La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha dejado intactos los tipos de interés en el rango objetivo del 3,50% al 3,75%, en mínimos de finales de 2022. Con esta decisión, el Comité Federal de Mercado Abierto rompe una racha de bajadas de 25 puntos básicos, acordadas el 17 de septiembre, 29 de octubre y 10 de diciembre.
Con un mercado de trabajo favorable y la inflación bajo control en los Estados Unidos, la Fed amaga con retomar la secuencia de cinco veces consecutivas por las que el instituto emisor mantuvo el precio del dinero congelado a partir de enero de 2025. "Los datos disponibles sugieren que la actividad económica se ha expandido a un ritmo sólido. El crecimiento del empleo se ha mantenido bajo y la tasa de desempleo ha mostrado algunos signos de estabilización. La inflación sigue siendo algo elevada", ha resumido la Fed. El último dato publicado sobre la inflación, del pasado mes de enero, el indicador se mantuvo en el 2,7%. El dato deja poco margen para recortes inmediatos de tipos.
La proyección central de la Fed publicada en diciembre apuntaba ya para 2026 y 2027, la previsión es que la horquilla esté entre el 2,9% y el 3,6% en ambos casos, sin cambios.
En cuanto a la evolución macro, el organismo que preside Jerome Powell mejoró sus perspectivas. Así, revisó en una décima al alza, hasta el 1,7%, el crecimiento del PIB del país en 2025. Además, el dato para 2026 se subió en medio punto, hasta el 2,3%, y el de 2027 y 2028 en una décima, hasta el 2% y el 1,9%, respectivamente.
Con respecto al desempleo, la Fed auguró que el país tendría una tasa de paro del 4,5% en 2025 y del 4,4% en 2026, sin cambios desde lo estimado hace tres meses. En 2027 se quedará en el 4,2%, una décima menos, al tiempo que en 2028 continuaría igual.
Por su parte, la inflación será del 2,9% a finales de 2025, una décima menos que en septiembre, y la subyacente, que excluye de su cálculo los precios de la energía y los alimentos por su mayor volatilidad, estará en el 3%, una décima menos también.
En 2026, el índice general sería del 2,4% y el subyacente de 2,5%, dos y una décima menos, mientras que en 2027 tanto la general como la subyacente coincidirían en el 2,1%, igual que en las estimaciones de septiembre. En 2028 llegarían ambas, al fin, el objetivo del 2%.
El dólar y la sustitución de Powell
No obstante, desde la Fed se observa la evolución del dólar que está depreciándose frente al euro. Este miércoles, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afoirmaba: "Estados Unidos siempre tiene una política de dólar fuerte, pero una política de dólar fuerte implica establecer los fundamentos adecuados".
En este sentido, ha defendido que la implementación de políticas sólidas hará que el dinero fluya, por lo que ha subrayado la importancia de que Estados Unidos reduzca sus déficits comerciales, "lo que automáticamente debería conducir a una mayor fortaleza del dólar con el tiempo".
Asimismo, el funcionario estadounidense ha querido desmentir las informaciones de intervención estadounidense en apoyo del yen. "Rotundamente no", ha asegurado Bessent al ser cuestionado sobre si Estados Unidos estaba interviniendo en el mercado cambiario para apuntalar la cotización del yen.
Las palabras del secretario del Tesoro de EE.UU. contrastan con los comentarios del presidente estadounidense, Donald Trump, que ayer estaba importancia al debilitamiento de la cotización del dólar frente al euro y otras monedas. "Creo que es genial. O sea, el valor del dólar, mira el negocio que estamos haciendo. El dólar va de maravilla", afirmó el presidente estadounidense al ser preguntado por los recientes descensos en el valor de la moneda de EE.UU. Es esta postura la que temen desde la Fed.
Además, el presidente Trump mantiene su presión contra el presidente de la Fed, Jerome Powel, a su vez presionado también por la debilidad del dólar. Trump hace meses que busca un sustituto para Powell que esté más´s en línea con sus ideas monetarias. Powell dejará el cargo en abril, en medio de las tensiones sobre si su sustituto será, finalmente, alguien afín a los intereses de la Administración Trump para establecer tipos bajo mínimos.