La Reserva Federal (Fed) de EE.UU. mantuvo este miércoles sin cambios los tipos de interés, que permanecen en una horquilla entre el 3,5% y el 3,75%, aunque aseguró que las repercusiones de la guerra con Irán son "inciertas". La máxima autoridad monetaria norteamericana ha optado por la prudencia ante la incertidumbre existente.
La decisión de la Fed está a la espera de calcular el impacto real sobre la economía americana y sobre la inflación. En febrero, la inflación general de EE.UU. se moderó en enero 3 décimas hasta el 2,4% interanual, el menor registro desde mayo de 2025. Mientras que la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, cayó 1 décima hasta el 2,5%, mínimo desde marzo de 2021. Mientras que el informe sobre la situación del mercado laboral reveló que el mes pasado se destruyeron 92.000 empleos.
Es la segunda reunión, después de finales de enero, en que el Comité Federal de Mercado Abierto rompe una racha de bajadas de 25 puntos básicos, acordadas el 17 de septiembre, 29 de octubre y 10 de diciembre.
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la institución sostiene en un comunicado publicado al término de su reunión de política monetaria de dos días de duración que la incertidumbre sobre las perspectivas económicas "sigue siendo elevada" y que "las repercusiones de los acontecimientos en Oriente Medio para la economía de Estados Unidos son inciertas".
"Los indicadores disponibles sugieren que la actividad económica se ha estado expandiendo a un ritmo sólido", añade el texto de la Fed, que, en lo referente a su doble mandato que aspira al pleno empleo y a una inflación en torno al 2%, aseguró que "la creación de empleo se ha mantenido baja y la tasa de desempleo ha variado poco en los últimos meses", mientras que "la inflación permanece algo elevada".
En la rueda de prensa posterior al comunicado, Powell ha insistido en que la ligera subida de precios que prevé la institución para este año ya está reflejando el impacto de la subida del precio del petróleo derivada de la guerra en Irán, pero que aún es temprano saber el impacto más concreto. Pronostican una subida de dos décimas hasta el 2,7% para la inflación subyacente; "sin duda están vinculadas a los acontecimientos en Oriente Medio y al precio del petróleo", según informa Efe.
La economía va "bastante bien"
"La economía de Estados Unidos marcha bastante bien. Lo que sucede es que no sabemos cuáles serán los efectos de esto (en referencia a la guerra en Irán) y, en realidad, nadie lo sabe", matizó Powell, que habló a los medios después de que la Fed mantuviera los tipos sin cambios en una horquilla entre el 3,5% y el 3,75% y afirmara en un comunicado que las repercusiones de la guerra son aún "inciertas". "Los efectos económicos podrían ser mayores, podrían ser menores. Podrían ser mucho menores o mucho mayores. Simplemente no lo sabemos", añadió.
A su vez, el presidente de la Fed consideró que esa proyección inflacionaria ligeramente al alza es también "un reflejo del lento progreso (en lo que se refiere a caída de precios) que hemos observado en materia de aranceles, un progreso que estamos convencidos de que se producirá". "Es simplemente una cuestión de cuánto tiempo tardarán en ser absorbidos (los aranceles) por la economía", añadió.
En todo caso, el presidente de la Fed dijo que cabría esperar, hacia mediados de año, una "desaceleración de la inflación arancelaria" derivada de la agresiva política comercial del Gobierno del presidente estadounidense Donald Trump. La decisión de la Fed de mantener sin cambios los tipos está en línea con lo anticipado por los mercados, pese a la insistencia del presidente estadounidense, Donald Trump, para que el banco central baje el precio del dinero.
Trump, que ha presionado al presidente de la Fed, Jerome Powell, hasta cotas inéditas para que flexibilice la política monetaria, ha pedido una reunión de emergencia a propósito de la crisis de la guerra en Irán y la subida derivada del crudo para abordar una bajada de tipos inmediata. Powell, que acaba de presidir una reunión del FOMC por penúltima vez, tiene previsto abandonar el cargo en mayo, y el jefe de Gobierno estadounidense ha nominado a Kevin Warsh, exgobernador de la entidad, como su sustituto.