 3 millones de personas repartidas en 23 municipios, y de depurar las aguas residuales de 40 localidades metropolitanas.

La aprobación de las cuentas de 2025 ha servido también para repasar el estado de ejecución del plan de inversiones en infraestructuras, que sigue siendo una de las prioridades de la compañía. La obra más emblemática es la de la planta potabilizadora del Besòs-Trinitat, que debe permitir recuperar el Rec Comtal como recurso de abastecimiento y reducir la dependencia de las fuentes tradicionales. Paralelamente, se trabaja en la actualización de la planta potabilizadora Estrella, en Sant Feliu de Llobregat, y en la instalación de una nueva línea de tratamiento por ultrafiltración y ósmosis inversa en la potabilizadora de Sant Joan Despí. Todas estas actuaciones se enmarcan en una estrategia de diversificación de recursos que debe permitir a la compañía garantizar el suministro en escenarios de sequía prolongada. La digitalización del ciclo integral del agua es otro de los ejes de esta estrategia, con proyectos como el PERTE Ressona, que ha recibido el reconocimiento del Ministerio para la Transición Ecológica por su carácter innovador y por su alcance integral.

Uno de los capítulos más destacados de la gestión de 2025 es el de la inversión en preservación del medio ambiente. Aigües de Barcelona destinó 59,6 millones de euros, una cifra sin precedentes en los últimos años que refleja el compromiso de la empresa con la sostenibilidad. Estos recursos se han canalizado hacia la mejora de la producción y el tratamiento del agua, la promoción del agua regenerada, la optimización energética de las instalaciones y el fomento de la economía circular. También se han destinado fondos a la transición hacia reactivos menos contaminantes, a la producción de biogás a partir de los residuos del tratamiento de aguas y a la naturalización de espacios periurbanos. La compañía defiende que esta inversión no solo tiene beneficios ambientales, sino que también contribuye a la resiliencia del territorio ante la emergencia climática y a la creación de empleo verde.

El impacto social de Aigües de Barcelona es otro de los aspectos que la junta de accionistas ha subrayado. Durante 2025, la compañía destinó 3,2 millones de euros a iniciativas de carácter social, desplegadas en colaboración con 200 organizaciones y que llegaron a más de 500.000 personas. La tarifa social, que garantiza el acceso al agua en los hogares con menos recursos, cerró el ejercicio con 68.000 familias adheridas, una cifra que refleja la dimensión del problema de la vulnerabilidad hídrica en el área metropolitana.

El Plan de Acción Social 2024-2026, que la compañía está desplegando en coordinación con administraciones y entidades del tercer sector, se ha fijado como objetivo mejorar la calidad de vida, promover el empleo en la economía verde y facilitar el uso sostenible del agua. Los programas de este plan llegaron el año pasado a más de 11.000 personas en situación de vulnerabilidad, que participaron en 60 actividades organizadas con 46 entidades sociales en 13 municipios metropolitanos.