La Unión Europea ha dado luz verde al acuerdo comercial con Estados Unidos después de una maratoniana reunión en Estrasburgo que se ha alargado durante seis horas. El Parlamento Europeo y el Consejo de la UE han ratificado la propuesta que permitirá retirar los aranceles a la mayoría de los bienes industriales norteamericanos. El pacto, firmado el verano pasado por Donald Trump, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la localidad escocesa de Turnberry, tiene como objetivo desatascar unas relaciones comerciales transatlánticas que habían llegado a un punto de máxima tensión en los últimos años.
El acuerdo provisional cerrado esta madrugada busca "mejorar" esta relación comercial, haciéndola "estable y predecible". Para conseguirlo, se han introducido unas salvaguardas "sólidas" que permitirán a la Comisión Europea actuar con flexibilidad para proteger los intereses de la UE en caso de que sea necesario. El ministro de Energía, Comercio e Industria del gobierno de Chipre, Michael Damianos, que ha actuado como negociador principal por parte de los Estados miembros, ha destacado que las dos potencias "comparten la relación económica más grande e integrada del mundo". Damianos ha defendido que "mantener una relación transatlántica estable, predecible y equilibrada" está en el interés de ambas partes y ha afirmado que la UE "continuará siendo un socio fiable y de confianza" en el comercio global.
Los eurodiputados consiguen blindar el acuerdo con un mecanismo de salvaguarda
Una de las principales exigencias del Parlamento Europeo era que el documento solo entrara en vigor si Estados Unidos cumplía con los acuerdos arancelarios, una condición que los Estados miembros habían rechazado en anteriores reuniones. Finalmente, se ha llegado a una solución de compromiso: se introduce un "mecanismo de salvaguarda robusto", se refuerzan las cláusulas de suspensión y se limita el acuerdo en el tiempo. Este mecanismo dará a la Comisión Europea las herramientas necesarias para hacer frente a "posibles incrementos significativos" de las importaciones procedentes de Estados Unidos. que pudieran "causar o amenazar con causar" daños graves a los productos locales. El ejecutivo comunitario podrá iniciar, por iniciativa propia o a petición "justificada" de tres o más Estados miembros, una investigación para analizar si el incremento de las importaciones afecta a algún sector europeo. En el caso de que encuentre "una evidencia justificada" de este daño, la Comisión podrá suspender total o parcialmente el acuerdo. El eurodiputado socialista Bernd Lange, principal negociador por parte del Parlamento Europeo, ha asegurado que la Eurocámara ha "mejorado de manera significativa" la propuesta original de la Comisión Europea.
El acuerdo provisional permite que la Comisión Europea suspenda el pacto comercial con Estados Unidos si el gobierno norteamericano "no cumple con su parte del acuerdo" o si "menosprecia" los objetivos de la declaración de Turnberry. También podrá hacerlo si Estados Unidos interrumpe las relaciones comerciales y de inversión con la UE o si discrimina o ataca a algún operador económico comunitario. El ejecutivo tendrá la potestad de activar el mecanismo de suspensión incluso si solo hay indicios de que alguno de estos supuestos se pueda dar en el futuro. Otra de las demandas de la Eurocámara era implementar una cláusula de expiración del acuerdo. Inicialmente prevista para el 31 de marzo de 2028, la fecha se ha modificado hasta finales de 2029, de manera que se cubre toda la presidencia de Donald Trump y también las elecciones europeas convocadas para mayo de aquel año. Además, se ha establecido una condición adicional: la Comisión Europea podrá suspender las concesiones referentes a productos de acero o aluminio si el 31 de diciembre de 2026 el gobierno norteamericano todavía aplica unos aranceles superiores al 15% en productos derivados del acero o el aluminio importados desde la UE.
Trump presiona para la aprobación antes del 4 de julio
El acuerdo ha llegado después de una intensa presión por parte de la administración estadounidense. Trump había advertido que impondría aranceles más altos, también a los vehículos europeos, si la UE no implementaba el acuerdo firmado en Turnberry antes del 4 de julio. El Parlamento Europeo había detenido hasta dos veces el proceso legislativo para ratificar el pacto, lo cual había generado tensiones internas entre los eurodiputados y los Estados miembros. La responsable de relaciones comerciales con Estados Unidos del Partido Popular Europeo, Željana Zovko, había reivindicado horas antes de la reunión que "este acuerdo no es sobre la administración Trump. Este es un pacto que protegerá a las empresas europeas de más incertidumbres". Von der Leyen, por su parte, ha recuperado su reciente discurso en el que afirmaba que "un acuerdo es un acuerdo, y que la UE cumple sus compromisos".
En un mensaje compartido en las redes sociales, ha dicho que la zona comunitaria podrá cumplir pronto con su parte de la Declaración Conjunta con Estados Unidos y ha pedido a los eurodiputados que "actúen rápidamente" para finalizar el proceso. El documento final deberá ser votado en el Comité de Comercio Internacional del Parlamento Europeo antes de ser llevado a votación final al plenario del mes de junio. También necesitará ser ratificado por los Estados miembros antes de que pueda entrar en vigor de manera definitiva. Una vez superados estos trámites, el acuerdo permitirá a Estados Unidos rebajar los aranceles en productos europeos como el acero y el aluminio hasta un máximo del 15%, mientras que la UE abrirá su mercado a un abanico amplio de productos agroalimentarios provenientes de Estados Unidos, incluida la langosta. Con este pacto, ambas partes esperan poner fin a años de escaramuzas comerciales y recuperar un clima de confianza que beneficie a sus economías.