Catalunya cuenta ya con 503 municipios sin oficinas bancarias, un 53% del total, y 435 sin cajeros automáticos, un 43% del total. Los procesos de fusión y absorción y la digitalización de la banca han derivado en el cierre de 6.000 oficinas bancarias desde 2008, hecho que supone un riesgo "de exclusión financiera", según ha alertado la Autoridad Catalana de Competencia (ACCO).
La absorción de Bankia por parte de Caixabank es, según la autoridad, uno de los motivos que ha llevado a estos cierres. Según el informe, "la concentración de los mercados de la banca minorista en Catalunya se puede considerar elevada tanto en términos de disponibilidad de oficinas bancarias como de crédito concedido". Y concluye que los cuatro bancos principales operan, conjuntamente, el 85% de las oficinas existentes.
La cuota de mercado de Caixabank, BBVA, Sabadell y Santander, en este orden, es demasiado elevada según la autoridad catalana, que contempla que "solo en algunos casos concretos otras entidades tienen una cuota de mercado considerable", como sucede con Ibercaja en la provincia de Lleida.
La presión competitiva que añaden los nuevos operadores fintech como pueden ser Revolut y otros es "limitada", según ACCO, que cree que se limita más bien a productos como los créditos al consumo y las cuentas y depósitos a particulares o los servicios de pago. "No parece probable que en Catalunya se produzcan entradas de otros bancos tradicionales que dispongan de oficinas y cajeros automáticos", añade el estudio.
La concentración tiene como uno de los riesgos que los bancos dominantes "podrían ejercer poder de mercado sin que implique una pérdida de clientes", hecho que puede comportar un encarecimiento y una caída de la calidad simultánea, con condiciones peores, horarios de atención reducidos, dificultades para acceder al crédito, aumento del coste del endeudamiento o menor innovación y variedad de productos.
La ACCO recomienda medidas para evitar la concentración especialmente en las zonas donde hay más y pide a las entidades de crédito que permitan el acceso a los servicios bancarios en zonas que no tienen oficinas. Oficinas móviles, agentes financieros itinerantes o cajeros automáticos desplazados o bien cajeros compartidos entre diversas entidades de crédito o independientes son algunas de las medidas que pueden ayudar a los clientes en las zonas con mayor riesgo de exclusión financiera.
El sector público podría también abrir "procedimientos de concurrencia competitiva, evitando limitaciones injustificadas a la participación de operadores y garantizando unas condiciones de licitación o de otorgamiento de ayudas que fomenten la competencia efectiva", dice el informe, así como facilitar la entrada de entidades que operan en otros mercados.
Finalmente, propone la formación de los ciudadanos en materia financiera y digital, hacer webs y aplicaciones de móviles más accesibles, más información y transparencia sobre las características de los productos y servicios de la banca minorista, menos empaquetamientos o vinculaciones de productos y estrategias de fidelización de clientes.
