El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha nombrado finalmente a Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal (Fed) en sustitución de Jerome Powell, con quien mantenía tensión desde hacía meses por su negativa a bajar los tipos de interés y las críticas a la gestión. La decisión, que se veía venir tras la reunión que ambos mantuvieron el jueves por la noche y los elogios que le ha dedicado Trump, debe refrendarla ahora el Senado.
Las tensiones entre el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el todavía presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed), Jerome Powell, han sido una constante en los últimos meses. Su punto más alto fue la apertura de una investigación penal contra él abierta por el departamento de Justicia. La fiscalía del distrito de Columbia investiga si Powell mintió en su comparecencia parlamentaria sobre el coste del proyecto de renovación de la Fed, que según Trump era de 3.000 millones de dólares y por tanto superior a los 2.500 millones previstos. Powell dijo que no tenía conocimiento de este punto y después denunció "intimidación" por parte del presidente.
Antes, Powell había asegurado que la política arancelaria tenía un impacto negativo en la economía de los Estados Unidos. Mientras tanto, Trump lo presionaba para que bajara los tipos de interés de manera pública, sin éxito.
Nacido en 1970 en Albany, capital del estado de Nueva York, Warsh creció en una familia judía en la ciudad de Loudonville, también de Nueva York, y estudió primero políticas públicas en Stanford y luego un posgrado en Harvard y estudios de economía de mercado en el MIT y en la escuela de negocios de Harvard. Durante la presentación del documental de Melania, Trump afirmó que el sucesor de Powell "será alguien muy respetado, alguien muy conocido por todo el mundo financiero".
Durante la crisis financiera del año 2008, Warsh era el principal vínculo entre Wall Street y la Reserva Federal y, antes, había sido asesor del presidente en política económica y secretario ejecutivo del consejo económico durante el mandato de George W. Bush, entre los años 2002 y 2006, con las finanzas domésticas, la política bancaria y reguladora y la protección del consumidor como principales competencias. Fue el mismo Bush quien lo nominó para cubrir unas vacantes de la Fed en el año 2006, hecho que generó algunas críticas por su edad, 35 años, que lo convirtieron en el más joven de la historia en integrarse a la junta.
Durante la crisis financiera, Warsh jugó un importante papel en el círculo más cercano del entonces presidente Ben Bernanke en conexión con los principales bancos y entidades financieras de Wall Street. Como extrabajador de Morgan Stanley (donde fue vicepresidente y director de fusiones y adquisiciones entre 1995 y 2002), ayudó a dar a conocer a la Fed la situación de esta entidad en medio de la crisis. Warsh, sin embargo, fracasó en su intento de hacer que se fusionaran Citigroup y Goldman Sachs y Wachovia y Goldman Sachs, con el fin de fortalecer el sistema financiero.
Durante la recuperación de la crisis, Warsh fue la única voz crítica de la junta de la Fed con el plan de 600.000 millones de compras de bonos con el fin de reducir los tipos de interés y defendía políticas más agresivas contra la inflación. Siempre con vínculos con conservadores y republicanos, acabó abandonando la Fed en el año 2011.
Desde entonces, ha trabajado como asesor y socio de la empresa de inversión Duquesne Family Office y ha sido profesor visitante en la Universidad de Stanford.