Cuando Óscar Puente habla, alguien suele salir malparado. En este caso ha sido la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), organismo estatal, aunque en principio independiente, la señalada por el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible por dar demasiadas facilidades a Ouigo e Iryo, rivales de Renfe en la alta velocidad en España.
El motivo de las críticas, lanzadas en una entrevista a Europa Press, ha sido el hecho de que la CNMC obligue a Renfe a abrir sus talleres en España a sus dos competidores, lo que para él supone “parasitar” la infraestructura de la empresa española. De hecho, Puente se ha mostrado poco favorable a la liberalización ferroviaria, que ha calificado como “de mentirijilla”. La CNMC la preside desde hace un mes Joan José Ganuza, pero entre 2020 y el pasado julio la comandaba Cani Fernández, que ya tuvo algunos choques con el Gobierno, por ejemplo, con la opa del BBVA al Sabadell.
El ministro ha explicado que, cuando Renfe ha querido entrar en Francia, su gobierno le ha exigido que tenga toda su infraestructura para mantener a los trenes o que, en caso contrario, los mantenga en España. Renfe opera en el sur de Francia, pero ha abandonado la intención de hacerlo en la zona de París por las dificultades encontradas.
Puente considera que en España se debería exigir lo mismo: "¿Usted tiene infraestructura para mantener sus trenes en España? Si no la tiene, hay dos opciones: invierte y genera su infraestructura o se lleva usted los trenes a su país. Lo que no se puede pretender es que su competidor sea el que le mantenga sus trenes", ha argumentado. "Renfe hace unas inversiones muy potentes en materia industrial pensando en su infraestructura, en sus trenes, no para mantener también los de la competencia", ha añadido.
Las críticas con respecto a la liberalización, que cree que fue “tramposa”, se basan en que en realidad están compitiendo tres empresas públicas: la española Renfe; SNCF, el gigante público francés, que creó Ouigo para entrar en España; y Trenitalia, que si bien no es el único accionista de Iryo y tiene como socios a Air Nostrum y Globalvia, es el mayoritario y el que pone los trenes.
El impacto de la liberalización en Renfe
No hay que olvidar que la entrada de los competidores en el sistema ferroviario español, hecho por mandato de la Unión Europea, supuso un golpe para Renfe, que operaba como un monopolio, pues le quitó pasajeros y la obligó a bajar precios, como admite el propio Puente en la entrevista.
"La liberalización tiene dos ventajas claras: la reducción de precios y el incremento de la oferta, pero a partir de ahí todo son problemas. Hemos pasado de una empresa que ganaba 150 millones al año a tres que pierden 230 millones porque el mercado no permite estos precios tan bajos. Antes nos daba un colchón económico para financiar servicios públicos deficitarios y ahora ese dinero sale directamente de los impuestos".