Revés para Aena. El Gobierno español ha aprobado este martes el DORA III para el periodo 2027-2031, un ambicioso plan con el que la compañía semipública prevé desembolsar 13.000 millones de euros en mejorar y ampliar los aeropuertos de su red, muchos de ellos ya saturados tras el crecimiento del tráfico desde la pandemia. Pero lo hará con una subida mínima de las tarifas aeroportuarias, de apenas el 0,33% de media anual.
Esta decisión supone un importante recorte respecto a las pretensiones iniciales de Aena y se acerca mucho más a las reclamaciones de las aerolíneas y a la recomendación de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). El incremento medio anual de las tarifas propuesto inicialmente por Aena era del 3,82%, equivalente a unos 43 céntimos de euro por pasajero. Frente a ello, la CNMC recomendó una reducción del 0,59% anual durante todo el quinquenio, mientras que las compañías aéreas reclamaban una rebaja aún mayor, del 4,9%.
Finalmente, el Consejo de Ministros ha optado hoy por una senda tarifaria intermedia, con un incremento acumulado del 1,65% durante los cinco años, lo que supone una subida media anual del 0,33%. En la práctica, las tasas quedarán prácticamente congeladas durante el periodo 2027-2031, pese al aumento previsto del tráfico aéreo.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha defendido que las tarifas aprobadas son "muy competitivas" y que el incremento es "muy contenido". Según ha explicado, la senda tarifaria se ha calculado teniendo en cuenta la evolución prevista del número de pasajeros que utilizarán los aeropuertos españoles durante los próximos cinco años.
Transportes maneja una previsión prudente, con un crecimiento medio anual del tráfico del 1,8%. Puente ha señalado que, aunque este año se está registrando un incremento del tráfico de alrededor del 4,5%, los técnicos consideran que no es razonable extrapolar ese ritmo durante todo el próximo quinquenio. El volumen de pasajeros pasaría así de los 321 millones registrados en 2025 a unos 358 millones en 2031.
El segundo elemento que se ha tenido en cuenta para fijar las tarifas es el volumen de inversión necesario para adaptar la red aeroportuaria a esa demanda. El DORA III contempla cerca de 13.000 millones de inversión durante el periodo 2027-2031, pero buena parte de los ingresos de Aena proceden de los negocios comerciales en los aeropuertos, como tiendas, restaurantes, aparcamientos, salas VIP...
De manera que el Gobierno español se ha decantado por la postura de las aerolineas, que defendían que Aena no necesita elevar tanto las tarifas que les cobra por poder operar en su red de aeropuertos, porque los ingresos comerciales que recibe ya son muy elevados.
La Asociación de Líneas Aéreas (ALA) celebra que el Ejecutivo haya "suavizado" las pretensiones de Aena, aunque lamenta que la propuesta final se aleje de la reducción tarifaria que defendía el sector. La patronal recuerda que la CNMC avalaba una senda de descenso anual y sostenía que esta no comprometería el plan inversor regulado.
Las aerolíneas también ponen el foco en la evolución real del tráfico. En los ocho primeros meses de 2026, los aeropuertos españoles han alcanzado los 225 millones de pasajeros, un 3,8% más que en el mismo periodo del año anterior. ALA considera que este crecimiento, junto con unos costes de capital (WACC) y operativos (OPEX) ajustados, dejaba margen para reducir las tarifas.
La patronal reclama además cambios en el marco regulatorio para evitar que las previsiones de tráfico demasiado conservadoras generen superávits regulatorios recurrentes a favor de Aena. ALA recuerda que la CNMC ha tenido que corregir al alza año tras año las previsiones de tráfico realizadas inicialmente por el gestor.